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Guerrillero y Teniente General![]() |
Nació en el pueblo palentino de Revenga de Campos, en el año 1785. Sus padres le habían enviado a estudiar Filosofía y Teología, pero cuando tenia apenas diecinueve años de edad, se adscribió como voluntario en el Regimiento De Milicias Provinciales, de Burgos. Era pues el año 1804, cuando se incorpora a los Granaderos Provinciales de Castilla la Vieja, en los que pasará por diversas vicisitudes, alcanzando el grado de Sargento, con el que pasará destinado a la Compañía de Granaderos Reales, que servía a las ordenes del Príncipe de la Paz. Bajo el mando del general Morete participaría en las acciones de Évora, en el sitio de Yelves, campamento de Villarreal y la descubierta de Guareña. Vueltos a España, cuando ocurren los sucesos del 19 de marzo de 1808, y que conocemos como Motín de Aranjuez, participa en él y tras los cuales es tomado prisionero Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, a quien ha de custodiar en Villaviciosa.
Incorporado al Ejército de Extremadura y formando parte del contingente que al mando del general Galluzo se dirije al Norte con objeto de frenar los progresos franceses, Bartolomé y su compañía de Granaderos Provinciales. Destituido el general Galluzo, será sustituido por el conde de Belveder. A las órdenes del recién ascendido a teniente coronel, capitán del 2º Regimiento de Mallorca, Juan Díaz Porlier, se parapetan en los lugares que les han sido asignados en el campo de Gamonal (Burgos), próximos al cauce del rio Ruvena y sobre las huertas y muros de las fincas, bajando la suave ladera de Villimar y que llevaba hasta el bosque de Gamonal. El día 10 de noviembre de 1808, apenas amanecido, la caballería francesa de Lasalle ataca las posiciones españolas. Bartolomé y los suyos tratan de resistir, pero finalmente habrán de emprender la retirada hacia lugares que les ofrezcan mayor protección. Como Ayudanet de Porlier se dirijen a San Felices y prosiguen a Revenga de Campos, donde Porlier quiere proceder a la reorganización d elos hombres que le han quedado tras la batalla de Gamonal.
En octubre de 1809, Porlier le comisionó para que levantase guerrillas en La Rioja. Para ello llevó parte de los Húsares de Cantabria y después de recorrer el territorio en franco éxito, el general marqués de La Romana le nombraría Comandante General y Presidente de la Junta Suprema de La Rioja y Alava.
Participa en acciones por Ezcaray y Navarrete, donde en esta última recibió una importante herida de sable y perdería su caballo.
Coincidiendo con su nombramiento como Coronel interino, creará el 2 de marzo de 1811, los Dragones de Soria, a cuya cabeza se mantendría realizando acciones por Soria, y haciendo incursiones por Guadalajara y puntos de Aragón.
El 11 de julio contrae matrimonio con Pilar Duro Sanz de Quemada, de veinte años de edad.
En la campaña de 1812, toma la villa de Tudela, y por ello es propuesto para su ascenso al grado de Coronel efectivo, que por el momento no se llevaría a cabo. Asiste al bloqueo de Pamplona, a las órdenes de Carlos de España, y más tarde al de la plaza de Jaca, logrando finalmente la rendición de aquella guarnición.
Se adhirió al pronunciamiento de Riego, aunque nunca se había sabido de él que tuviese alguna aproximación a las ideas liberales. En abril de 1821 se hallaba de Teniente coronel Mayor del regimiento de Caballería del Infante, IV de Línea, cuando fue requerido por el Capitan General de Castilla la Vieja, para que al frente de sus hombres controlase el frente en el que actuaba el también antiguo guerrillero, el Cura Merino.
En diciembre de 1822, fue nombrado Coronel del Regimiento de Caballería Lusitania y con él prosiguió en la persecución de Merino y Villalobos, a quienes derrotó en Aguilar de Campóo. Más tarde se incorpora al Ejército del Centro que mandaba el conde de La Bisbal, y participa en las acciones de Sepúlveda y Somosierra, hasta que el 17 de mayo se dirije a Madrid. Hallándose el día 20, en las afueras de Madrid, en el lugar conocido como Las Ventas, logró derrotar las fuerzas que mandaba un Bessieres, venido al mando de una parte de aquellos Cien Mil Hijos de San Luis.
