Francisco Abad Moreno, "Chaleco"



Guerrillero

Nació el 24 de abril de 1788 en la casa familiar en la calle Ancha, número 40 de la localidad de Valdepeñas (Ciudad Real) y era hijo de José Abad Moreno.

Su incorporación a la lucha contra los franceses se debió a que el 6 de junio de 1808 éstos sometieron aquella vetusta Villa a una incruenta y desigual lucha a la que se adhirieron todos los valdepeñeros útiles, entre ellos sus padres y el mismo Francisco Abad. A pesar del nulo armamento y su absoluta ignorancia de la ciencia militar, los valdepeñeros infringieron tal cantidad de bajas en cada ataque que intentaban los franceses, que la calle donde residían los Abad, tenía más de cien franceses muertos repartidos a lo largo y ancho de aquella céntrica vía. Esta valerosa y desigual lucha propició que el general francés Ligier-Belair acabase ordenando rodear el poblado y someterlo a fuego, acribillando a sus moradores en el momento de salir de debajo de los escombros, creyendo que con eso podría someterlos, aunque pronto vio que el incendio había sido inútil a sus propósitos. Entre los muertos de aquel día, entro otros muchos se encontraban la madre de Francisco Abad y su hermano José.

La lucha se había iniciado poco después de las nueve de la mañana y a las seis de la tarde aun seguía el fragor de la lucha, los incendios y los disparos. Se propuso la negociación y el francés, ante la resolución de los valdepeñeros, accedió a lo que estos pedían, acordando que los franceses se alejasen una legua y que al día siguiente se les permitiría retirar los cadáveres de sus soldados y proceder a su sepelio, sin que se viesen atacados nuevamente por los valientes valdepeñeros. En Valdepeñas murieron unos 35 españoles, la mayor parte vecinos de la localidad. Los franceses parece ser que tuvieron unos 50 heridos y unos 315 muertos. Indudablemente aquel retraso y retorno de las topas francesas, influyó en el desarrollo de la marcha del general Dupont y la batalla de Bailén, puesto que restó unas tropas en momento crucial.

Unido a la guerrilla que se había organizado en Villanueva de Bogas. “Chaleco” comenzó sus acciones en el mes de marzo bajo el mando del teniente José Cacho, pasando en septiembre de aquel año a la partida que mandaba José Villalobos, en la que tanto se distinguió que le fueron concedidos dos escudos con paga. El 3 de enero de 1810 fue ascendido a Cabo, y un mes después se decidió a configurar su propia partida, para lo cual se unió a sus amigos y paisanos, Juan Bacas y Juan Toledo, y al frente de un pequeño grupo atacaron a los franceses el 20 de febrero, en la Cañada de los Frailes, un lugar cercano a Valdepeñas y que conocían muy bien. En junio destrozó un destacamento de 40 caballos que habían salido de Infantes, donde alertada la guarnición, enviaron otro destacamento del que solamente quedaron veinte jinetes. La Junta de La Mancha, el 13 de junio le confiere el grado de Capitán. El 31 de julio, unido a la partida del cura Francisco Ureña, muy cerca de El Visillo atacaron un destacamento de 50 franceses que convoyaban unos carromatos, matando a 18 de ellos y quedando en su poder los carromatos con sus cargas. Durante esta campaña realizó diversos ataques por Santa Elena, Valdepeñas e inclusive llegando hasta La Carolina, con lo cual los accesos por aquellas inmediaciones están frecuentemente cortados por los hombres del guerrillero manchego.

El 6 de septiembre le vemos en el camino de Valdepeñas a Manzanares, atacando otro convoy, matando a 18 soldados, entre ellos el teniente coronel de Ingenieros Pedro Grinda, que estaba en los cuerpos juramentados al servicio del rey José I. Poco tiempo después un nuevo convoy se aventura en aquel camino y “Chaleco”, acampado entre la villa de Consuegra y la Venta del Álamo, sorprende a los más de 100 franceses, que acabarán huyendo a la desbandada, dejando sobre el campo 40 muertos y 20 heridos, además de un rico botín en los 60 carros que conducían.

