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Nació en Avilés, en el año 1769. En junio de 1784 sentó plaza de Cadete en el Regimiento de Reales Guardias de Infantería española, saliendo graduado de Subteniente en julio de 1791, ascendiendo al grado de teniente en 1792. Entre 1793 y 1794 se encontraba en la campaña del Rosellón, a las órdenes del general Ricardos. En noviembre de 1797 obtiene el grado de Coronel y se hace cargo del regimiento de Milicias Provincial de Oviedo. Como tal ostenta la Comandancia de armas de la ciudad, cargo que se encuentra desempeñando el día en que a Asturias llegan noticias de lo sucedido en Madrid el 2 de mayo de 1808, y que hace estalla el sentimiento patrio de los asturianos, que dirigiéndose a sus autoridades, exigieron desde el principio que el Principado se alzase en armas. Bien acogido por la Junta de Defensa de Asturias aquel sentimiento, el 12 de junio, sin haber pasado por los grados intermedios, acuerdan nombrarlo Teniente General de los Ejércitos nacionales asturianos, que llevaría acompañado el de Mayor General del Ejército asturiano, confirmado por la Junta Suprema Central en septiembre.
El general Llano Ponte, fue quien libró a Santander de las tropas napoleónicas.
El 3 de mayo de 1815 la Junta Superior Central confirma a Llano Ponte como Mayor General del Ejército, y le destina a Valladolid como Capitán General de aquella región. Tan bien debía de llevar a cabo sus funciones, que varias autoridades acudirían al Rey, solicitando se le otorgase en perpetuidad aquella Capitanía, pues así lo solicitaban entre otros, el Ayuntamiento, el Cabildo catedralicio, y la Sociedad Económica de Amigos del País.
En 1816 fue nombrado Capitán General del Reino de Galicia y Comandante General de la división de infantería.
El 21 de febrero de 1820 hallándose como tal Capitán General de Galicia, con cuartel general en La Coruña, aquella guarnición se alzó y tomó prisionero a Llano Ponte, encerrándolo en el castillo roquero de San Antón, a la entrada de la bahía coruñesa, donde junto a otros detenidos fue embarcado para los presidios de Ceuta, aunque en la entrada del buque en Gibraltar, Llano Ponte fue puesto en libertad. Fue su intención llegar a Valladolid, pues también él tenía buen recuerdo de aquella ciudad, y en abril de 1821 le permiten pasar a residir a Oviedo, pese a que allí la población le acosaba, y de no haber mediado la autoridad lo hubiesen sacrificado sin tan siquiera oírle. Para evitar que pudiesen llegar a lincharlo, fue enviado a León, donde en el mes de septiembre de 1822 volvió a ser detenido acusado de ser realista, y enviado a Valladolid, hasta que llegó el contingente francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, bajo cuya influencia volvieron a confiarle en agosto de 1823 la Capitanía de Valladolid.
Ese mismo mes, el Jefe político de Oviedo le declara “afrancesado” y le confisca sus bienes.
Recobrado el trono por Fernando VII, le fija como lugar de residencia Valladolid, y le nombra Capitán General de Valladolid. El 3 de mayo de 1825 fue confirmado como Teniente General, y hallándose de cuartel en Valladolid fue nombrado Comandante general interino ese mismo año. Tres años después fue nombrado para igual cargo en Asturias.
Falleció en su casa solariega de Avilés, el 11 de febrero de 1835. Estaba en posesión de la Cruz de la Orden militar de San Fernando, de la Gran Cruz de la Orden militar de San Hermenegildo y Caballero del Hábito de Santiago.