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Nació el 21 de diciembre de 1758 en Saint-Jean-Rohrbach-Moselle (en la ruta de Nancy a Estrasburgo), y era hijo del matrimonio compuesto por un Oficial de Artillería llamado Jean Éblée y de Marie Metrin. El 31 de diciembre de 1767 se incorporó como Educando [1], y en diciembre de 1773, obtuvo plaza en el regimiento de artillería de Auxonne (denominado a partir de 1791, 6º Regº de Artillería). En abril de 1775 asciende al grado de sargento y en agosto de 1779 es elegido sargento mayor de artillería en el Ejército que manda el marqués de Vaux. El 1 de enero de 1792 fue nombrado segundo teniente, y ascendió a teniente un mes mas tarde, el 6 de febrero de 1792, y a capitán 2º, el 18 de mayo de 1792, destinado en la 2ª compañía de artillería del 6º regimiento. El 31 de mayo pasó destinado al Ejército de las Ardenas, a las órdenes del general Houchard. El 7 de diciembre fue designado capitán-Comandante, pasando el 26 de agosto de 1793 a comandar el batallón del 6º regimiento de artillería a pie de la Madeleine, con el que el 8 de septiembre se incorpora al frente de Hondoschoote (cercano a Dunkerque), con motivo de las luchas entre el Ejército revolucionario y las tropas anglo austriacas. El 29 de septiembre es nombrado general de brigada de artillería y el 10 de octubre, director del Parque de Artillería del Ejército del Norte, con base en Polnocy. El 16 de octubre participa en la batalla de Wattignies, retornando al Parque el 25 de octubre. El 3 de julio de 1794 participa en los sitios de las plazas belgas de Ypres y ocupación de Nieuport por las tropas que mandaba el mariscal Jourdan, operaciones a las que siguen las del fuerte de Ecluse; el asalto y conquista el 27 de septiembre del fuerte de Crevecoeur; la rendición el 9 de octubre de la plaza Bois-le-Duc; ocupación de la plaza de Nimwegen.
El 21 de noviembre es nombrado Inspector general de artillería en el Ejército de los Países Bajos y el 6 de septiembre de 1795 es designado Comandante del Parque de Artillería de Amberes. El 19 de abril de 1796 es nombrado Comandante general de Artillería del Ejército del Rhin y Mosa. Participa muy activamente el 22 de noviembre en la defensa de la plaza de Kehl, en el camino a Estrasburgo. El 25 de noviembre de 1798 reclamado por el general Championnet, pasa destinado al Ejército de Roma como Comandante general de Artillería. Participa en su nuevo destino en el sitio de Capri, el día 10 de enero de 1799, al que seguirá el asedio y toma de la plaza de Nápoles, entre los días 22 y 23 del mismo mes. El 3 julio pasa destinado con el mismo cargo al Ejército de los Alpes. El 20 de diciembre vuelve al Ejército del Rhin, como Comandante de la Artillería de la Reserva de aquel Ejército. El 29 de diciembre de 1801 es nombrado Consejero extraordinario de Artillería. El 22 de junio de 1803 pasa a comandar la artillería de Batavia, y el 8 de diciembre siguiente es destinado como Comandante general de Artillería a Utrech. De allí pasará el 7 de febrero de 1804, en igual destino al Ejército de Hannover.
El 14 de junio de 1804 es nombrado Oficial de la Legión de Honor.
El 30 de agosto de 1805 es destinado como jefe de la Artillería del 1er Cuerpo de Ejército, a las órdenes del general Bernadotte, participando en diversas operaciones por la región de Maguncia. El 17 de octubre de 1806 participa en el combate de Halle, al que seguirá la batalla de Lubeck, los días 6 y 7 de noviembre. Desde el 9 de noviembre y hasta el día 11 participa en el sitio de Magdeburgo, ciudad de la que una vez tomada es nombrado Gobernador el siguiente día 17. Durante la batalla de Austerlitz, el 2 de diciembre, Eblé es herido ligeramente. Comandante de la 3ª división de Wesfalia, con cuartel general en Magdeburgo, desde febrero 1808; el 26 de octubre es elevado a la dignidad de Barón del Imperio.
El 5 de abril de 1809, contrae matrimonio en la villa de Kassel, con la joven Edeline Louise Helene Freteau, hija de Enmmanuel Marie Michel Fréteau, jurista de Vaux le Penil, uno de los que juzgaron a Luis XVI, y miembro del Parlamento por Bienne.
El 15 de junio 1809 es nombrado General-Coronel de los Gardes du Corps Westphaliens, y el 28 de agosto es nombrado Chambelán de la Corte de Jerome Bonaparte, Rey de Wesfalia. El 14 de marzo de 1810 es condecorado con el collar de Gran Comendador de la Orden de Wesfalia.
Su breve intervención en la Península, se encuadra en su incorporación el 26 de abril de 1810 a la campaña, participando en el asedio a la plaza de Ciudad Rodrigo, desde el día 6 de junio al 10 de julio, en el asedio de Almeida, entre el 24 de julio y la toma de la ciudadela el 28 de agosto.
