SANTOCILDES Y DE LLANOS, José María Francisco Silvestre






Teniente General de Infantería

Era hijo del teniente coronel Félix Alonso de Santocildes, quien era por entonces Sargento Mayor del Primer Batallón del regimiento de Infantería de Murcia, y de María Eufemia de la Piane Vulgo de Llanos. Nació en Barcelona el 29 de junio de 1771, y fue bautizado al siguiente día en la Seo de Barcelona.

El 19 de febrero de 1777, contando tan solo cinco años y ocho meses le fue concedida la plaza de Cadete de menor edad en el vetusto regimiento de Infantería de Murcia, que se haría efectiva en 20 de abril de 1781, cuando contaba diez años de edad, obteniendo el grado de Subteniente el 1 de marzo de 1782, pasando destinado a la isla de Menorca, donde participa en el sitio y rendición de la plaza de Mahón, el 15 de febrero de 1782 y recuperación final de la isla. Posteriormente pasa al sitio de Gibraltar, donde permanece cinco meses, siendo testigo del deplorable desastre del 13 de septiembre, en que quedaron destruidas las célebres baterías flotantes, quedando en situación de reemplazado en 20 de diciembre del mismo año. En 1784 tomo parte en la expedición de Argel, hallándose en el sitio y posterior de la plaza de Orán. El 31 de mayo de 1789 fue nombrado subteniente de Granaderos. Con la compañía de granaderos pasó a la plaza de Melilla, donde permanecería diez meses, y el 28 de julio de 1790 fue nombrado segundo teniente. El 22 de mayo de 1792 ascendió al grado de teniente, y en 22 de noviembre y hasta agosto de 1793 en que incorporado al Ejército de Aragón, asiste a las operaciones militares de los Pirineos. En 22 de octubre de 1793 alcanzó el grado de teniente corone y se traslada al Ejército de Cataluña, tomando parte en el asalto e incendio de la Venta de Broset, donde se habían parapetado los franceses, a los que se desalojó con bajas. También tomo parte en el avance de Masdeu, el 15 de septiembre, lo que se evitó, hallándose él al mando y recibiendo un ataque muy fuerte de la caballería enemiga, hasta que el mando le ordenó retroceder; en la noche del 14 al 15 de octubre se halló al frente de un piquete de 60 hombres en la defensa de la batería de la Sangre, situada en la altura de la izquierda de Bouló, con los que logró batir la retaguardia de una columna enemiga. Haciendo prisioneros un oficial y ocho soldados que llevó ante el mando. Durante la acción perdió 31 hombres dada la dureza del combate emprendido. Santocildes recibió en este combate dos heridas, una muy grave en el vientre y la otra en un brazo. Una vez recuperado, el 28 de julio de 1794 se le confirió la Ayudantía Mayor de su regimiento. En este tiempo se le permitió asistir a la Real Academia de Barcelona, donde recibió un curso de Matemáticas, obteniendo al final el nombramiento de Ingeniero honorario, incorporándose a la campaña, supervisando las instalaciones militares pirenaicas.

Cinco años más tarde, el 13 de agosto de 1799 es graduado de capitán. En mayo de 1800 contrae matrimonio en Barcelona con Rita María Josepha Paula de Guardia y de Ardevol,  hija del difunto señor jurisdiccional de los lugares de Almacellas y Marmellá.

El 20 de julio de 1804 es destinado como Sargento Mayor del regimiento Provincial de Betanzos, hasta que el 5 de junio 1808 en el mismo cargo para al 4ª división de Granaderos Provinciales, marchando en la incursión al Bierzo donde se logró la rendición de Villafranca, incorporado a la vanguardia de la división del general Mahy en dirección a Lugo, donde en los días 18 y 19 de mayo de 1809 toma parte en las acciones de Lugo, donde nuevamente es herido, de una bala de fusil que le atraviesa un hombro. En 30 de mayo de 1809 asciende al grado de Coronel y el 29 de junio pasa destinado como teniente coronel del regimiento de Infantería de León, y al siguiente día es designado coronel del regimiento de Santiago, en la vanguardia de la 4ª división del Ejército de la Izquierda. Participa el 14 de julio en la batalla de Rioseco, y los días 10 y 11 de noviembre en las acciones de Zornoza y Espinosa de los Monteros.

