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De ascendencia irlandesa y calidad noble, nació en Málaga el 19 de agosto de 1759, y era hijo de Agustín Blake y de Inés Joyés, irlandeses ambos. Sentó plaza de Cadete del Regimiento de Infantería América nº 34, el 10 de enero de 1774 cuando aún no contaba 15 años de edad. Nombrado el 18 de septiembre de 1775 Subteniente de Fusileros, a propuesta del Inspector Conde de O’Reilly dada su especial aplicación, y diversidad de conocimientos, dominaba además del español, las lenguas inglesa, francesa, irlandesa y alemana, así como el latín y el griego, en 1777 se le designó Maestro de Cadetes. Siguió las vicisitudes propias de sus empleos asistiendo en 1780 al bloqueo de Gibraltar y posteriormente, en 1781, participa en la ocupación de Mahón, en el sitio y rendición del Castillo de San Felipe, siendo nombrado Subteniente de Granaderos el 13 de julio de 1781. Unos meses después, el 1 de marzo de 1782 alcanzó el grado de Teniente. Firmada la Paz de Versalles en 1783, se traslada nuevamente a la Península y el 27 de junio de 1784 se le nombra Teniente vivo con destino de Profesor en la Academia de Cadetes del Puerto de Santa María. Asciende a Teniente de Granaderos con fecha 9 de junio de 1787 y vuelve al Regimiento de América nº 34, donde era Ayudante Mayor, y a Capitán el 12 de agosto de 1791. Incorporado a su Regimiento, los días 25 de abril y 5 de mayo de 1793 asiste a las acciones de Sare o Zara y de Urrugne en los Pirineos Occidentales formando parte de las tropas del general Caro. Al crearse el Regimiento de Voluntarios de Castilla fue ascendido a Sargento Mayor, esperando como así fue, que los adiestrase con premura y pudiesen pasar al Rosellón. Después de diversas acciones en la campaña de Cataluña del año 1794, combate en las de los días 7 y 28 de junio, 3 de julio y 13 de agosto, vendrán las acciones del 13 y 26 de noviembre en Monroig y Viure, en que resultó herido en el ataque a la Muga.
En 1795 ascendería a Teniente Coronel del nuevo Regimiento de Cazadores Voluntarios de la Corona. Estaba este Cuerpo formado con jefes, oficiales y soldados elegidos entre los mejores con la finalidad de que fuese un regimiento capaz de llevar a cabo las más complejas acciones y así intentar la elevación de la decaída moral del resto de las tropas. Combatirán en el mes de abril, en el campamento del Coll de Orioll, y los días 24, 26 y 27 siguientes en Peret, Báscara y Calaboix; en el paso y ataque de del río Fluviá; y en las batallas del 14 de junio, y en la de Pontós, asalto de Puigcerdá, rendición de Bellver y en el reconocimiento de Mont-Louis. Alcanzada la paz, en los primeros días de septiembre pasa con su regimiento a Barcelona, ascendiendo al grado de Coronel el 4 de septiembre. En 1796 pasa con su regimiento a la guarnición de Gerona, y posteriormente al Ejército de Observación de Extremadura, en la frontera con Portugal. En 1797 pasa destinado a Cartagena y en 1799 a la isla de Mallorca. Al mando siempre de su regimiento, pasa en 1801 a la guarnición de Galicia.
Incorporado su regimiento a las tropas que mandaba el Marqués de la Solana, el 20 de mayo de 1801 pasa la frontera de Portugal, hallándose en la acción de Yelves, y el 30 en la toma de Monforte. En este tiempo mandaba además un escuadrón de Húsares, la guerrilla del 1º de Voluntarios de Cataluña, y los Tiradores de la división de Provinciales del Regimiento de Murcia. En 7 de junio regresó a Castilla la Vieja. Ascendiendo a Brigadier en 1802. Unos días después, el 25 de septiembre solicita el retiro. y el empleo de coronel efectivo con fecha 18 de octubre del mismo año. En 1804 a poco de iniciada la guerra de Independencia, fue destinado a cubrir las defensas costeras de Galicia, situando su cuartel general en Ares, en las cercanías de El Ferrol. En 1805 embarca en Ferrol en la escuadra de Gravina, asistiendo por tanto al combate de Trafalgar. En 1806, con los restos de su regimiento lo reorganiza en Ferrol y en 1807 su regimiento es incorporado a la división del General Taranco, en su avance en Portugal.