El 19 de mayo de 1811, luchó en las proximidades de La Solana, ofreciendo una pequeña partida compuesta por 12 jinetes, que sirvieron de señuelo ante una fuerza de más de 200 de caballería francesa, de la que formaban parte 43 dragones del regimiento nº 13, que finalmente se verían acosados por los 150 caballos de “Chaleco”, logrando una victoria final, en la que quedaron 19 muertos franceses y 2 prisioneros, huyendo los demás a uña de caballo por el camino Alto o de San Antón. El 18 de junio asciende al grado de Teniente coronel de caballería, según Real Decreto de la Junta manchega.

El 7 de agosto, unida su partida a la fuerza del Comandante militar de La Mancha, coronel José Martínez de San Martín, compuesta por 400 infantes del Regimiento de Guadix, 100 jinetes de Lanceros de Alcaraz, 120 del Regimiento de Fernando VII, atacaron la columna del 2º regimiento de Nassau, general Baron August von Kruse, que había llegado el día 4 a Villarrobledo, donde exigió severas contribuciones. Durante la madrugada del día 7 fueron atacados por la fuerza conjunta y acabaron sufriendo una dura derrota, después de dejar sobre el campo 200 muertos, heridos y prisioneros, además de los trenes de artillería y 300 carros cargados de grano y otros efectos, así como el equipaje del general von Kruse. Por parte española los muertos y heridos llegaron sin embargo a 40, lo que da idea de cómo debió desarrollarse el combate.

Reunido nuevamente a la partida del cura Francisco Ureña, atacó a los dragones franceses del general Lahoussaye, en las inmediaciones de la villa de Ossa de Montiel, donde les infringió severa derrota, que aun aumentaría más la fama de aquellos Húsares Francos de La Mancha que capitaneaba el joven Abad Moreno.

El 25 de agosto ataca un convoy en Alcaraz, al que ha de abandonar por la numerosa escolta de caballería e infantería que llevaba, aunque si les hizo bastantes bajas.

El 14 de octubre se reúne con las partidas de otros guerrilleros de la zona: Alejandro Fernández, Francisco Lasso de la Vega, Juan Gómez y el cura Fernando Cañizares, que reunían a unos 210 caballeros, que junto a sus 260 jinetes se dirigieron a Santa Cruz de Mudela con objeto de atacar a los franceses de la plaza y obligarles al desalojo. Mientras iniciaban el asedio, “Chaleco” vio que por el camino del Visillo venía una columna compuesta por unos ochenta jinetes franceses, por lo que inmediatamente se dirigió a ellos, no sin antes ordenar al resto la continuación del asedio. Sorprendidos los que llegaban por un impetuoso e imprevisto ataque, tras corta lucha dejaron sobre el campo 20 cadáveres, tomando prisioneros al resto, que eran un Capitán del regimiento de Dragones nº 13, otros dos oficiales del disperso regimiento de Nassau y 50 soldados de varias clases, además de su armamento, monturas y demás equipos. Finalmente, amparados por la artillería los franceses que se hallaban en la villa, indujeron a “Chaleco” a abandonar por aquella fecha el sitio, pues temía perder todo lo que había ganado ese día. Las pérdidas españolas fueron tan solo de un jinete muerto y un caballo herido.

El 17 de octubre, a las siete de la mañana entraba una avanzada de 13 caballos en Valdepeñas, con objeto de desalojar a los franceses que la ocupaban, mientras que por otros puntos mandaba otros dos escuadrones. Los franceses ese día perdieron 23 soldados, refugiándose el resto en el punto fuerte que tenían. “Chaleco” con sus hombres vivaqueó durante la noche del 18 en Moral de Calatrava, donde trataron de sorprenderle los franceses de Valdepeñas, que se habían reforzado con la partida de 80 juramentados españoles que mandaba Antonio Porras y secundaba Pedro Velasco, y la guarnición francesa de Almagro. Alertado “Chaleco”. La lucha fue terrible pues solamente se veía el ligero relucir de los sables, acabando por hacer varios muertos a los franceses y juramentados, acabando unos y otros por abandonar la villa.

