![]() |

Nació el 3 de febrero de 1775 en Ham (Somme), en la región de la Picardie. Era hijo de Florent-Sébastien, un antiguo militar retirado, en aquel tiempo alcalde de la localidad, y de Marie Joachim Wisbecq. Fue bautizado en la vetusta abadía local de Notre-Dame, donde fue apadrinado por sus hermanos Prosper y Sophie. Fue el menor de una numerosa familia formada por los padres y doce vástagos: ocho niños y cuatro niñas. Su padre falleció cuando él contaba tan solo cuatro años de edad, por lo que su educación y orientación fue llevada de mano de su madre.
Hasta el año 1789, asistió a la escuela que los padres de l’Oratoire tenían en la localidad de Soissons, y el 1 de noviembre de 1790, sentó plaza como aspirante en la École d'Artillerie de La Fère. Superada la formación castrense, el 1 de marzo de 1792, fue nombrado subteniente de Artillería. En noviembre de 1792 como tal subteniente pasó destinado al del 3er regimiento de Artillería de a pie, con el que pasó al Ejército del Norte, denominado del Rhin y Mosela, tomando parte en la batalla de Jemmapes, permaneciendo en el mismo destino hasta principios de 1793. Durante la retirada de Bélgica fue ascendido al grado de teniente, pasando destinado como tal al 2º regimiento de artillería a caballo. El 15 de abril de este año fue ascendido al grado de Capitán, tomando el mando de la 5ª compañía de su regimiento. El 1 de septiembre fue designado capitán- comandante, pero un año después, el 13 de junio de 1794 fue destituido, acusado de haber mal utilizado durante un mes una ración de forraje, siendo finalmente anulada su condena. por decreto de la Convención de fecha 25 de marzo de 1795; Foy fue una de las víctimas de los movimientos políticos que habían surgido en Francia, al ser consecuente con su modo de pensar y criticar los excesos cometidos por el denominado “la Terreur”, a los jacobinos, y muy especialmente de los Montagnard, a los que los prolegómenos de la constitución de 1793 les proporcionaría un marco prototipo de una teórica república igualitaria, democrática; aunque sin embargo en octubre, debido a la guerra en curso, la Convención suspendió las reglas constitucionales en favor de un gobierno revolucionario. Denunciado por componentes de los Montagnard, Foy permaneció encarcelado hasta el 27 de julio del año siguiente, en que sucedió la caída de los jacobinos y la desaparición de Robespierre, con lo que Foy recobró su libertad. El 15 de junio de 1795 y con antigüedad del 25 de marzo, recobró su puesto como comandante del 5ª compañía del 2º regimiento de artillería a caballo, destinado en el Moselle.
Durante la campaña de 1796 estuvo a las órdenes del general Moreau, distinguiéndose especialmente el 10 de febrero en la de Biberach, durante el paso del Rhin; el 27 en Offenbourg, donde las tropas vivaquearon tras apoderarse de los pueblos de Rohrburg y Schutterwald; entrando el 28 en Altenheim, y el 30 en Wittenwihr y Altwihr. El 13 de agosto luchó en Kanlach y el 30 de noviembre lo hizo bravamente en la defensa de la cabeza de puente de Huningue, plaza que finalmente se perdió a manos de los austriacos el 5 de febrero de 1797. Pasó a continuación a las del general Desaix, tomando parte el 20 de abril en la batalla de Diersheim, contra los austriacos del general Staray, en la que resultó gravemente herido, pues al mando de sus hombres atrajo la atención sobre ellos, evitando así el peligro en que se hallaba el resto del Ejército francés que se repuso y obtuvo la victoria final. El 23 de junio, fue ascendido al grado de jefe de escuadrón de artillería. El general Desaix solicitó a Napoleón que designase su ayudante de campo a Foy, aunque finalmente este rechazó el nombramiento. Alcanzada la paz tras la firma del Tratado de Campo Formio, el 17 de octubre, entre Bonaparte y el representante de Austria, conde Von Cobenzi, se daba por cerrada la Primera Coalición, y a Foy le permitiría asistir al aula del profesor von Koch, en Strasbour, al objeto de formarse en Historia y Derecho público. En marzo del año 1798, Foy se incorpora y hace campaña de la república de Helvétie bajo el general Schauenbourg contra los helvéticos mandados por el general De Erlach, aunque siempre mostrando su descontento por luchar contra un país democrático.