El 13 de septiembre está ya en París, con objeto de posesionarse provisionalmente de la Comandancia de la Artillería en el Ejército de Alemania; el 23 de noviembre de 1810 pasa destinado a Niemiec. Como artillero, y por tanto hábil en las Matemáticas y la ingeniería, es nombrado jefe de los ingenieros militares que parten hacia el frente del Este, en el año 1811, incorporándose a las tropas que invadirán Rusia. Oficial muy técnico, distribuía a sus hombres en brigadas que tenían misiones muy determinadas, entre ellas, algunas ya puestas en práctica por los romanos, como la elaboración de barcazas de tela embreada, que servían para la construcción de puentes de un modo veloz, y que mediante carros que transportaban partes o talleres, posibilitaban que, dado el adiestramiento específico que cada soldado recibía, sabía cada uno cual era su cometido, constituyéndose así en un cuerpo altamente especializado de pontoneros, con sus propias herramientas y trenes de materiales. En su aproximación al frente ruso, el 23 de junio cruzan el río Niemen, y en los días 16 y 17 de agosto participó en la sangrienta batalla de Smolensko.
Durante la triste retirada desde la encerrona de Moscú en 1812, Napoleón, para acelerar la marcha y que aquellos valiosos carros de los pontoneros no cayesen en manos rusas, le ordenó destruir los carros-taller que Éblé había organizado y diseñado, en los que iban instaladas fraguas, prensas, y otros artificios que le permitían improvisar rápidamente cualquier sistema de fijación, etc.. No se mostró de acuerdo Éblé con aquella orden, por lo que rebatió a Napoleón, indicándole que aún eran necesarios para evacuar algún lugar donde hubieran de improvisar algún paso sobre aquellos difíciles ríos. A pesar de que Napoleón insistió en que los destruyese, él no lo hizo en su totalidad, abandonando sólo dos carros cargados de carbón vegetal y otros seis con herramientas y piezas de hierro. También se permitió, por si hacia al caso, la argucia de distribuir entre cada uno de sus pontoneros, una cierta cantidad de herramientas y de una especie de clavos-grapa que se usaban para unir piezas de madera. Cuando el 21 de noviembre el Ejército francés en retirada llegó a las inmediaciones de la ciudad de Borisov, al sur del río Berezina, un afluente del Dnieper, se encontró sin accesos y con las tropas rusas en pos de ellos, sin posibilidad de vadear aquel ancho y rápido río. Como siempre, Éblé mandó por delante a sus informadores y a los leñadores, por lo que en cuanto llegaron los primeros de aquellos 400 pontoneros de Éblé, comenzaron a aprovisionarse de madera y a construir en el mayor de los silencios, sin llamar la atención, los puentes que días después sus compañeros necesitarían: el 25 llegó el general Éblé con los pontoneros y de inmediato se pusieron a trabajar con toda la rapidez posible, de tal modo que al siguiente día 27, se acabó un puente hábil para el personal, y dos días después el destinado a la artillería y otra impedimenta que les quedaba. Los primeros en pasar fueron los soldados de infantería de la división Legrand, luego los Cuerpos que mandaban Oudinot y Ney, así como los 250 piezas de artillería disponibles, quedando Davout y la Vieja Guardia en retaguardia previniendo cualquier aproximación del enemigo.
Aquella fue la ejemplar epopeya de los pontoneros, pues tres días después de comenzar los trabajos habían habilitado aquel paso de 90 metros de largo por cinco de ancho. Construido a pesar de lo difícil de la empresa: además de las dificultades técnicas, y de la premura de tiempo, las inclementes condiciones climatológicas, con temperaturas extremadamente bajas, que unidas a la carencia de medios de abrigo y alimento, propiciaron que muchos de aquellos valerosos pontoneros fallecieran bien durante los trabajos, o a consecuencia de las calamidades pasadas, como fue el caso del propio general Éblé, aunque debieron de morir felices, sabiendo que, tras la desobediencia de su jefe, habían posibilitado la evacuación de la mayoría de los soldados que huían, hasta que el día 28 durante la mañana pasaron las tropas que quedaban al mando del general Davout, y haciéndolo a eso de las nueve de la noche, las tropas al mando del general Víctor. El 29, estando tan solo los rusos a unas dos millas, el general Éblé ordenó quemar los puentes, para que no les siguieran los cosacos. El día 30 se instaló el cuartel general en Plechntzie, y el 4 de diciembre Napoleón estaba en Vilna, y para frenar la conjuración que intenta el general Mallet, decide volver a París, dejando aquel mermado Ejército a las órdenes de Murat.
El día 13 traspasaron el río Niemen y siguieron su marcha en dirección a la costa del Báltico, llegando el 19 a la ciudad prusiana de Königsberg, donde el general Éblé llegó ya muy débil. Napoleón estaba en París el día 20, dando cuenta de la desastrosa campaña de Rusia. Al día siguiente 21 de diciembre, recordando lo que había hecho Éblé en el paso del Berezina, le nombró Comandante en jefe de la Artillería Imperial, al tiempo que le expedía el título de Conde del Imperio. Sin embargo el general Éblé falleció en Königsberg el día 31 de diciembre, víctima de los esfuerzos y agotamiento de aquellas jornadas en el Berezina, fue enterrado en el cementerio de aquella ciudad, aunque antes de ello los cirujanos le extrajeron el corazón, que llevaron a su viuda y hoy se encuentra depositado en el panteón de los Inválidos, en París.
Cuando Napoleón conoció la noticia, ordenó que su viuda siguiese disfrutando el título concedido.
[1] Era el joven de menor edad, que siendo hijo de Oficial ingresaba para iniciarse en la carrera militar, en una especie de plaza de gracia, que otros no alcanzarían hasta la edad de 15 ó 16 años.