Por aquel hecho, el y su jefe el teniente general Zayas, fueron declarados Beneméritos de la Patria, según Decreto de las Cortes de 22 de julio de 1823. A los pocos días, las tornas cambian, han de huir y durante la larga marcha se enfrenta a la caballería francesa que les persigue, en El Alberche, en Talavera de la Reina. La marcha sigue por Extremadura y vuelven en un giro hacia Sevilla.
Disuelto su Regimiento, Bartolomé queda en situación de licencia indefinida, hasta que un día del año 1824 es encarcelado en la Chancillería de Valladolid, acusado de mantener reuniones con gentes armadas y conspirar contra el legítimo gobierno de Fernando VII. No se le permitió acogerse al Real indulto de 1 de mayo de 1824, y solamente, en junio de 1825 se le permitió retirarse a su pueblo de Revenga de Campos. En 1825 se traslada a Francia y alli reside hasta octubre de 1830, en que pudo volver a España en virtud de nuevo indulto concedido.
Cuando apenas llevaba quince días en su pueblo, fue detenido de nuevo y encarcelado en la Cárcel de Partido de Revenga; lograría fugarse nuevamente a Francia y según dice su Hoja de Servicios, fue “... condenado a la pena extraordinaria de rebelión por el juzgado del Ministerio calomarde por haberse fugado de su prisión, sus bienes serán confiscados y perseguida su familia, parientes y amigos.”. De su nuevo exilio regresaría a finales de 1832, acogiéndose a un nuevo decreto de amnistía.
Con los neuvos aires que había en España, Bartolomé se adhiere al partido isabelino, el partido de los viejos liberales que tanto habían luchado durante la invasión francesa, y que ahora trataban de implantar su beneficioso modo de pensar, al menos para la innovación y la llegada de los que podrían acoger los derechos humanos que tan mancillados habían estado.
Puesto al mando de una columna, como Coronel interino, a las órdenes del general Jerónimo Valdés. Realiza acciones por Alava, Navarra, Vizcaya, La Rioja. Después de tantos avatares es nombrado Brigadier de Caballería y puesto al mando del Regimiento de Caballería del Rey, Iº de Línea, de guarnición en Valencia.
En 1837 es nombrado jefe de la División de Caballería del Ejército del Centro, a cuyo mando toma parte el 15 de julio en la batalla de Chiva, por cuyo comportamiento se le concedió la Cruz de 3ª Clase de San Fernando y nuevamente Benemérito de la Patria. El 22 de septiembre repite el éxito en la batalla de Arcos de la Cantera (Cuenca), contra las tropas del general Cabrera.
Este nuevo éxito le hace ser propuesto para el ascenso a Mariscal de Campo, según la papeleta de propuesta, su jefe opinaba que “... ha conservado el Regimiento de Caballería del rey, que manda, como un modelo de valor, disciplina y subordinación. Ha mandado Brigada y División, en cuyos mandos ha hecho ver su aptitud para el buen desempeño del empleo para el que se le propone...”. Un mes antes del Abrazo de Vergara, el 31 de julio de 1839, sería nombrado Gobernador militar de Zamora y Comandante General de su provincia.
El 12 de enero de 1841, pasaría a ser el nuevo Comandante General de la provincia de Logroño, donde le sorprendería Espartero, regente de España, quien el 30 de octubree de ese año, le cesa en el mando y le envía de cuartel a Palencia. A pesar de ello, la Junta Provisional de Gobierno de la Provincia de Palencia, el 1 de julio de 1843, le concede en nombre de la reina Isabel II, el ascenso a Teniente General. Posiblemente, con toda seguridad, Bartolomé, con otros compañeros, estaba involucrado en el movimiento por el que fue ejecutado Diego de León y que culminaría con la caída de Espartero, el 17 de julio 1843. Aquel nombramiento observaremos que lo fue, incluso antes de caer Espartero.
En agosto es nombrado Capitán General de las Provincias Vascongadas, de donde pasará con igual cargo a la Capitanía de Extremadura. Allí, en enero de 1845, poco después de su presentación, recibe el nombramiento oficial de su ascenso a Teniente General. Cesa en el mando el 8 de abril de 1846, y a continuación solicita la Real licencia para ir de cuartel a Palencia.
En su retiro, contando setenta y nueve años, el gobierno de O'Donell le designa Senador del Reino.
El 11 de diciembre de 1867, a 82 años, en su casa de la palentina plaza de Cervantes, fallece aquel insigne guerrillero. Su cadáver fue depositado en la iglesia de Revenga de Campos.
Estaba en posesión entre las ya citadas, de la Gran Cruz de Caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos III.