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Nació el 3 de noviembre de 1743, en Cortes de la Frontera , era hijo de José Serrano Arjona, natural de Grazalema, Caballero maestrante de Ronda, y de Francisca Valdenebro y Ruiz Córdova, de Cortes de la Frontera. Fue bautizado el día 5 de dicho mes y año, por su tío D. Alonso Valdenebro y Ruiz, a la sazón teniente cura de la Iglesia parroquial de Santa María del Rosario [1] en aquella localidad, siendo “… sus padrinos Cristóbal García Valdenebro y Francisca Ruiz, su madre, vecinos de esta villa…” (según lo obrante en el archivo del autor de esta biografía)
Como era habitual en aquel tiempo, en 1759 sentó plaza en el Ejército como Distinguido, y en 1763 es elegido subteniente de Bandera, convirtiéndose en el portaestandarte de su regimiento, progresando en su carrera militar de tal modo que en 1772 es capitán del regimiento de infantería Valona de Voluntarios Extranjeros. Durante su destino este regimiento, sirvió en diferentes guarniciones, como fueron las de Zaragoza, Barcelona, Cartagena, Cádiz, Mallorca e Ibiza, donde conocería a su futura esposa. Cuando tenía 31 años de edad, y hallándose destinado en la ciudad de Ávila, el 8 de noviembre de 1774 solicita licencia al Consejo de Guerra para contraer matrimonio con la gaditana María Francisca Teresa Josefa Tobalina Vidal, nacida el 4 de octubre de 1750, hija del Gobernador militar de las islas de Ibiza y Formentera, Tomás Tobalina, Coronel de los Reales Ejércitos, y de Teresa Vidal y Propuente. El Consejo de Guerra según lo previsto por las Reales Ordenes y Pragmática de casamiento, de 23 de marzo de 1776, concede licencia aprobatoria para el matrimonio, en documento firmado por el conde de Ricla en el Palacio del Pardo con fecha 16 de enero de 1775. Meses después, se celebró el enlace matrimonial y coincidiendo con esta fecha, Serrano debido a la desaparición del regimiento de Valladolid, pasa a incrementar los batallones de la Armada , incorporándose como capitán de Compañía, correspondiéndole la 2ª del 10º batallón de Marina, asimilado al grado de teniente de Navío. El 15 de Marzo de 1777 fue nombrado segundo Comandante del Real Arsenal de la Carraca , en las proximidades a la Isla de León. El 16 de agosto de ese mismo año fue destinado como segundo Comandante en el navío Princesa, uno de los que formaban en la escuadra del almirante Lángara. También en este año, "...le hizo V. M. gracia de la merced de Avito, en la Orden Militar de Alcántara..."[2], aunque él años después preferirá permutar su ingreso con fecha 30 de julio de 1785 en la Orden de Calatrava.María Francisca falleció en la villa de Cortes, el 2 de agosto de 1779, con tan solo 29 años de edad, siendo sepultada en la ermita de Nª Srª de la Concepción. [3]
En el Princesa desempeñó sus funciones a satisfacción hasta el 3 de febrero de 1780, momento en que fue nombrado segundo Comandante de dicho navío, pues el Rey había firmado ese día en El Pardo la patente correspondiente al grado de Capitán de Fragata, y tomándole Juan de Ulloa, razón en la Isla de León, a seis de abril de dicho año, siguiendo Serrano a las órdenes del Teniente General Luís de Córdova, en la escuadra que intervino en diversas acciones en el Canal de la Mancha , en el puerto de Brest y en el combate del Cabo San Vicente, donde en el combate del 16 de enero de 1780 lo hizo contra cinco navíos británicos, de mayor porte. Serrano estaba al mando de la "ª batería "...la única que pudo hacer fuego y con la que contrarrestó el de los contrarios por el espacio de tres horas y media, a pesar de las muchas desgracias, que padeció aquel equipaje, averías, el Bajel, y la sangre vertida de tres graves heridas, que havía recibido en las Piernas, mantenéndose sin embargo, con ánimo firme de morir honrosamente en su puesto, por conservar el decoro al Pabellón de V.M. pero empeñado personalmente en el riesgode asegurar un cañón destrincado, se halló incendiado de Pólbora, con 53 individuos del servicio de aquella batería, de lo que resultó la pérdida de sus manos[4], el destrozo de su cara y la rendición del Buque...". Su navío fue apresado, y Serrano y sus hombres hechos prisioneros.