Al inicio de esta nueva campaña, pasó al ejército del Danubio a las órdenes del general Masséna, incorporado a la vanguardia del general Oudiniot. El 13 de marzo fue designado jefe de brigada del 5º regimiento de artillería a caballo. Combatiendo muy destacadamente durante la segunda guerra prusiana, en los combates del 23 de marzo en Feldkirch. En abril pasó destinado a la división Lorge, encuadrado a las ordenes del general Lecourbe, luchando el 29 de abril en Schaffhouse, el 3 de mayo en Engen, y dos días después en Moesskirch. El 9 combate en Biberach, en Altrach y el 17 de agosto en Korsakoff. El mariscal Masséna le había promocionado el 31 de julio en pleno campo a ayudante–general en jefe. Mandaría la artillería de la división Lorge durante las acciones de los días 25 y 26 de septiembre.
En la campaña de 1800 se hallaba ocupando el ala derecha del Ejército del Rhin, a las ordenes del general Lecourbe, recibiendo el día 13 de marzo el mando de la brigada del 5º regimiento de artillería a caballo, con efectos retroactivos desde el día 25 de septiembre anterior en que contrajo los méritos en Zurich. Toma parte directa en las batallas de Moerskirch, el 15 de mayo. El 24 de mayo fue nombrado jefe del Estado Mayor de su división, encargándose de las operaciones en el valle de la Reuss[1]. Incorporado a las columnas de Moncey, cruza la República Helvética, al objeto de reunirse con el Ejército francés de reserva, donde como jefe del Estado Mayor, y el 14 de junio combate en la de Marengo. El 6 de agosto recibe orden de volver a su regimiento en Francia. Hallándose en París es uno de los votantes personalmente convencidos contra el reconocimiento de un Consulado vitalicio por parte de Napoleón y contra el Imperio, a pesar de ser un gran admirador de Bonaparte. Sus principios ideológicos le condujeron a ser uno de los militares napoleónicos víctimas de “moobing”, pues se vio relegado en su carrera al oponerse Napoleón a sus merecidos ascensos, lo mismo que su pública defensa del general Moreau cuando este también se oponía al Primer Cónsul vitalicio
En 1803 organizó la defensa de las costas correspondientes a la 16ª división militar, colocándose en septiembre de 1803 al frente de las baterías móviles costeras de la 16ª división, en el campo de Boulogne. El 11 de diciembre fue nombrado miembro de la Legión de Honor. El 14 de junio de 1804 es nombrado Oficial de la Legión de Honor. A continuación marcha como jefe del estado mayor de la artillería del campo de Utrech, y el 30 de agosto de 1805, es designado jefe del estado mayor del 2º cuerpo del Gran Ejército a las órdenes del general Marmont; en 1806 está al frente de la artillería del cuerpo del Frioul, puesto que era el mejor lugar para aleccionar a las tropas, especialmente las de artillería.
El 20 de abril de 1807 contrajo matrimonio en la villa de Udine con Élisabeth-Augustine Daniels, hija adoptiva del general de Dragones Louis Baraguey d’Hilliers, matrimonio que tendrá siete hijos. Tras su matrimonio marcha con el general Sebastián a Constantinopla, embajador francés en el Imperio Otomano, desde mayo de 1806, con objeto de que Foy organizase la defensa del estratégico estrecho de los Dardanelos, para lo que conduce 1.200 piezas de artillería de todos los calibres, y luego adiestrará a los hombres del sultán Selim, con objeto de que combatiesen a las tropas rusas. Cuando estaban en ello, una revuelta estuvo a punto de precipitarlo todo, por lo que Foy se ofreció con sus hombres a defender el paso de los Dardanelos frente a los navíos británicos. Finalmente fue nombrado caballero de la Orden del Creciente de Turquía. A finales de esta campaña, Foy se reintegra a Francia con sus hombres, siéndole encomendado un nuevo destino, esta vez en Portugal, a las órdenes del mariscal Junot, como oficial agregado al Cuerpo de Observación de la Gironda, en cuya campaña recién iniciada se ocuparía principalmente de supervisar las fortalezas y puntos de defensa en aquel país.
