DELABORDE, Henry-François



General y Barón del Imperio

Hijo de panadero, nació el 21 de diciembre de 1764 en Dijón. En 1783, a los diecinueve años, había sentado plaza en el regimiento que había organizado Condé, en el momento de los revolucionarios franceses, llegando también el suyo, pues a principios de 1791 era cabo enrolado en el regimiento de “Voluntaires de l’Cote d’Or”, y resulta elegido por aclamación, teniente del regimiento, y por tanto compañero de Junot, iniciando de este modo su progresiva y meteórica carrera militar, ascendiendo en 1792 a Comandante jefe de batallón (coronel), y dos años después de su incorporación, tras haber participado en la batalla de Rheingsberg, en 1793, ascendió a General de brigada el 17 de mayo.

Durante el sitio de Tolón, fue el Jefe del Estado Mayor. El 13 de octubre asciende a General de división, pasando a ser nombrado en 1794, Gobernador de Córcega. Se incorpora al Ejército de los Pirineos occidentales, mandando la que fue conocida como “Columna Infernal”,distinguiéndose especialmente en las jornadas guipuzcoanas del paso del río Bidasoa, el 25 de julio de 1794, y del 16 de octubre en el combate del Alto de Mezquiriz. Más tarde en las campañas de 1795 al 1797 se incorpora al Ejército del Rhin, mandando una división con la que tiene una brillante actuación en 1796, durante la invasión de Baviera, sosteniendo el ala derecha de la división Moreau, siendo nombrado el 9 de enero de 1799, Comandante de la IV división de Mayence.

El 26 de septiembre de 1804 fue condecorado como Gran Oficial de la Legión de Honor.

En febrero de 1807 fue nombrado Comandante del campo de instrucción de Pontivy y a finales de año fue designado Comandante de la 1ª división del Cuerpo de Observación de la Gironda.

En 1808 le premia Napoleón con el título de Conde del Imperio. Año éste en el que se incorpora de nuevo a la campaña peninsular en Portugal, bajo las órdenes del mariscal Junot, quien le designó Gobernador Militar de Lisboa, y mandando la 1ª división del VIII Cuerpo francés en España, tomando parte el día 17 de agosto en la batalla de Roliça, al frente de cinco batallones franceses, más uno suizo, debiendo de retirarse herido física y moralmente ante las tropas de Wellesley, que le derrotaron, abandonando Portugal en los primeros días de septiembre. A las órdenes del mariscal Soult, sigue todas las vicisitudes de aquel Ejército y toma parte el 16 de enero de 1809 en la batalla de Elviña, en las inmediaciones de La Coruña, donde, tras el abandono británico del campo, quedan victoriosas las águilas galas. Es enviado al sur de Galicia al mando de las tropas que ocuparán Oporto, debiéndosele a Delaborde la salvación del Ejercito de Soult, ante la incontable presencia de los británicos del 29º Regimiento de infantería, tras haber vadeado el Duero.

De nuevo en la Metrópoli, Delaborde desempeña cargos burocráticos hasta que es reclamado para la campaña de 1812, en que marchará al frente ruso, incorporado al Cuerpo de Ejército que manda el mariscal Morthier, como Comandante de la 1ª división de Infantería de la Guardia Imperial. Delaborde fue gravemente herido durante la campaña de Alemania, el 27 de agosto de 1813, en el transcurso de la batalla de Pirna.

Cuando Napoleón llegó a París, después de su peripecia en la isla de Elba, Delaborde fue uno de los primeros en reconocerle como Emperador de Francia, siendo nombrado Par de Francia, por lo que tras el gobierno de los Cien Días, fue depuesto y hubo de pasar un Consejo de Guerra, que sin embargo, por habilidad de sus abogados, le hizo salir indemne de aquel duro tránsito.

Falleció en París, el 3 de febrero de 1833; su nombre figura en el Arco del Triunfo, y está enterrado en el panteón de los Inválidos.