De nuevo en España, marchó a descansar y reponerse a la villa de Gaucín, y por temporadas pasa a residir en Granada, donde conoce en 1782 a la que será su segunda esposa, con la que en 1783 contrae matrimonio a la edad de 40 años, Serrano se casa en segundas nupcias con María Alfonsa Micaela Antonia Tomasa Crespo Ortiz Quiles y Arán, nacida en la parroquia madrileña de San Sebastián, el 23 de enero de 1748[5], y que hallándose huérfana era vecina por entonces de Granada, donde residía con su tía y curadora Francisca Quiles. María Alfonsa era hija de los difuntos Miguel Antonio Juan José Crespo Ortiz, quien fuera Caballerizo de Campo de la reina Isabel de Farnesio, Corregidor y Superintendente General de Rentas Reales de la ciudad de Trujillo, y de Tomasa Josefa Quiles y Arán. Serrano tardó "...quatro años que ha durado la penosísima curación de sus heridas...", aunque le sirve aquel tiempo para escribir o quizá dictar una obra de reconocido interés donde deja entrever su gran capacidad y grado de conocimientos "...en los ramos de Maniobra Nautica, conocimientos hidrográficos, Táctica Naval, &...". Disconforme con la situación postergada en que cree hallarse, el 11 de febrero de 1785, solicita la Rey "...se ha de dignar promoverme a Capitán de Navío con la antiguedad de la promoción...". No debió gustar el tono de su escrito, ya que el Rey, desde Aranjuez ordena el 27 de mayo "...que se advierta al Capn de Fragta Dn Joseph Serrano Valdenebro como debe comportarse con sus Gefes en la representación que les haxa, sin propasarse de los límites de la moderación....". Efectivamente, Serrano en ese tiempo había escrito una obra intitulada "Discursos barios de los Artes de la Navegación y de la Guerra", que una vez leida por el almirante Juan de Lángara, éste la recomienda el 9 de octubre de 1789, desde la Isla de León, diciendo que "...es obra única en su especie y la considero digan de la noticia de toda clase de Militares. El mismo Juicio hago del todo de ella, hallándola propia para promover la aplicación y el estudio; y para inspirar el espíritu y firmeza Militar tan acreditada del Autos, como indicada su erudición, por tanto digna de la Impresión y ser dedicada a V.E."
María Alfonsa falleció el 12 de abril de 1801 en Gaucín, siendo trasladado su cadáver a Cortes de la Frontera , donde recibió definitiva sepultura el siguiente día 13. Su enterramiento se llevó a cabo en la sepultura familiar que la familia tenía en la Ermita de Nuestra Señora de la Concepción [6]. De este matrimonio nació una niña a la que se le impuso el nombre de María Josefa.
El 9 de febrero de 1787 tomó el mando del 9º Batallón de Marina, hasta que el 28 de febrero de 1789 ascendió al grado de Capitán de Navío y pasó a mandar el navío “San Leandro”, con el que toma parte en la evacuación de la plaza de Orán. Desembarca en septiembre de 1793, para ocupar la comandancia del navío “Arrogante”,el 11 de ese mes e iniciando el avituallamiento del buque, saliendo a mediados de noviembre desde El Ferrol al frente de un convoy de seis buques, los cuales sufrieron los embates de un temporal, que en su navío les originó el desarbolado de los masteleros, verga de mesana, y por si ello fuese poco, resultando también de dichas inclemencias la pérdida del timón, a pesar de lo cual, tras muchos esfuerzos lograron alcanzar la bahía de Cádiz el 14 de Diciembre. En julio de 1794, Valdenebro se incorpora a la Escuadra del almirante Lángara, y más tarde lo hace en la que manda Gravina, del que recibió orden de mantenerse al amparo de la bahía de Rosas, llevando a bordo al Jefe de Escuadra Obando, que enarbolaba su insignia en este navío, teniendo que soportar el largo sitio de la Plaza y el fuerte temporal de viento y frío que le hicieron perder cinco anclas, desarbolo general del velamen del navío, enfermedad de parte de la tripulación, aunque logrando finalmente alcanzar Mallorca, donde repuso víveres y desembarcó enfermos, haciéndose de nuevo a la mar llegó hasta Cartagena, en conserva del navío Serio donde el 22 de febrero cedió el mando, por hallarse convaleciente de las graves heridas sufridas en su pierna derecha, así como en la izquierda, que junto a las que presentaba en su deformada cara, se sumaban a las gravísimas pérdidas que tenía en sus dos manos con las que había intentado proteger el rostro, especialmente la izquierda que acabó perdiendo, convertido así en una majestuosa ruina humana al servicio de la patria. El 15 de marzo de 1796 el Rey le concede una prórroga de 4 meses para que continue su recuperación en su casa de Gaucín, por lo que se marcha hacia allí, donde se repondrá al lado de sus convecinos que le quieren y respetan como baldón meritorio de la Patria. Desde allí dirige memoriales al Rey, solicitando el nombramiento de Brigadier de la Armada , pero a la vista del Real olvido, repite sus instancias, hasta que logra este reconocimiento en credencial expedida en San Lorenzo del Escorial, el 26 de octubre de 1796. Tomándosele Razón del cargo como tal Brigadier en la Isla de León, a seis de noviembre del mismo año.
