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Nacido el 17 de Noviembre de 1790 en la feligresía de Azinhaga, Golegã; fue el noveno hijo del primer conde de Rio Maior, João Vicente de Saldanha Oliveira e Sousa Juzarte Figueira, y de D.ª Maria Amália de Carvalho Daun, tercera hija de los primeros marqueses de Pombal. Ingresó en la Academia Real de Marina en 1805, donde logra un brillante expediente académico que le otorga una distinción en su primer curso, siendo también premiado en los dos cursos siguientes. El 28 de Septiembre de 1805 sentó plaza en el regimiento de Infantería nº 1, mandado por el marqués de Alvito. El 24 de Junio de 1806, con menos de 16 años de edad es promovido al grado de capitán, al hacerse efectivo el decreto de 8 de Enero del mismo año, que determinaba que a los hijos militares de los Consejeros de Estado, se les otorgase como primer grado en su carrera el de capitán. Apenas un año más tarde, el 17 de Agosto de 1807, era promocionado de capitán agregado a capitán titular.
Ante la amenaza francesa, en Noviembre de 1808 la familia real portuguesa se había marchado al exilio en el Brasil. Con Junot entrando en Portugal al frente de las columnas francesas, el joven capitán Saldanha solicita su salida del Ejército, que le fue concedida por la Regencia a través de un decreto de fecha 25 de Enero de 1808. Unos días despúes, el 5 de Febrero se reúne con un grupo de conjurados contra el dominio extranjero; así fue como incorporado en la 13ª asamblea de conjurados, el capitán Saldanha se ofreció para colaborar en la recuperación de la Patria. En el mismo instante en que suena el grito por la independencia, ya se aprestan un puñado de tropas portuguesas a unirse al escaso ejército británico que había desembarcado en la bahía de Lavos; Saldanha se unió a las tropas que se agrupaban en torno al general Bernardim Freire de Andrade y, ya reincorporado a la carrera militar por decreto de fecha 13 de Septiembre de 1808, retornó a su grado militar, mandando la 8ª compañía del regimiento de infantería nº 1. En este momento reiniciaba la que sería una brillante carrera militar. Con tan sólo 18 años de edad ya había logrado conquistar el prestigio y la estima que siempre le tuvieron sus tropas, hasta el punto de que el Coronel de su regimiento, constándole su personalidad y dotes, le encargó hacer entrar en razón a una difícil compañía insubordinada.
Siendo Ayudante de Campo del general Miranda Henriques, en Tomar, se aplicó al estudio de la táctica británica que mandaba adoptar Beresford en lo relativo a coordinación de fuerzas, y durante el desarrollo de un ejercicio práctico ante el inglés, se mostró tan activo y diligente, que todos comprobaron que Saldanha, a pesar de su juventud era apto para aplicarla, y tanto debió de demostrarlo, que el 9 de Diciembre de 1809 fue promovido al grado de Mayor, continuando su destino en el regimiento de infantería nº 1.
En 1810 se distinguió notablemente durante la batalla de Buçaco (Busaco), improvisando una columna con dos compañías de infantería, las n.º 1 y n.º 16, con las que logró repeler intrépidamente a los franceses. En la batalla de Salamanca, el 22 de Junio de 1812, su actuación fue tan destacada, que se le promocionó en Septiembre a Teniente Coronel, dejando atrás en la elección a otros veintitrés oficiales, inclusive siendo algunos de ellos británicos, lo que prueba la consideración que le tenían Beresford y Wellington.
Formando parte con su regimiento de la brigada Pack, entró en combate en territorio español, en Carrión, el 25 de Septiembre de 1812; estuvo también presente en la defensa del puente de Tormes del 8 al 14 de Noviembre; en el combate del 27 en Muñoz, término de Ciudad Rodrigo; en la batalla de Vitoria el 21 de Junio de 1813; en la toma de la aldea guipuzcoana de Beasiain el 24 y en la de Tolosa el siguiente día 25. Participó también en los asaltos a la plaza de San Sebastián de los días 25 de Julio y 31 de Agosto. Después de las batallas de los Pirineos, en las que también tomó parte, se adentra en Francia como integrante del contingente anglo-portugués, debutando al mando de su regimiento en la batalla del Nive, el 13 de Diciembre de 1813.
Recobrada un poco la tranquilidad de la vida cotidiana con la salida de los franceses, el 5 de Octubre de 1814 contrajo matrimonio con una dama irlandesa, de nombre Marie Therese Horan Fitzgerald, hija del general Thomaz Horan y de su mujer Elizabeth Fitzgerald.
Tal brillantemente se había conducido durante los combates del Nive, que Beresford lo encontró digno de confiarle interinamente el mando de su brigada, compuesta entonces por los regimientos nos 13 y 24 y el batallón de cazadores n.º 5. Es más, habiendo enfermado el general Hay, comandante de otra brigada, ésta le fue también confiada al joven teniente coronel Saldanha, que a sus 23 años de edad, era el comandante de la división que constituyó el ala izquierda del ejército aliado que asedió Bayona.