El 9 de octubre de ese año es atacado en la plaza de Astorga, por fuerzas muy superiores a las que no obstante se les causaron no menos de 400 bajas, ocupándose como Gobernador de la defensa de la plaza. Durante el asedio, mandó una salida compuesta de unos mil infantes, con la intención de desalojar los 780 de caballería francesa que se encontraban en Puente Órbigo, lo que logró completamente el día 25 de enero de 1810. El 11 de febrero, ocho mil franceses con 8 piezas de artillería cercaban la plaza de Astorga, cuando el general Loison comunica la pérdida de la batalla de Ocaña, la disolución de la Junta Central y la entrada del Rey José I en Sevilla, por lo que el General francés le hizo proposiciones para que entregase la plaza. En la plaza tenía disponibles 2.600 hombres, mientras afuera cada día se concentraban más tropas enemigas. Eran ya 34.385 infantes y 8.835 de caballería. Realizada brecha en sus débiles murallas, Loison intimó nuevamente la rendición, aunque Santocildes había logrado desbaratar el avance de los 2.000 franceses que pretendían entrar en la plaza, mientras por otro arrabal lo intentaban otros tantos enemigos, aunque alcanzada la noche los franceses se afianzaron en la brecha, cuando ya no quedaban dentro de la plaza más de dos o tres tiros por pieza de artillería, y 30 tiros de fusil por plaza hábil, Santocildes por no perjudicar más la plaza y sus defensores capituló el 22 de abril, haciéndolo con todos los honores.

El gobierno español en el decreto de 3 de julio de 1811 crearía una medalla que perpetuase aquella gloriosa defensa. Posteriormente por Real Orden  de 10 de abril de 1814, premiaría a todos los participantes en la defensa con el uso de una Cruz de honor,

De resultas de esta capitulación, Santocildes fue conducido a Francia, y fue confinado por el ministerio de Policía en el depósito de prisioneros de Mâcon, en el actual departamento de Saône-Loire. Allí se vio favorecido por su elevado grado de dominio del francés y su ilustración, lo que le permitió desenvolverse muy bien e ir ahorrando caudales de su pensión de prisionero, ya que no permaneció encerrado en prisión alguna, hasta que a mediados de octubre de 1810 logra evadirse disfrazado de pordiosero abandonó la ciudad durante la noche y caminó durante más de 150 leguas hasta llegar al puerto de Marsella, donde logró embarcar en una fragata comercial británica que le condujo a Tarragona, pero al hallarse aquella plaza ocupada por los franceses no pudo desembarcar y siguió hasta el puerto de Cádiz, puerto al que llegaron en los últimos días de diciembre, donde Santocildes se presentó ante el Consejo de Regencia, que precisamente el día 1 de diciembre a propuesta de los diputados Caneja, Quintana y Zuazo habían propuesto que la defensa de Astorga fuese declarada de igual mérito que las de Zaragoza y Gerona. Las Cortes no se dieron cuenta de quien era el personaje, hasta que el 2 de febrero el diputado Del Monte, pidió la palabra para comunicar a la Cámara, “… que se hallaba en la isla de León un militar distinguidísimo, un hombre que nada pretende; porque los hombres de su temple nada pretenden; pero yo propongo a las cortes que se diga al Consejo de Regencia que S. M. vería con gusto que se recompense, como se debe, el gobernador que tan heroicamente defendió la Ciudad de Astorga.” [1]. De resultas de esta intervención, Santocildes supo dos años después, que a finales de 1809 había sido ascendido al grado de Brigadier, con antigüedad de la heroica jornada del 9 de octubre de 1809, ya que antes nadie se había preocupado de comunicárselo, ni había aparecido publicado en sitio alguno.

Para compensarle se le entregó el despacho con el empleo de Brigadier, y se le incorporó a sus banderas, solicitando hacerlo en su regimiento de Santiago, por lo que a finales de febrero se trasladó a Galicia, donde se encontró que dos de sus oficiales que también se había evadido de sus depósitos en Francia, y que eran el capitán Pedro Varea y el Ayudante Alejandro Benicio, se hallaban reorganizando el  Regimiento.