Disfruta desde entonces de diversos destinos de carácter más bien burocrático, desde luego alejado de nuevas navegaciones, como fueron los de comisionado en su localidad para la tala de árboles en las reales dehesas, tan importante en aquella época del buque a vela, y más tarde como Comandante Principal de Matrícula de Mar de la provincia de Málaga.
Hallándose viudo en segundas nupcias, desde la Isla de León el 26 de enero de 1802, José vuelve a solicitar Real licencia para contraer el que sería su tercer matrimonio, ahora con Buenaventura Petra Bernarda Sánchez Hernández de Villegas, nacida en Trebujena el 1 de octubre de 1783, e hija de Pedro Sánchez Hernández, quien fuera Corregidor, Justicia Mayor y Capitán a Guerra de la villa de Gaucín de la Frontera , y de Buenaventura Segunda Hernández de Villegas. José tiene 58 años y es Brigadier de la Real Armada , la novia tiene tan solo 19 años de edad. El 20 de febrero desde Aranjuez se concede la preceptiva Real licencia, contrayendo su tercer matrimonio el 2 de abril de 1802. De este matrimonio nació una hija, llamada María Josefa.
Estando destinado como Comandante de Marina de Cádiz, fue removido a la Comandancia del Tercio de Pontevedra, por lo que por sus achaques y dolencias no le gustó en absoluto, pues con este destino se consideraba discriminado y por ello separado del Real servicio, y así, antes de salir hacia Galicia, desde la Isla de León escribe el 26 de julio de 1803 al Rey, solicitando el retiro, “… con la especial gracia de admitirle en ocasiones de Guerra á servir en sus Reales Vageles, ó en sus Tropas de Tierra, mandando, pues llevando en su rostro y en sus miembros, visible á todo el mundo los testimonios de su bizarría, y demostrado claramente en sus obras sus conocimientos en ambas materias, no arriesgará S. M. en concedérselo…” [7]
Permanecía de cuartel en su pueblo, cuando comenzaron a llegar las inquietantes noticias relativas a los movimientos franceses, por lo que Serrano, ávido de acción no desechó su nombramiento como Comandante de la nueva unidad que se constituía en Cádiz teniendo como base las tropas que no disponían de embarcaciones, y que tomaría inicialmente la denominación de “Legión Real de Marina”, ocupación en que se volcaría y así tenemos que en diciembre de 1808 ya estaban formados el 1º y 2º regimientos de Marina, y salían a guarnecer los pasos en la Sierra Morena , correspondientes a los estratégicos puntos de Santa Olalla de Calas (Huelva) y las inmediaciones de La Carolina (Jaén), estableciendo su cuartel general en el primero de aquellos puntos. Precisamente en Santa Olalla sufrió una caída de su caballo, que le puso aun peor de los restos que tenía de su brazo izquierdo, por lo que en febrero de 1810 marcha a su casa de Gaucín con la finalidad de reponerse de sus nuevos achaques, pero le puede más su afición a la defensa de la patria, por lo que se marcha a la montaña con un grupo de hombres a los que alecciona constantemente y desarrolla una labor propia de la guerrilla en aquella zona tan conocida para él, y el 24 de agosto llega a ser nombrado por el Consejo de Regencia, " ...Comandante en Gefe de las Partidas de Guerrilla, Alarma y de tropa reunidas en la Serranía de Ronda contra los enemigos, con sueldo de empleado."[8], cargo en el que le suponemos desenvolviéndose pletórico en aquella patriótica tarea, con sus partidas protegiendo toda la serranía de las ocupaciones francesas hasta el 2 de julio de 1811, en que fue separado del mando y que le llevó a publicar un Manifiesto en protesta de aquel hecho, y ser destinado como Comandante General del Apostadero del Ferrol. La sesión de Cortes del 7 de enero de 1811, fue un monográfico sobre este incidente. Despechado nuevamente, Serrano escribe el 7 de septiembre desde Cádiz solicitando a las Cortes soberanas su merecido retiro, no lo hace sumiso como lo haría cualquiera de los que le habían precipitado al ostracismo, sino del modo que únicamente cabía a tan valeroso soldado como era Serrano Valdenebro, y que debemos de conocer para ilustración de las generaciones: “… La Patria lo que en el día necesita son hombres de guerra. Yo lo soy por genio, y profesion; y si alguno lo duda; sin exceptuar á los mas condecorados, que se presente en la Barra [9]. No tengo manos para pelear. Las he perdido gloriosamente en las Batallas. Ni cabeza por ahora para mandar por la misma razon. Mas si es empeño de V. A. darme ocupación, seria mas analoga á mi reputacion destinarme al de simple aventurero [10] en cualquier Exercito, que á Gral. De Departamento. Mas estimo morir en el duro suelo, que es el lecho del honor, que en una blanda cama en Departamto . Los hombres de gran corazon no pueden sufrir, que otros de menos valor sean preferidos á ellos. Guerreros necesita la Nacion , no Marineros. Y el destinarme á esta ocupación es cambiar los frenos, y ocasionar sin causa mi desprecio.
