BERESFORD, WILLIAM CARR
Barón y Vizconde de Albuera y Dungarvan
Conde de Trancoso, Marqués de Campo Maior y Duque de Elvas

Nació el 2 de octubre de 1768, en Waterford (Irlanda), hijo ilegítimo del conde de Tyrone y futuro marqués de Waterford; cursó estudios en la Academia militar de Estrasburgo y en agosto de 1785, fue adscrito como Cadete al 6º Regimiento de Infantería. Durante su estancia en él y debido a una caída que sufrió, perdió la visión del ojo izquierdo. Continuaría su carrera profesional y en 1793 era capitán, y pasó a servir en las tropas que embarcaron en la flota británica del Mediterráneo, asistiendo al asedio de Toulon, donde participó muy destacadamente. Posteriormente también lo haría en el desembarco y ocupación de Córcega. En 1794 era teniente-coronel, y un año después fue nombrado coronel de 88º Regimiento (The Connaught Rangers) pasando destinado a la India a partir de 1799, hasta que fue requerido por el Mayor general Sir David Baird en 1801, para participar en la campaña de Egipto al mando de la Primera Brigada del contingente enviado desde la India. En 1803 retornó a Gran Bretaña, y en 1805 ya como Brigadier acompañó a Sir David Baird en la flota del comodoro Sir Home Popham, que transportaba y apoyaba su expedición al cono de África, donde alcanzarían finalmente la victoria, apoderándose el 25 de julio de 1805 de la colonia holandesa del Cabo de Buena Esperanza. Finalizada la contienda Sir Baird, y tras el fallecimiento del primer ministro Sir William Pitt, no dudó en desobedecer las órdenes dadas por este, embarcando rumbo a las colonias del Río de la Plata, exactamente a Buenos Aires, muy a pesar del comodoro Sir Popham. Llegados a tierra firme, Baird nombró Vicegobernador de Buenos Aires a Beresford. La medida no fue bien acogida por los lugareños, que enseguida se organizaron para recuperar la colonia. De tal modo lo hicieron, que el 12 de agosto de 1806 Beresford hubo de rendirse ante el general Liniers, que apoyado por el pueblo daba lugar a que la primera invasión estuviese casi concluida, a no ser el bloqueo exterior que ejercía la flota de Sir Popham.

Beresford quedó retenido en espera de ser llevado a Catamarca donde iba a quedar internado, pero resultó liberado de su prisión por Rodríguez Peña, uno de los patriotas que luchaban por la independencia argentina, que se dejó engatusar por las halagadoras palabras y ofrecimientos de Beresford. Rehecho entre sus hombres, el 26 de febrero de 1807 intentó tomar de nuevo la ciudad de Buenos, logrando sorprender a la guarnición patriota, aunque a pesar de la victoria, los británicos no supieron aprovecharla, y se perdieron en inútiles dilaciones y solicitudes de rendición. Los españoles más decididos acabaron derrotando a este General el día 5 de julio, pues aunque los británicos se asentaron en algunos puntos de la gran ciudad, tales como el Retiro o en la Residencia, el resto de la ciudad estaba en poder español. Desde todos los puntos fueron afluyendo los patriotas y emprendieron una ofensiva que obligó al cuartel general británico a entregarse, quedando prisioneros muchos soldados, y entre ellos los generales Crawford y Pack. Liniers a pesar de ello no escuchó ofertas y atacó con gran despliegue artillero, forzando la capitulación del general Whitelocke, e inclusive la del almirante Murray. El tratado de capitulación establecía el cese inmediato de las hostilidades en cada ribera del río de la Plata, por lo que las fuerzas británicas debían embarcarse en el término de diez días y la plaza de Montevideo devuelta en el plazo de sesenta. Finalmente, la mayor parte de los oficiales británicos fueron liberados tras jurar que no harían armas contra los asentamientos españoles en América.



Rendición de Beresford ante Liniers
(Museo de Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires)

Sin embargo Beresford estaría aun retenido durante seis meses más, librándose de seguir al haber logrado huir, regresando a Inglaterra, a finales de 1807.

Debido a la invasión de Portugal por el ejército francés que mandaba Junot, Beresford en nombre del Rey de Portugal, ocupó la isla de Madeira, permaneciendo en ella durante seis meses, en calidad de Gobernador y comandante en jefe. Encontrándose allí, se le mandó incorporarse al cuerpo de Ejército que mandaba Sir Arthur Wellesley, y que iba a ocuparse de la liberación de Portugal, siendo promovido a Mayor-General en Abril de 1808. Hizo su incorporación en Agosto de ese año, llegando a Lisboa, ya libre de la ocupación francesa, en Setiembre, quedando como Comandante general de Lisboa. Más tarde, comandó una Brigada del Ejército británico que mandaba el teniente general Sir John Moore, fue enviado a España, participando en la Batalla de la Coruña. A partir del fallecimiento del general Moore, tomo el mando y fue elegido por el gobierno británico, de acuerdo con el parecer del general Wellesley, para mandar el Ejército portugués, con el halagador cargo de Mariscal. Su misión, al contrario de lo que se dice, no fue tanto la de reorganizar el Ejército que había organizado Miguel Pereira Forjaz, entre Julio de 1808 y Abril de 1809, como la de compatibilizar la organización táctica del Ejército portugués, que permitiese la actuación conjunta de ambas fuerzas en un mismo campo de batalla, llegando por medio de la Real Carta de 18, con los poderes en él delegados, a ser quien modificase la estructura militar portuguesa, sin consultar al Conselho de Regência, ni del ministro Forjaz.

Finalizada la guerra en 1814 se mantuvo en el mando del Ejército portugués. Ante el retorno de Napoleón a Francia, en 1815, se le ordenó organizar un cuerpo expedicionario bajo mando británico, que habría de reunirse con el que había desplegado en los Países Bajos, para preparar la invasión de Francia. Sin embargo la Regencia no lo permitió, por lo que Beresford viajaría al Brasil, para tratar de lograr más poderes del Rey, quien lo nombraría Mariscal-General, título también detentado por el duque de Wellington.

La Revolución portuguesa de 1820, le releva de sus cargos y a su llegada a Lisboa en octubre de aquel año, ni tan siquiera le permiten desembarcar. Volvió a Portugal en 1826, empeñado en recobrar el mando general de aquel Ejército, pero nuevamente fue rechazado.

Reincorporado a Londres, formó parte del Gobierno que entre 1828 y 1830, presidía Lord Wellington, con el cargo de Master General of Ordnance, equivalente en Portugal al cargo militar de Director del Arsenal. En 1834 publicó: “A Refutation of Napier’s Justification of his third volume”, obra en la que intentaba defender sus acciones en 1811, muy criticadas por el teniente-coronel Napier, en su obra “History of the War in the Peninsula”

Falleció en 8 de enero de 1854 en Bedgebury (Inglaterra)