IMAZ Y ALTOLAGUIRRE, José Javier Ignacio de



Mariscal de Campo

Nació en Ataun (Guipúzcoa), en 1761; era hijo de Felipe Imaz Basterrica y de Antonia de Altolaguirre y Zufiría. Su hermana María Ana, se casaría con Francisco Antonio de Zumalacárregui y Múgica, por lo que José sería tío del famoso general carlista, Tomás Antonio de Zumalacárregui e Imaz. Por razones familiares desde muy joven residió en el Perú, y fue allí donde en 1780 inició su carrera militar sentando plaza de Cadete en el Regimiento de Infantería Real de Lima; en ocasión de la sublevación de los nativos capitaneados por Tupac Amaru, estuvo presente en las acciones de Sangarara, el 18 de noviembre; y los días 8 y 9 de febrero del siguiente año y en el combate de Vilcamayu el 6 de abril. En 1782, por los méritos contraidos ascendió al grado de Subteniente, e incorporado nuevamente a la Península, participa en la lucha contra los franceses, batiéndose en las campañas del Rosellón, en Masdeu, Truillas, Boulou y la definitiva batalla de Plá del Rey, ascendiendo por méritos a Capitán en 1794, y siendo destinado a Guipúzcoa en el mes de noviembre, peleando a las órdenes del general Caro y del Conde de Colomera, en los combates del Bidasoa: Vera, Irún, San Marcial, Pasajes, Fuenterrabía y San Sebastián, y en las de Arizcun y Peñón de Comisary.

Asciende a Sargento Mayor, pasando en 1795 a Cataluña con su nuevo regimiento, el de Zamora, con el que participa el 14 de julio en la acción de Pontós. Pasa a incorporarse a la escuadra franco-española de Brest, con objeto de embarcar con el contingente que marcha hacia las costas de Inglaterra, aunque abortada la operación militar, se le destinó finalmente al Ejército de Galicia. Destinado en la plaza de Tuy, prestó desde allí servicios de vigilancia y guarnición en la frontera portuguesa delimitada por el río Miño. En 1799 ingresa como Caballero de la Orden de Calatrava.

Nuevos destinos le llevan a las plazas de Ferrol, Zaragoza y Valencia. En octubre de 1802 asciende a teniente coronel y reorganiza la expedición que al mando de O’Farril marcha al reino de Etruria. En 1807 desde Italia, atravesando Alemania, marcha a incorporarse a los fiordos daneses como componente de las tropas que manda el Marqués de La Romana. Iniciada la guerra de Independencia, aquellas tropas amotinadas contra Napoleón cruzaron el estrecho de Belt por Kolding, pasando a Fionia, y el 9 de agosto desde Jutland a Nieborg a donde llegaron el 10, embarcando en la escuadra británica del almirante Keats que les llevó a La Coruña, donde no pudiendo desembarcar, lo harían en octubre en el puerto de Santander, incorporándose desde allí al Ejército de Galicia, a las órdenes del general Blake. Siguiendo las vicisitudes de aquellos días, participa el 10 de noviembre de 1808 en la desastrosa jornada de la batalla de Espinosa de los Monteros (Burgos). En 1809 asciende al grado de coronel y toma el mando del regimiento de Sevilla. Tomará parte en las acciones de Alcañiz, el 23 de mayo; el 15 de junio en la batalla de María; el 18 de junio en la de Belchite; 18 de octubre en Tamames; el 23 de noviembre en la de Medina del Campo, y el 28 de ese mismo mes en la de Alba de Tormes, y una serie de acciones de menor entidad, desarrolladas por la fuerza que mandaba.

En la campaña de 1810 asciende al grado de Brigadier, y sigue al mando de su Regimiento, más una división del Ejército de Extremadura, con los que asedió y tomó el 13 de marzo la plaza de Cáceres; el 22 de abril combate en Roca de la Sierra (punto intermedio en el camino Real de Cáceres a Badajoz); el 11 de agosto lo hace en Cantalgallo (Llerena-Badajoz); el 15 de septiembre en Fuente de Cantos, desde donde junto al general Butrón se retiraría hacia Zafra y Almendralejos.

El 6 de febrero de 1811, integrado en las tropas al mando del general Mendizábal, entró en la plaza de Badajoz, con la misión de reforzar la debilitada guarnición. En este tiempo protagonizó con sus hombres dos salidas de la plaza, una aquel mismo día y otra el siguiente día 7, por lo que fue propuesto para el ascenso a Mariscal de Campo, grado que recibió el 7 de marzo. Sin embargo su buena estrella se eclipsaría, al menos temporalmente, pues fallecido el general Menacho el día 4, Imaz le sucede en el mando de la ciudadela de Badajoz, que después de soportar 45 días de sitio y la muralla abierta por los obuses franceses, hubo de rendirse el día 10, teniendo que firmar Imaz la difícil y no bien interpretada capitulación. Su gesto fue muy discutido en las Cortes gaditanas, quedando el Consejo de Regencia en nombrar a quienes deberían ocuparse de su Consejo de Guerra.

Los prisioneros fueron conducidos a Francia, aunque una partida de guerrilleros españoles salió al paso de la columna francesa y consiguió liberar a algunos de los prisioneros, entre ellos el general Imaz, que fue llevado a Cartagena y allí embarcó en el navío “San Pablo”, que a su solicitud lo desembarcó en la Isla de León (actual San Fernando-Cádiz), con objeto de presentarse para que se le juzgase en Consejo de guerra.

En 1815, fue absuelto de los cargos y restituido al Ejército de Galicia, como Subinspector de la 4ª división de Milicias Provinciales. Hallándose como Comandante militar de la plaza de Santiago de Compostela, sucedió el pronunciamiento del general Porlier en La Coruña, movimiento que ayudó a sofocar, entregando al general Porlier prisionero al capitán general Saint Marq, y a quien, tras haber ajusticiado en La Coruña al general Porlier, Fernando VII agradecido le propone el ascenso a Teniente General, cargo que no llegó a ostentar.

Ese mismo año de 1815, el monarca le concedió a Imaz la Gran Cruz de la Orden Militar de San Hermenegildo. También fue Caballero de la Orden Militar de Calatrava.

En 1819 fue nombrado Fiscal de la Asamblea Suprema de la Real y Militar Orden de San Fernando, y Comandante general de la Provincia de Tuy, en cuyo cargo cesó en 1820, y pasó de cuartel a Valladolid, donde falleció en 1828, a los 67 años.