La toma de la ciudad de Mondoñedo por las tropas francesas, el 24 de enero convierte a la capital provincial en centro de operaciones. De la referida ciudad saldrán los 150 soldados que mandados por el general François Fournier tomarán la ciudad de Ribadeo el día 25. La ciudad cae de forma pacífica, hecho que se debe a la carencia casi total de tropas con que defenderla. Las tropas francesas comenzarán exigiendo las correspondientes raciones para el ejército y terminarán por asentarse en el convento de Santa Clara, el único capaz, por otra parte, de albergar a toda la tropa junta y sus monturas, además, los fuertes muros del convento aseguran la posibilidad de defensa en caso de un ataque repentino. La misión del general Fournier terminará el día 28 cuando acudan los miembros de la Junta Municipal a la Casa Consistorial a jurar fidelidad al nuevo monarca.
Ese mismo día entran en la ciudad de Viveiro 74 dragones a las órdenes del comandante Marssan. De nada habían servido los esfuerzos de la Junta de Gobierno vivariense, presidida por don José Ibarlucea y Arratiguibel, de nada tampoco sirvieron las dos baterías situadas en las poblaciones de Covas y Celeiro, cuyo fin era evitar un posible desembarco y en la que montaron guardia tanto nobles como plebeyos.
La actitud del comandante en un primer momento fue muy diplomática para conseguir granjearse la amistad del pueblo y favorecer el juramento de lealtad al nuevo monarca, pero pronto esas buenas palabras se convierten en “extorsiones y ruinas”.
Tal como había ocurrido en Ribadeo las tropas de Marssan buscarán un lugar donde poder instalarse todos juntos, incluyendo, por supuesto, a los caballos. El lugar elegido en cuestión fue el convento de San Francisco. Así nos lo relata el Padre José López, testigo de los hechos, “oimos el estampido furioso de golpes en la puerta principal y que franqueada ésta entraban caballos por los claustros bajos” [1], ante lo cual los monjes abandonaron el convento. Varios de ellos consiguieron cobijo en la casa del cura párroco de Xuances, al menos por esa noche. Al día siguiente el Padre López se acerca a la casa del presidente de la Junta Municipal para preguntarle por la situación en que se encontraba en ese momento el convento. El señor José Ibarlucea le informa que si bien en ese mismo momento tan sólo hay cuatro dragones en el convento éste ha sido destinado para cuartel de toda la partida, incluyendo a sus caballos..
Al conocer la situación decide acudir al convento donde encontrará a dos religiosos que no lo habían abandonado la noche anterior. Éstos relatan al prelado el continuo maltrato que recibieron de las tropas francesas. El prelado decide reunir a todos los claustrales y permanecer en el convento pase lo que pase. Poco tiempo permanecieron en el convento ya que el día 2 de febrero “cuatrocientos voltigueurs se dirigían al convento, sin mas orden que la de su voluntad, ni otro objeto que el de nuestra expatriación y saqueo”. [2] Muchas debieron de ser las violencias cometidas por estos voltingueurs, lo que enfureció tanto a los habitantes de Viveiro como a los de las poblaciones colindantes. Si bien los primeros eran conscientes de que en caso de atacar a los franceses las represalias serían terroríficas, los vecinos de los pueblos colindantes, aprovechando que los voltigueurs habían abandonado la ciudad, en la cual tan sólo estaban los 74 dragones, atacaron Viveiro en la madrugada del día 8. El mismo en que se esperaba que los miembros de la Junta y los distintos sacerdotes y curas párrocos, así como miembros destacados de la sociedad vivariense, jurasen fidelidad al nuevo monarca José I. Este hecho no se llevó a cabo ese día, pues al amanecer bajan disparando un nutrido grupo de personas “animados de patriotismo aparecieron en la villa despidiendo copiosa lluvia de balas por encima de los techos, con lo que introdujeron el espanto en las fieras obligándolas a rendirse sin mas recurso que el de la muerte”. [3] Ante esta situación los 74 dragones intentarán repeler el ataque con fuertes descargas. Una de ellas fue la que provocó la muerte del Reverendo Padre Franciscano Fray Manuel Novoa, al cual conocía nuestro cronista, el Padre López.
