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Auguste-Francois-Marie de Colbert-Chabanais, nació el 18 de octubre de 1777. Él y su hermano Pierre-David (Edouard), acudieron a la llamada de las armas, donde ambos alcanzarían el generalato. Auguste pronto destacó como un formidable oficial de caballería, y muy decidido y leal bonapartista.
A los 16 años se alistó como voluntario en el Bataillon Guillaume, de la Guardia Nacional de Tarbes, pasando más tarde al 7º Regimiento de Cazadores a caballo. Alcanzó el grado de teniente en 1795 y durante la expedición de 1797 a Irlanda, fue Ayudante de campo del general Grouchy. Durante ese año fue promocionado al grado de capitán, pasando a ser Ayudante de campo del general Joachim Murat, en la batalla de Marengo. Más tarde fue incorporado al ejército de Egipto donde después de la batalla de Salahieh, el 11 de agosto de 1798, fue promovido al grado de jefe de escuadrón. Cinco días después, Napoleón en pleno campo de batalla le puso al mando del 4º regimiento de Coraceros a caballo. Cuando la expedición a Siria, estuvo presente en el sitio de la fortaleza de San Juan de Acre, en mayo de 1799, y en el transcurso de la batalla corrió grave peligro, cuando un proyectil le pasó entre las piernas un poco más arriba de la rodilla. Las quemaduras y desgarros que le produjo el proyectil le obligaron a convalecer durante casi un mes, y en ese tiempo Napoleón le regaló un precioso estuche conteniendo dos valiosas pistolas.
El 3 de marzo de 1800, regresó a Francia a bordo del bergantín "l'Etoile", y en julio siguiente, de Colbert asumió el mando del 10º regimiento de Coraceros a caballo, recibiendo esta responsabilidad de manos del viejo coronel Michel Ordener, cuando apenas contaba apenas 23 años de edad. El regimiento se encontraba en muy malas condiciones, con una moral y disciplina inexistente, por lo que el joven oficial hubo de asumir el directo control de sus tropas, logrando en poco tiempo rehacer aquel Regimiento y convertirlo en uno de los mejores del Imperio. El 30 de diciembre de 1803, teniendo al general Joachim Murat como uno de sus testigos, contrajo matrimonio con Marie-Genevieve-Josephine Canclaux, de 18 años, hija mayor del general Jean-Baptiste-Camille Canclaux, a cuyas órdenes había combatido en los momentos iniciales de su carrera militar. Dos años después, en 1805, Marie-Genevieve dio a luz su primer niño Auguste-Napolèón-Joseph. Otro de los mariscales que le favorecían con su amistad era Ney.
El 24 de diciembre de 1805, fue promovido al grado de General de brigada, y enviado a una misión especial en San Petersburgo.
Entre 1806 y 1807, de Colbert estuvo mandando tropas en Austria, Prusia y Polonia, en aquel colosal ejército que Napoleón había desplegado Napoleón. Mandaba una brigada comprendida en el 10º Regimiento de Coraceros a caballo, a las órdenes del coronel Jacques-Gervaise Subervie, desde este destino pasaría al regimiento de Húsares que mandaba el coronel y futuro general y conde de Laferriere, Louis-Marie Levesque, incorpoado al VI Cuerpo de ejército del mariscal y viejo amigo Michel Ney. Su Brigada estuvo presente y participó muy decisivamente en las batallas de Jena y Friedland. Desde los fríos campos de lucha de la Europa oriental se trasladaría a participar en la incipiente guerra de España.
El 2 de julio de 1808, de Colbert fue hecho barón del Imperio y a las órdenes del mariscal Bessieres, el 14 de julio participó en la batalla de Medina de Ríoseco. El 23 de noviembre de ese año, se halló en la de Tudela, esta vez a las órdenes del mariscal Lannes, donde fue herido por un proyectil de fusil que le dio en la frente, cuando se hallaba cargando al frente de sus hombres. Repuesto de aquella herida, prosiguió al frente de sus hombres, incorporado a un Cuerpo que tan bien conocía.