Sin embargo en abril de 1811 se le confirió el mando interino del VI Ejército y el distrito que comprendía las provincias de Galicia, Asturias y la Castilla ubicada a la derecha del Duero. Se ocupó en este tiempo de organizar aquel Ejército y se dedicó a avanzar hacia El Bierzo, colaborando a que los franceses abandonasen aquellos territorios, especialmente el Principado de Asturias, la ribera del Órbigo e inclusive presentándose ante Astorga, recuperando la plaza que se había visto obligado a entregar un año antes. Durante estas operaciones que condujeron a la toma de Astorga, los franceses sufrieron numerosas bajas, especialmente en el combate del 23 de junio en Benavides y Quintana del Rey, entre ellas la del General de división Jean-Andrèe Valletaux.

Desempeñó el mando del VI Ejército hasta que por orden superior, el 15 de agosto, entregó el mando al mariscal de campo Xavier Abadía. Este Ejército estaba establecido en los puertos de Manzanal y Fuencebadón, siguiendo a  extenderse por parajes de Somoza y la amplia Maragatería, teniendo su cuartel general establecido en el pueblo maragato de Andiñuela. El siguiente día 26 de agosto fue ascendido Santocildes al grado de Mariscal de Campo, llegándose hasta aquel punto de Astorga el 17 de mayo de 1812, fecha en la que la Regencia le nombró de nuevo Comandante General en propiedad del Reino de Galicia y de su Ejército, que por entonces contaba con 28.000 hombres, aunque carente adecuado número de caballería, carros y otros medios de transporte que de este modo se veía impedido de desplazarse fuera de sus asentamientos. A pesar de ello, y por indicación del general Castaños se movió hacia Astorga, pues los franceses habían retornado y la habían reforzado con tres nuevos reductos exteriores. Esto suponía que tendría que contar con importantes baterías de artillería, y realmente solo contaba con 4 cañones de a 16. Esta artillería era muy inferior a los 14 cañones de diversos calibres que tenían los franceses que mandaba el general Remond. Dentro de la plaza había unos 1.200 soldados, con buen número de enfermos  y heridos. Aprovechando las piezas de dos compañías de artillería volante, más las cuatro de a 16 se construyó unas baterías, con las abrió fuego el 3 de julio, mientras los zapadores llegaban hasta las murallas y abrían una mina, con la que compensar su carencia de artillería de cerco. Colaboraba con Santocildes el guerrillero de la tierra, Federico Castañón.

Se hallaba Santocildes en estas operaciones cuando le llegaron órdenes del duque de Ciudad Rodrigo, que comenzaba a operar por Salamanca y le indicaba que sería conveniente llamar la atención de los franceses por su flanco izquierdo. Dividió sus fuerzas Santocildes, llevándose unos 8.000 infantes y 500 de caballería que había reunido, quedando el resto frente a Astorga. Durante estas operaciones, cruzó el Duero y bloqueó Zamora, Toro y Tordesillas, haciendo 266 prisioneros y las cuatro piezas de artillería que guarnecían Tordesillas. Alcanzadas las líneas británicas, Santocildes continuó persiguiendo y acosando a los enemigos hasta Valladolid, donde se afianzó unido a 8.000 británicos, conteniendo y molestando al Cuerpo de Ejército de Marmont que por allí trataba de rehacerse del descalabro sufrido en la batalla de Arapiles, mientras Wellington se dirigía con el resto de su Ejército hacia Madrid.

Los franceses no tuvieron más solución que reunir los Cuerpos que mandaban los mariscales Soult y Suchet, a las restantes que tenían por Castilla. Marmont se reforzó de tal manera que constituyeron una fuerza muy superior a la de Santocildes, por lo que al cargar estos obligaron al duque de Ciudad Rodrigo a retirarse sobre Salamanca. Los 8.000 hombres que Santocildes había sacado del cerco de Astorga se retiraron con grave riesgo por los campos de Castilla, en dirección a la que había sido su base militar, y que aun resistía el cerco a pesar de que los informes que llegaban eran de que los franceses estaban próximos a abandonar la plaza, por lo que Santocildes decidió continuar molestando a Marmont, al objeto de que su posible llegada reforzase a los cercados franceses. Ello significó la pérdida de cien caballos, pero se logró retrasar la marcha del francés.