El día 21 de agosto de 1808, durante la batalla de Vimeiro, mandando la artillería de la reserva se comportó brillantemente y resultó herido, por lo que recibió una pensión vitalicia. Por fin no quedó más solución que ascenderlo, por lo que el 3 de septiembre fue ascendido al grado de general de brigada, siendo puesto al mando de la 1ª brigada de infantería del 2º Cuerpo de Ejército. Durante la marcha al Norte persiguiendo las tropas del general británico Sir John Moore, participó integrado en la 3ª división del 2º Cuerpo a las órdenes del mariscal Soult, combate en las acciones de Cacabelos, Lugo, batalla de la Coruña (16 de enero de 1809). Durante la nueva marcha hacia Portugal, toma parte en las acciones de Villaza (en Monterrey-Orense), y tras pasar el río Miño, en Portugal en las de Ruivães, Aldeia do Carvalho y en el sitio de Braga, donde Foy cayó herido el 20 de marzo, y aun convaleciente, desde el 27 luchó en la ocupación de Porto, encargándose de entrevistarse con el arzobispo José Castro, al objeto de que entregasen las llaves de la ciudad, ante la negativa de la Junta de defensa, estuvo a punto de ser linchado por la multitud, pues creían que era el general Loison, y quedó prisionero hasta que el 29, tras la toma de la ciudad lo liberaron sus hombres.
Las tropas del general se dedicaban a tomar víveres y exigir contribuciones, cuando los aliados pretendieron sorprenderle, aunque El 24 de marzo de 1810, atacó a las tropas aliadas en la localidad de Arroyo del Puerco[2], obligándolas a marchar en dirección hacia términos de Malpartida, mientras los franceses se entretuvieron en destrozar y quemar la ermita de la Virgen de la Luz. El 9 de septiembre fue ennoblecido como barón imperial. Durante su participación en la batalla de Buçaco, resultó nuevamente herido gravemente el día 27 de septiembre cuando mandaba una brigada de la división del general Heudelet, en el 2º Cuerpo de Ejército a cargo del general Reynier. Masséna le envía a París para que le comente la situación de todo lo que ha inspeccionado en Portugal, especialmente del sistema fortificado de Torres Vedras, así como la imperiosa necesidad de incrementar las tropas en la Península Ibérica. A continuación, el 29 de noviembre Napoleón le ascendió al grado de General de División. Vuelve a Portugal el 2 de febrero de 1811, y el 9 de abril fue nombrado jefe de la 1ª división del 6º Cuerpo de Ejército francés, incorporado por tanto a las órdenes del general Loison, y del que se hizo cargo el 3 de mayo.
El 22 de julio de 1812 tomó parte en la batalla de Arapiles, o de Salamanca, ocupándose de cubrir la retaguardia francesa entre esa fecha y el 18 de septiembre en que hallándose cerca de la villa de Lerma, en Villahoz, empujo a las guerrillas que le hostigaban hasta Burgos, donde entró el mismo día.
Fracasado el movimiento que Wellington había hecho con tropas del Sexto Ejército de Pedro Agustín Girón, y las guerrillas que se le habían unido, así como la división Porlier, los franceses se reorganizaron e iniciaron un movimiento envolvente que culminó el 25 de octubre con la entrada en Palencia, con lo que se adueñaron de las vegas principales de Castilla la Vieja y León, lo que permitía el control y restablecimiento de la ruta con Francia, y que el día 2 de noviembre aprovecharía el Rey José I para regresar a la Corte madrileña. Foy continuó con sus movimientos y así el día 28 entraba en la villa de Simancas. Después de una corta permanencia en la región, y tras rebasar el Duero se dirigió al Norte, donde el general Clausel quería tomar la villa de Castro Urdiales, dada la importancia de aquella plaza, desde la que sufrían constantes ataques y amenazas, especialmente la guarnición de Bilbao. El 9 de enero le es concedido el título de Comendador de la Legión de Honor. El sitio se inició el 13 de marzo, y tras fuerte resistencia fue tomada la plaza el 11 de mayo por las tropas franco-italianas de los generales Foy y Palombini. A pesar de los esfuerzos del general Foy, la ciudad fue sometida al fuego, robo y destrucción, quedando prácticamente destruida, salvándose muy pocos de los defensores, que lo hicieron por el lado de la ermita de Santa Ana, embarcando en navíos británicos que había en las inmediaciones. El 21 de junio está en Vitoria, y pasa a la villa guipuzcoana de Tolosa, desde donde concurrió el día 22 a la toma de Mondragón, combate durante el cual fue herido, viéndose obligado a replegarse sobre Tolosa, a la que llega al mismo tiempo que el general británico Graham. En el ataque a esta ciudad el 27 de junio, defendió la plaza, logrando conservarla. Marcha posteriormente a reforzar la guarnición de San Sebastián y tras la destrucción de la ciudad por nuestros aliados los británicos, Foy pasa a Irún. A finales de julio se une a las operaciones ofensivas que realiza el general Soult sobre las posiciones de Sorauren, ocupándose de realizar movimientos de distracción internándose sobre la localidad francesa de Bidarray , por lo que participa en los combates de los días 10 al 13 de diciembre en el Nive, saliendo vencedor en el de Maya el primer día, aunque el día 9 fue obligado a retroceder hacia el Nive, pasando a Saint Pierre d’Irube entre los días 10 al 13, a las órdenes del general Reille, dándose la batalla de su nombre el día 13, manteniéndose Foy hasta pasar el 5 de enero de 1814 a Orthez, a las órdenes del general Drouet d’Erlon. El 27 de febrero de 1814, durante el combate de Orthez fue gravemente herido por un obús, en el omoplato derecho, por lo que fue llevado inicialmente al hospital de sangre de retaguardia, ubicado en Tolosa, y días después al de Cahors. Entretanto se recupera, la guerra finaliza, Napoleón es encerrado en la isla de Elbe, y en junio el Rey Louis XVIII, le nombra inspector general de la infantería francesa, ocupándose de la organización de la 14ª división en Nantes.