Durante la que fue última batalla de la guerra de la independencia peninsular, Saldanha tuvo que auxiliar a las tropas que debían impedir el abastecimiento del general Thouvenot. Fue una muy sangrienta acción, que tuvo un coste de vidas, muy cercano a las 900 bajas por bando. Tras aquellas operaciones finales vendría el momento para los reconocimientos, los honores, etc. A Saldanha le fue concedida por el gobierno británico, la medalla conmemorativa de la Victoria, que era especialmente valorada.
Cuando vuelve a Portugal tiene poco más de veintitrés años y es Teniente Coronel, y ha sido condecorado con la medalla de oro de las Seis Campañas, las británicas de Bussaco, San Sebastián y Nive, así como las españolas de Vitoria, San Sebastián, Nive y Tolosa.
Cuando Wellington solicitó a Portugal la contribución con 20.000 soldados, el primer regimiento elegido para embarcar en vanguardia hacia Bélgica, con objeto de participar en la campaña final que acabaría siendo en Waterloo, fue el que mandaba Saldanha, aunque el Gobierno portugués considero que no debía de atender aquella petición, habida cuenta la situación de la nación, después de siete años de guerra y la inseguridad que se ofrecía en las fronteras del Brasil.
Y como no, si alguien tenía que resultar elegido, tenía que ser Saldanha, por lo que pasó a ser uno de los oficiales de la división que debía partir hacia el Brasil para formar parte de la expedición de Montevideo. Siendo promovido con este motivo al grado de coronel y agregado al Estado Mayor, partió de Lisboa el 27 de Julio de 1815, a bordo del navío “Despique”.
Al llegar al Nuevo Continente es recibido por el príncipe regente D. João que le dispensa las máximas distinciones, nombrándole Caballero de la Orden de Cristo y Comendador de la Torre y la Espada. Se pasan casi un año en observación de los insurgentes y no será hasta el 7 de Junio de 1816 cuando el Príncipe le encomienda el mando del 1er regimiento de infantería, que forma parte de la división que, repartida en tres columnas, manda el general Carlos Lecor, y que marcharán a la conquista del antiguo virreinato español, por direcciones distintas. Las acciones que les llevarán hacia Montevideo se desarrollaron sin grandes dificultades para aquellos veteranos de las campañas de la Guerra Peninsular. En agosto vinieron las primeras victorias en los combates del arroyo y pantano de Chafalote, en el camino Real a Santa Teresa, y la que tuvo lugar en las márgenes del arroyo y Sierra de India Muerta, no muy lejos del anterior combate, y la posterior entrada en la ciudad de Montevideo, o la de Río Grande do Sul. Saldanha logró nuevas glorias en la campaña contra las guerrillas de los patriotas que mandaba Artigas y que se prolongó durante 5 años, enfrentándose continuamente a los osados gauchos del Ejército rioplatense, y que como dijo el propio Saldanha, “... Artigas y los suyos lucharon como espartanos.”
Por todo ello, en 1818 fue ascendido al grado de Brigadier general, haciéndose cargo de la división que mandaba el general Curado, conde de Figueira. Tras la derrota definitiva y la marcha de Artigas, fue nombrado, en 1821, Capitán General-Gobernador de la provincia de Río Grande do Sul. A sus 28 años de edad, ya era General, y fueron éstas campañas americanas de las más brillantes de su carrera militar, desde el punto de vista del valor individual, pues en ellas se había enfrentado a la más temible caballería que había conocido: “... la más irregular, esos formidables gauchos que viven a caballo, desarrollando en las enormes planicies americanas la fábula de los centauros.”
Durante su traslado hacia la provincia para tomar posesión de su gobierno, comenzaron los movimientos que agitaban nuevamente todos los rincones del Brasil, el espíritu de la independencia, ahora de la propia Metrópoli. Llegado Saldanha a su Capitanía, logró detener la revuelta, lo que le significó el beneficiarse de las simpatías de casi todos, al menos los más directamente implicados en los cambios, de tal modo, que el propio emperador D. Pedro le comentó, años más tarde, que al visitar las provincias de Rio Grande do Sul, siempre que salía su nombre a relucir, era para ser alabado por todos. Ante los deseos independentistas de D. Pedro, teniendo un gran sentido del honor patrio, solicitó la baja en el Ejército y el pasaporte para retornar a Lisboa, cosa que hace el 4 de agosto de 1822, a bordo del buque “Três Corações”, habiendo rehusado el ofrecimiento de un nuevo ascenso, que ahora sería a Mayor General del Ejército brasileño, además del título de Marqués y la propiedad de unos vastísimos territorios que albergaban riquezas desconocidas.
La carrera militar y política de Saldanha aun tuvo una prolongada trayectoria, pero dada su extensión y que ya traspasa el ámbito de la Guerra Peninsular, solamente señalar que fue Mariscal General del Ejército portugués, Par del Reino, Consejero de Estado, Presidente del Consejo de Ministros, ministro de la Guerra y ministro plenipotenciario en Londres, así como Mayordomo Mayor de la Casa Real y vocal del Consejo Supremo de Justicia Militar.
Reseñar por último, que falleció en Londres el 20 de Noviembre de 1876.