El 8 de noviembre vuelto con su partida a Santa Cruz de Mudela, tras incruenta batalla, logró apoderarse de 48 dragones. A los pocos días, aproximándose a Ciudad Real atacó una partida de juramentados, a los que hizo unos cincuenta prisioneros, además de 8 muertos.

El 24 de marzo de 1812 al frente de parte de su “Húsares Francos” y unido a los “Húsares de Camuñas” al mando del Sargento Mayor Diego Martín Navarro, ataca en Villafranca de los Caballeros (Toledo) a la guarnición francesa que estaba compuesta por un escuadrón de su tan conocido y sometido Regimiento de Dragones nº 13. Sobre el campo quedó un reguero de 39 muertos, quedando 48 franceses más prisioneros, tomándoles ochenta y siete caballos

Nombrado el general Lorge, gobernador de La Mancha, poco después de la acción de La Solana y más tarde, el 24 de septiembre detuvo y retuvo a los familiares más cercanos de “Chaleco”, entre ellos su padre, amenazando con ajusticiarlos, cosa a la que no se atrevió, liberándoles finalmente al ver que no obtenía el resultado que pretendía.

En poco tiempo y ante los éxitos de sus acciones, la partida habíamos visto como se incrementó llegando a contar con más de cuatrocientos jinetes, y como se había constituido ya en un Cuerpo casi regular. Interceptando correos, apoderándose de convoyes de suministro, y participando en no menos de ochenta acciones de guerra, con más de 1.350 franceses muertos y muchísimos otros prisioneros, motivaría que el general Castaños le expidiese el Real Despacho de Coronel de Caballería, con fecha 27 de septiembre de 1812.

Prosiguió en su campaña por tierras de La Mancha, y en enero de 1813, cerca de Toledo sostuvo un reñido combate contra los franceses, a los que acabó tomando 150 prisioneros.

Logrado el retorno de “El Deseado”, este, con fecha 28 de julio de 1814 ordenó la disolución de todas las guerrillas que habían propiciado la salida de los franceses y su retorno como Rey, a lo que el Coronel Abad Moreno respondería solicitando que los “Húsares Francos”, como Cuerpo que eran pudiesen continuar en el servicio de las armas. Finalmente, después de muchos años, en 1820 se acordó acceder a su solicitud.

Retirado por Real Orden de Fernando VII en 1817, se hallaba en Madrid en 1820 cuando se inicia lo que conocemos como el “Trienio Liberal” al cual se adhiere, siendo detenido en su domicilio en la madrugada del 3 de marzo y conducido a Valladolid donde fue puesto en capilla. Mientras esperaba su ejecución, las cosas cambiaron y puesto en libertad fue nombrado Comandante general de La Mancha.

En 1823, caído el Gobierno constitucional, fue uno de los últimos jefes en capitular, lo que hizo en Almedina, ante el Duque de Berri y sus lanceros franceses. Trasladado temporalmente a Alvadalejo, el 20 de diciembre fue nuevamente detenido, siendo conducido a la cárcel de Valdepeñas, donde estuvo detenido once meses, y celebrándose una causa, y a pesar de haberle ofrecido la posibilidad de huir, no lo hizo y conducido a la cárcel de Granada, donde otro tribunal le condenó a muerte por ahorcamiento. Puesto en capilla, le facilitaron un veneno que no quiso ingerir y fue finalmente ejecutado el día 21 de septiembre de 1827, cuando contaba tan solo 39 años de edad.

Había contraído primer matrimonio con Antonia de Frías, del que quedaron dos hijas: María y Francisca: Contraído un segundo matrimonio, con María Sacramento Muñoz, dejó de este tres hijas: María Juana, Ramona y Amalia.

Como tantos otros patriotas, Francisco Abad Moreno, alias “Chaleco”, sucumbió víctima de la traición de su Rey, y a la sumisión de los de siempre.