El 14 de julio el monarca le distingue con la Cruz de Caballero de Saint-Louis. Quince días después, el día 29 recibe un nuevo honor al concederle el grado de Gran Oficial de la Legión de Honor. Cuando en marzo de 1815 Napoleón vuelve de la isla de Elbe, Foy se encuentra en su destino de Nantes, incorporándose a la campaña de Bélgica como comandante de la 9ª división del 2º Cuerpo del general Reille, a las órdenes del mariscal Ney. El 16 de junio tomó parte en los combates prolegómenos del gran final, en el camino de Bruselas, en la localidad de Quatre-Bras, continuando todas las vicisitudes de aquellas duras jornadas, hasta culminar el 18 en la campiña de Waterloo, con la derrota de los ejércitos napoleónicos, donde por decimoquinta vez resultó herido.
Su apoyo a Napoleón supuso su separación del Ejército hasta el año 1817, en que se reintegró y recobro su puesto de Inspector general de la Infantería de las divisiones 2ª y 16ª. Dos años después, el 11 de septiembre de 1819 concurre a las elecciones a diputados, haciéndolo por el partido liberal adscrito a l’Aisne (San Quentin), obteniendo su escaño con el 57% del censo electoral. Desde sus primeras intervenciones se evidencio como un extraordinario parlamentario, tanto por su oratoria como por la mesura su popular elocuencia, que le condujo a ser uno de los más queridos miembros de la institución nacional. Con ocasión del envío a España de los llamados Cien Mil Hijos de San Luis, Foy se declaró verdaderamente contrario a tal medida. Volvió a concurrir a las elecciones de 1824, siendo nuevamente elegido diputado por Aisne, el 25 de febrero de dicho año. En la convocatoria siguiente, su escaño lo obtuvo por el distrito de Vervins. Su última presencia en el Consejo fue por el distrito de París, donde obtuvo el 54% de los votos del censo electoral de su distrito.
Foy por sus achaque y viejas heridas marchó en junio de 1825 a pasar una temporada termal en la paradisíaca localidad pirenaica francesa de Cauterets, coincidiendo con otras personajes, como eran, la viuda del duque de Enghien, o Amantine Aurore Lucile Dupin de Francueil, desde poco antes baronesa consorte de Dudevant, y después más conocida más por el seudónimo de George Sand y vuelto a París, en noviembre fue agravándose en sus dolencias, falleciendo el 28 de noviembre de 1825, a eso de la una y media de la tarde. Como casi siempre se certifica en estos casos, la causa documentada de la muerte fue una afección cardiaca. Su entierro constituyó una colosal concentración de personas que le acompañaron hasta su sepulcro en el cementerio parisino del Padre Lachaise, hablándose en las crónicas de aquel día como que asistieron más de 100.000 personas a la triste despedida.
Hoy sería imposible un hombre con semejante trayectoria profesional y que finalizada esta, buscando otro campo en el que ayudar a su país, se dedicó a representar los intereses de sus convecinos, ajeno por completo a aprovecharse personalmente de las posibles ventajas que tuvo al alcance de la mano, y razón esta que era conocida por el pueblo, que según parece le adoraba, y que fue tal su honradez, que tras haber fallecido el pueblo de por sí, en agradecimiento, acordó reunir donativos con los que ayudar a su familia que ostensiblemente con su falta había quedado muy desprotegida. Varias localidades elevaron monumentos a su memoria.
Dejó escrita una importante obra titulada: Histoire de la Guerre de la Péninsule sous Napoleón; précédée d’un tableau politique et militaire des puissances belligerantes, publicado por Publiés par Mme. La Comtesse Foy, Paris. J. Tartu, 1827. 4 v., en 8º, obra que fue traducida al español y al inglés.