Enfrentados a las tropas que mandaba el general Sir John Moore, los franceses venían siguiéndoles desde su salida de Portugal. Moore había decidido frenar el empuje que venían haciendo los galos, en el angosto pasaje del puente que había en Cacabelos sobre el río Cúa, a unos tres kilómetros antes de llegar a Villafranca del Bierzo, mientras había ordenado al resto del ejército que prosiguiese en su marcha, al tiempo que protegiendo su armamento pesado y los carros de víveres y bagajes. Los británicos según habían entrado en la población se dedicaron a realizar infinidad de actos de pillaje, saqueando cuanta bodega hallaron, razón por la que además de indisciplinados, se mostraban disminuidos física y psicológicamente para enfrentarse a ningún ejército. Mientras los británicos se habían dedicado al pillaje, las tropas del general De Colbert habían llegado a los alrededores de la Villa y sometían a los británicos a un acoso implacable. En vista de ello, el general británico Paget situó a los hombres del 28 Regimiento en el paso del puente y apoyados por los fusileros de los regimientos 52 y 95, intentaban mantener libre el angosto paso que delimitaba el puente sobre el río Cúa.
Así llegó el día 3 de enero de 1809 y nuevamente, como era su costumbre, De Colbert se situó a la cabeza de sus hombres, y cuando eran sobre las tres de la tarde, este general esperaba impacientemente mientras veía como los hombres del 28 Regimiento británico y varias piezas de la Real Artillería a caballo se estaban marchando con cinco piezas y sus correspondientes trenes. De Colbert no podía esperar más, aquella oportunidad era única y por ello decidió no esperar más a las fuerzas que venían avanzando con el general Pierre-Hugues-Victoire Merle, que mandaba la 3ª división del 2º Ejército confiado al mariscal Soult.
![]() El fusilero Plumkett, disparando sobre De Colbert |
De Colbert que montaba un magnífico caballo gris, encabezando las cuatro columnas en que dividió su caballería, atravesó velozmente el puente dirigiéndose a las líneas británicas. En ese momento, cuando su caballo caracoleaba en el glacis de la iglesia de Santa María, un fusilero de origen irlandés, Thomas Plumkett, perteneciente al primer batallón del 95º Regimiento de Rifles, recostado en el suelo, y teniendo su fusil “Baker” apoyado en sus entrecruzados pies con objeto de dar más apoyo al arma, mientras mantenía la culata bajo su hombro derecho, con detenimiento, apuntó y con certera precisión, de un solo disparo derribó gravemente herido al general De Colbert, que sufrió una importante herida sobre su ojo izquierdo que le hizo caer del caballo. Experto tirador el irlandés, parece ser que con extrema rapidez volvió a cargar el arma y esta vez disparó contra otro oficial francés que se había desmontado de su caballo para acudir junto a su General. El certero disparo produjo tales destrozos en el joven general, que tan solo vivió unos quince minutos.
Su edecán, aquel oficial que acudió en su auxilio, era el capitán Alfred Latour-Maubourg., falleció a consecuencia de las heridas que también sufrió posiblemente por los disparos realizados por el certero Plumkett.
Refiriéndose a De Colbert, su amigo el mariscal Michael Ney, dijo: “Duermo placenteramente cuando Colbert manda mi retaguardia”
Napoleón escribió al día siguiente de la muerte de Auguste, o sea el4 de enero de 1809, desde Benavente (Zamora), a su ministro de la Guerra, Henri J. G. Clarke, y le decía: “El brigadier general Colbert fue muerto durante un encuentro contra la retaguardia británica. Tres mil escoceses intentaban mantener un estrecho paso durante bastante tiempo, para permitir que otros muchos marchasen silenciosamente. Fueron vencidos, pero una bala mató al general Colbert quellevado por su impaciencia en motivar a su caballería y empujar a los fusileros de la infantería británica antes de que aseguraran una posición que luego sería difícil para desalojarles. Lo golpeó en la frente."Napoleón acto seguido ordenaba a Clarke “... que tomase las medidas apropiadas para dar la triste noticia a su esposa, y de manera excepcional a través de los periódicos. Dígale que comparto su dolor, y que pienso en tan grande y buen oficial. Ruego a Dios que lo mantenga bajo su Santo cuidado.”