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Nació el 5 de enero de 1744, en Gijón (Principado de Asturias), al Norte de la península Ibérica, era hijo del Regidor y Alférez Mayor de aquella Villa, Francisco Gregorio y de Francisca Apolinaria, hija de las marqueses de San Esteban del Mar de Natahoyo. En 1757 marcha a Oviedo y cursa estudios de Filosofía y Artes en su Universidad; de allí al Seminario de Ávila y tras obtener una beca de San Ildefonso, pasa a la Universidad de Alcalá de Henares. Ya le tenemos en 1764, como Colegial Mayor de San Ildefonso, graduándose en Cánones.
En 1767 es nombrado Alcalde del Crimen de la Audiencia de Sevilla. En 1774 es promovido a Oidor de la Real Academia Sevillana, y tan solo un año después, el Rey Carlos III le nombra Asesor de Rentas de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla. En 1778 es nombrado Alcalde de Casa y Corte. La Real Academia de la Historia le nombra académico supernumerario en 1779. En 1780 es elevado al grado de Individuo de honor de la Real Academia de San Fernando y Consejero de las Ordenes Militares. En 1781 es nombrado Académico supernumerario de la Real Academia Española. En 1784 es elegido director de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. Al año siguiente, en 1785 es elegido Académico de Derecho Público y Patrio. La Real Academia de la Historia, 1786, le encarga la redacción de una Memoria sobre las diversiones públicas. Al siguiente año, la Real Academia Española le comisiona para que ordene una correcta impresión del Fuero Juzgo. Tras el fallecimiento del rey Carlos III., Jovellanos comienza a sufrir el acoso de los que envidian su trayectoria y logran con sus intrigas, que la reina María Luisa y el ministro Cerena, le envíen a estudiar los carbones de Asturias, especialmente los de la cuenca de Siero. Al año siguiente envía la primera Memoria, al Ministro de Guerra y Marina, hablando de las condiciones de los carbones asturianos.En ocasión de que los ejércitos revolucionario franceses, ocupen Cataluña, Guipúzcoa y Navarra, hallándose dispersos los armeros de aquellas regiones y hallándose Jovellanos en Gijón, dirije un informe a la Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, bajo el título de Informe de la Ley Agraria. Tras el Pacto de San Ildefonso, y ser desposeído de su alto cargo el príncipe de la Paz, Jovellanos es elevado a Ministro de Gracia y Justicia. En 1798 es desposeído de su cargo y en 1801, encerrado en la Cartuja de Valldemosa, en la isla de Mallorca. En 1802 es trasladado al castillo de Bellver, desde cuyo encierro redactará y enviará a Ceán Bermúdez su carta sobre La arquitectura gótica inglesa y la descripción del castillo de Bellver y su historia.
Finalmente, el 5 de abril de 1808, se levanta el destierro y prisión del ilustre intelectual que era Jovellanos, en aquellos momentos iniciales de la invasión del suelo patrio por parte de las tropas napoleónicas. Llegado a Jadraque se entrevista con sus antiguos compañeros y amigos. Todos ansiaban que Jovellanos se incorporase a los que ahora adulaban al rey José, sin embargo él haciendo gala de sus orígenes acepta convertirse en representante de la Junta de Asturias, junto a su gran amigo el marqués de Camposagrado, en la Junta Central. Se va pues Jovellanos hacia Sevilla y más tarde llega a Cádiz. Elaborará el proyecto de Cortes y otro de reforma pedagógica. Cuando se instaura la Regencia, el 31 de enero de 1811, solicita y obtiene permiso para retirarse a Asturias. Iniciado el viaje el 26 de febrero, una fuerte tormenta echa su embarcación a refugiarse en el puerto de Muros, en Galicia, donde acabará pasando varios meses, en el pazo que poseen sus familiares los marqueses de Santa Cruz de Rivadulla. Durante este tiempo, escribirá en su defensa su famosa Memoria en defensa de la Junta Central, que firma en la finca el jueves 2 de mayo de 1811, y que llevaría su sobrino Baltasar a la imprenta en La Coruña. En esta obra expone su pensamiento político. Enterado de que los franceses han abandonado Gijón, reanuda el viaje por mar, el 17 de junio de 1811, llegando aal puerto de Gijón, el 7 de agosto. Nuevamente asaltada la ciudad, los franceses le obligan a abandonar precipitadamente su casa de Cimadeviilla y el temporal les echa sobre el puerto de Vega. Allí enferma y fallece el 27 de noviembre de 1811 en aquel puerto.