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Nació en París el 30 de abril de 1773. En 1791 ingresa como voluntario en el Ejército. Y se distinguirá muy pronto por su fogosidad en aquellas tropas del Norte, donde llega al grado de Capitán durante las acciones del Rhin, marchando posteriormente a Italia.
Su coraje le permitió hacer un prodigioso paso del Tagliamento, el 16 de marzo de 1797, razón por la cual Napoleón le elevó al grado de Jefe de Batallón y le llevó con él a las jornadas de Egipto, allí fue herido en varias ocasiones, distinguiendose especialmente en el combate de Abukir. Más tarde en Austerlitz se distinguió por la bravura con que se empeñó en aquellas acciones. Ascendido al grado de Coronel, el 18 de diciembre de 1805, sorprendería a todos con su promoción a General, siete días después, el 25 de diciembre. Dorsenne lleva a cabo sus operaciones con exquisito cuidado, preparando con meticulosidad cualquier movimiento de tropas, al tiempo que mostraba un extremo cuidado de su propia persona, razón por la que se le conocía como “el Bello Dorsenne”.
Finalizando el año 1806, toma el mando de los Granaderos a pie de la Guardia, al frente de los que se distinguirá en Eylau. En 1808 es elevado a la nobleza napoleónica, como conde de Lepaige. Se le destina al Ejército de España, donde se le encomendaría el mando del Ejército del Norte.
El asedio de Astorga y la toma de Villafranca son las acciones más destacadas en que participaría en la guerra peninsular. De nuevo incorporado a las tropas que luchan en Europa, lo hace en Ratisbona. En Essling, el 22 de mayo de 1809, dos caballos le pasan por encima cuando se hallaba caído en tierra y le ocasionan graves heridas en su cabeza, cuando cubría la retirada de sus hombres. Promovido al grado de General de División, mandará la 2ª División de la Guardia en la batalla de Wagran.
De nuevo se reintegra a las tropas que se encuentran en España, y lo hace como Gobernador de Burgos y comandante general de Castilla la Vieja, sustituyendo a Bessières. Sin embargo ha de retornar a Francia en 1812, a causa de las graves secuelas que ha dejado la herida que recibiera en Essling. Poco después de su regreso, Dorsenne fallece mientras intentaban los médicos realizar una nueva trepanación en su cráneo.
Como algunos de sus compañeros, también su nombre figura hoy en el arco del Triunfo de París.