Me prometo de V. A. que, penetrado de mis sentimientos tendra á bien dexarme por ahora en el reposo, y en caso de convenir atropellarle, que sea de un modo mas compatible á mi condicion. Ntro Sr. guarde la vida de V. A. ms. as. Cadiz y Septiembre 7, de 1811. Serenísimo Sr. Jose Serrano Valdenebro (rubricado)[11]
El 18 de septiembre, este vetusto soldado, es relevado del mando en el Ferrol, por lo que Serrano no toma posesión de su destino y lo suponemos acudiendo a los mentideros de aquel Cádiz preconstitucional, pues Serrano fue uno de los cinco Mariscales de Campo asistentes y firmantes en la apertura de las Cortes. Fue elegido Diputado en las Cortes Generales y Extraordinarias (1810-1811)[12]. Habiéndose salvado de las mortales calamidades que asolaron aquella ciudad, fue también uno de los presentes en la promulgación de la definitiva Constitución Nacional de 1812. Tampoco llego a hacerse efectivo de inmediato el nombramiento para el que la Regencia le había propuesto el 22 de julio, como Gobernador Militar de Cartagena de Levante, hasta enero de 1813, en que enfermo de gravedad marchó a Gaucín.
El 1 de marzo de 1813 es elegido Diputado en representación de la Serranía de Ronda, circunscripción del Reino de Granada, figurando con su profesión de Jefe de Escuadra de la Armada Nacional. La jura de su escaño no la realizó hasta el 23 de julio siguiente, causando baja por sus achaques el 20 de septiembre del mismo año.
Desde 1785 era caballero de la Orden Militar de Calatrava, y Maestrante de la Real Maestranza de Caballería de Ronda.
Serrano falleció en Gaucín el 6 de marzo de 1814, siendo oficialmente Gobernador militar de Cartagena, al que tras su fallecimiento sustituyó en el cargo el genovés al servicio de España, Mariscal de Campo Marcelo Spínola y Tribucci. Serrano fue sepultado en el cementerio de Cortes de la Frontera , donde ya descansaban sus dos primeras esposas, cerca por tanto de aquellas tierras que tanto amó y en medio de los cortesanos con los que convivió.
[1] Parroquia de Sª Mª del Rosario, de Cortes. Libro 7º de Bautismos, fº 267vº.
[2] AGM.Leg. 620/1785.
[3] APSMR, de Cortes. Libro 5º de Difuntos, fº 63.
[4] AGM Leg 620/N906. El almirante Luis de Cordova el 6 de julio de 1792 se refiere a Serrano diciendo: en el combate que tuvo la urca Santa Rita, durante la última Guerra, recivió el capitán de navío Don Joseph Serrano Valdenebro, las heridas que cita en la Instancia inclusa en la adjunta representación, y le dejaron las manos casi sin dedos y con poco movimiento en la parte que le ha quedado de ellos.".
[5] Parroquia de S. Sebastián, de Madrid. Libro 33 de Bautismos, fº 374.
[6] Parroquia de Nª Sª del Rosario, de Cortes. Libro 5º de Entierros, fº 201 vº.
[7] AGMVM. Expedte. personal, folio 29.
[8] AGMVM. Exped. Personal, folio 37.
[9] Era aquella parte del salón de una asamblea o de un tribunal, destinada a las personas llamadas a comparecencia, en especial a los procesados; está limitada por una verja o baranda que la separa del espacio destinado al público. Así se dice: llevar a uno a la barra, significa exigirle responsabilidades.
[10] En la Milicia se aplica esta denominación a aquellos que entran en ella voluntariamente con el deseo de alcanzar grados, a pesar de no haber ingresado ni tan siquiera como Distinguido.
[11] AGMVM, Expedte. personal, folios 40-41.
[12] Diario de Sesiones de las Cortes Generales y Extraordinarias", sesión del 28 de octubre de 1811, núm. 291, pág. 2168.