Iniciadas las operaciones iniciales contra los franceses, vuelve con sus tropas a Galicia, y a su paso por la Coruña, la Junta Suprema de la provincia, le nombró Cuartel-Maestre General del Ejército de Galicia, ante la retirada hacia Astorga que hizo el Capitán general Antonio Filangieri, el 20 de junio de 1808 fue ascendido al grado de Teniente General. Careciendo de caballería fue incorporado a las tropas del General Cuesta, por lo que hubo de participar el 13 de julio en la batalla de Rioseco. Tras la derrota Blake se retiró a Benavente y de allí a los montes del Manzanal y Fuencebadón, por donde fue reorganizando las tropas y en agosto marchó a Cantabria y Vizcaya en persecución de los franceses. En estas acciones, ocupó Bilbao y el 4 de noviembre en Balmaseda derrotó a Villate, al que hizo 40 prisioneros y tomó dos cañones y dos carros de equipajes. Con sus 1ª y 2ª divisiones fue a Güemes, luchando contra las numerosas tropas de Laval y Sebastiani, debiendo abandonar ante la diferencia de potencial de ambos bandos. El 10 de noviembre se enfrentó en Espinosa de los Monteros, a 23.000 franceses al mando del mariscal Víctor. Derrotados los españoles, se retiró a León.
Destinado por la Junta a la campaña de Aragón, se enfrentó a los franceses, en Alcañíz, el 23 de mayo, derrotándolos ampliamente. Luchó en María y Belchite con desigual fortuna, trasladándose al frente de Cataluña, introdujo víveres y refuerzos en la asediada guarnición de Gerona, permaneciendo en esta atención hasta finales de 1809, en que solicitó licencia para ir a Málaga a reponerse de sus achaques. No pudo hacerlo, pues a medio camino recibió orden de reorganizar el Ejército del centro, a consecuencia del desastre de Ocaña. El 25 de abril cesó en este mando por haber sido nombrado Inspector de Infantería y Milicias, pasando a la Isla de León, nombrándole el 26 de mayo Jefe del Estado Mayor General.
El 20 de octubre de 1810 fue designado por las Cortes Generales Extraordinarias, Individuo y Presidente del Consejo de Regencia, continuando en la jefatura Superior del Estado Mayor. El Gobierno le puso al mando de un cuerpo expedicionario que iría en refuerzo del General Castaños, en las irían también los generales Ballesteros, Zayas y Lardizábal. Participó en la memorable batalla del 16 de mayo de 1811 en la Albuera. Por los méritos adquiridos en la batalla de Albuera fue ascendido a Capitán General. A continuación es designado para el mando de Valencia y Murcia, enfrentándose al mariscal Suchet, al que logró detener un tiempo ante el castillo de Sagunto, pero que hubo de abandonar y retirarse a Valencia, donde fue derrotado el 9 de enero de 1812, y fue hecho prisionero en Valencia y permanecería encerrado en el castillo francés de Vincennes hasta el año 1814 en que regresó a España. El 28 de abril de 1815 fue nombrado Director General del Cuerpo de Ingenieros. Fue nombrado Decano del Consejo de Estado, hasta que abolido el sistema constitucional, fue perseguido y desterrado de la Corte, prohibiéndole residir en Málaga, ni a menos de 30 leguas de cualquier costa, por lo que se residenció en Valladolid. Agravados sus achaques en noviembre de 1823, solicitó el pasar a los baños de Cestona, lo que le fue denegado, y agravándose su enfermedad, falleció en Valladolid el 27 de abril de 1828.
Al general Blake, su experiencia y la densa acumulación de conocimientos profesionales que tenía referentes a las diversas Armas y Servicios del Ejército le había llevado a estudiar y proponer la creación de un Cuerpo especializado que pusiese a sus miembros en situación de poder interpretar y auxiliar las necesidades de los ejércitos en campaña. El Cuerpo de Estado Mayor, permanente y ávido siempre de prosperar conforme al arte de la guerra. Su propuesta se elevó al Consejo de Regencia de España e Indias, en 25 de mayo de 1810 y resultaría aprobada el siguiente 9 de junio. La existencia este nuevo Cuerpo posibilitaría que durante los siguientes cuatro años que aún duraría la guerra, se adoptasen medidas militares en un modo más coherente y previamente estudiados, y que el general Banús en su obra "Napoleón, 1796-1815", pp. 115, nos dice: "...A Napoleón le faltó un Estado Mayor General para transmitir sus órdenes y dar unidad a las operaciones...Napoleón no tuvo siquiera Jefe de estado mayor. Nominalmente lo era Berthier, pero en la práctica no pasaba de ser un Secretario...".
Estaba en posesión de Peso Real en la Orden militar de Alcántara. Era Caballero de la de Calatrava, y poseía las grandes cruces de San Fernando y San Hermenegildo, también poseía la de Albuera.
“Se le ha considerado, hasta por los extranjeros, como uno de los más valientes y entendidos Generales que defendieron la independencia de la Península”, según un acreditado historiador francés.
Esta es una muestra más de lo que aquel felón monarca y sus secuaces hicieron con quienes más le habían ayudado.