Entretanto Castaños había logrado reconducir el cerco y cuando llegó a Astorga Marmont, hacía unas ocho horas que los franceses habían capitulado y marchaban prisioneros hacia la ciudad de la Coruña. Al mismo tiempo que los franceses había llegado Santocildes, con lo que se malogró cualquier operación francesa sobre aquella plaza.

Puesto nuevamente al mando de su Ejército, Santocildes en octubre de 1812 se une a los británicos y marchan sobre los enemigos arrollándoles desde Salamanca hasta Burgos, sitiando su castillo. Hallándose en estas acciones, Santocildes hubo de ser conducido al Principado de Asturias, aquejado de una grave enfermedad, en estado moribundo. Unos tres meses permanece hospitalizado, logrando recuperarse, y aunque es designado agregado al mando del VI Ejército. Santocildes solicita un mando que le permita su recuperación definitiva, y a ello accede el Gobierno, que en febrero de 1813 le confía el mando interino del Ejército de Reserva que se iba a crear en Galicia. Ejército que tenía al iniciar su labor una simple base de unos 2.000 hombres, lograría elevarlos en menos de tres meses a la cifra de 12.000, que en julio entregó al Capitán General de Galicia Luis Lacy.

Por Real Orden de 30 de abril de 1815 el Rey le nombró jefe del E. M. General del Ejército de la Derecha, mando que detentó hasta el 31 de enero de 1816, fecha en que se disolvió, quedando de cuartel en Barcelona hasta el 15 de julio de 1817, en que fue nombrado jefe de la Plana Mayor del Ejército y provincia de Cataluña, en cuyo destino estuvo hasta el 10 de febrero de 1818, en que se extinguieron las divisiones territoriales, volvería a quedar de cuartel en Cataluña.

El 14 de octubre de 1816, asciende a Teniente General con sueldo de Mariscal de Campo, haciéndose cargo de la Comandancia General de Galicia y su Ejército, hasta que tres meses después queda con solamente el mando de la Comandancia General. Pasa a continuación a desempeñar la jefatura del E. M. general del Ejército de la Derecha.

No se le reconocerá el derecho a percibir el sueldo de Teniente General, y pasa de cuartel en Barcelona hasta el 22 de marzo de 1820, en que el Rey le nombró Inspector General de Infantería, y Capitán General de Extremadura. Pasó posteriormente a en comisión a Castilla la Vieja, hasta que renunció a la Capitanía General.

Vuelto de cuartel a Barcelona, en 1821 fue nombrado Comandante General del Cordón de Sanidad. Siguiendo en su situación de cuartel, durante dos meses detentó el mando interino de la provincia de Barcelona.

Fue deportado a Mallorca, donde permaneció confinado durante nueve meses y cinco días, hasta que recuperado el monarca este por Real Orden de 12 de mayo de 1823 le incorpora al Ejército de reserva de Andalucía. Por Real resolución de 1 de noviembre de 1823, se le permitió continuar en su domicilio, y tiempo después fue purificado de su conducta militar y política durante el gobierno liberal, el 28 de abril de 1825 se le expediría un Real documento absolviéndole de cualquier culpa.

Tres meses después es separado del Ejército y queda capitulado en Málaga, en espera del cuartel que ha solicitado al monarca. Obtenido el permiso pasa nuevamente a Barcelona, donde espera el reconocimiento que solicita y que no le llegará hasta el 22 de mayo de 1827, en que comienza a percibir su sueldo como Teniente General.

Por Reales títulos de 29 de julio de 1816 y 11 de mayo de 1817, fue nombrado Caballero Gran Cruz de las Reales Órdenes  de San Hermenegildo y de San Fernando. Poseía además las distinciones de: Sufrimientos por la Patria, medalla del VI Ejército, acción de Lugo en los días 18 y 19 de mayo de 1809, y la de la defensa de Astorga, en el año 1810.

Falleció en Barcelona, el 6 de marzo de 1847, y fue sepultado inicialmente en el cementerio de Poble Nou.



[1] Tomado del “Diario de Sesiones de las Cortes de Cádiz”