Pensamos que el mantener lazos de amistad con el difunto fue lo que le indujo a tergiversar los hechos tal y como lo hizo. Así en su relato nos dice que ese mismo día 8 Fray Manuel se dirigía a la iglesia de Santa María del Campo “resuelto a celebrar el Santo Sacrificio de la misa para suplicar al Señor la felicidad de nuestras armas que defendían la verdadera religión”, al encontrarse la iglesia cerrada, igual que las demás, vuelve a la casa donde le habían recogido tras ser expulsado del convento, pero al pasar por delante del puesto de guardia de los franceses “un oficial atrevido y de carácter inhumano echando mano a una pistola le introdujo su bala por un costado”, lo que le provoca la muerte. Si bien es cierto que los hechos ocurrieron así nuestro Padre López los exagera condicionando y posicionando al lector. Otra versión, a la cual damos mayor credibilidad, es la aportada por el propio Fray Manuel Novoa en su testamento, dado a toda prisa ya que muere el mismo día 8. En él nos dice que tras encontrar la iglesia de Santa María cerrada se dirige a la casa donde lo habían acogido, es decir, la casa de Luis Abadín y Guerra, siendo su hija la encargada de cuidar a tan venerable invitado. Pero, ¿a qué había ido a la iglesia de Santa María?. Según el Padre López a rezar por el triunfo de las armas españolas, pero una cosa es lo que nuestro cronista cree y otra la verdad. Realmente Fray Manuel iba a rezar una misa en honor a San Gregorio, así en su testamento manda que se continúe con las misas “se diran a la mayor brevedad por el haberme cargado de su celebracion y diciendolas pero por haverme cojido la disgraciada suerte de un tiro de Bala de Fusil de un Frances de los que se allaban en esta Villa”. [4] Realmente la causa que lo lleva a la iglesia de Santa María y posteriormente a la muerte es el cumplimiento de un trintinario que le habían encargado. Y la muerte él la achaca a la desgracia, posiblemente a causa del fuego cruzado que, tanto pudo venir de las filas francesas como de las españolas. No hay referencia alguna a la mala voluntad del oficial francés, que por otra parte, parece no existir en esta segunda versión.
A la tarde del día 8 es tomada la ciudad de Viveiro. Desconocemos el número de bajas en la tropa atacante pero, siguiendo al Padre López, entre los franceses 8 murieron, 18 escaparon y 48 fueron hechos prisioneros. Para librar de la ira popular a estos prisioneros la Junta Municipal los encierra en una balandra anclada en el puerto de Celeiro.
Las tropas “libertadoras” se dedicaron al asalto de las casas de aquellas personas que consideraron afrancesados. Sobre los desmanes cometidos por nuestros “patriotas” nuestro cronista no hace referencia alguna mientras que Juan Donapetry, más localista en su investigación, sí hace una pormenorizada relación de los asaltos a casas de personajes distinguidos, con el único fin de robar.
Mientras esto ocurría en las calles la Junta adoptaba una serie de medidas con el fin de defender la ciudad.
Tales medidas son:
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Para el Padre López “todo anunciaba presagios de victoria o muerte” y muerte fue lo que obtuvieron. El estado mayor francés tenía acantonados en Ferrol 10.000 soldados, 3.000 estaban en Mondoñedo y a todos estos habría que sumar los que acompañaban al general Fournier en la pacificación de Sante y Ribadeo.
La Junta vivariense había situado avanzadillas en las alturas de Muras, Puente de Santa María, Castelo y Puente Segade. En este último punto se produce un fuerte enfrentamiento con las tropas procedentes de Ferrol. Los defensores al escasear los pertrechos militares “los decidió a procurar su retirada, haciendo, no obstante en ella frecuentes descargas sobre el enemigo con resulta de bastante número de muertos”. [5]
De nada sirvió la acción en Puente Segade, las tropas francesas mandadas por el general Frení continuaron su avance. Mientras que las procedentes de Mondoñedo, al mando del comandante Maurice Mathieu, no encuentran freno. Puede seguirse su avance siguiendo el reguero de muertos, tal y como hemos podido comprobar en los libros de defunción de las parroquias por donde pasaron estas tropas.
Entre Frení y Mathieu debió existir una fuerte rivalidad, algo que debía ser habitual, por otra parte, recordemos que Soult y Ney desenvainan sus espadas y a mandobles quisieron resolver sus diferencias, todo esto delante de una estupefacta tropa acantonada en la ciudad de Lugo. A esa rivalidad se debe la orden de avanzar, dada por Frení a sus tropas en el puente de la Misericordia de Viveiro cuando estaban sufriendo un fuerte fuego graneado. Este avance termina con la escasa resistencia de los vivarienses y da la plaza al general Frení. Hecho que fue beneficioso para la ciudad ya que Mathieu, según el Padre López, “llevado por su caracter duro, cruel e inmoral, venía con el monstruoso plan de incendiar esta población y degollar a sus habitantes, lo que realizó en parte, con la muerte de mas de doscientos hombres”. Otra vez nuestro cronista se excede a la hora de hacer cálculos. Fueron muchos los muertos. En una población pequeña como Viveiro y donde todos se conocían la muerte violenta de unos pocos debió aterrar a la población y producto de este terror fueron las exageradas cifras de muertos dadas por nuestro testigo.
A continuación adjuntamos un listado de los muertos en estas fechas, tanto en Viveiro como en las poblaciones colindantes.
| Parroquia | Fecha | Nombre | Estado | Nota |
| Chavín | 17/02/1809 | Rubal, D. Manuel. Clérigo | Célibe | |
| Chavín | 17/02/1809 | Fernández, Francisco | ||
| Mañón. Puente Segade. | 17/02/1809 | Murados, Fernando | Soltero | |
| Mañón. Puente Segade. | 17/02/1809 | Cabanas, Bernardo | Casado | 1 |
| Mañón. Puente Segade. | 17/02/1809 | López, Carlos | Casado | |
| Mañón. Puente Segade. | 17/02/1809 | Desconocido | 2 | |
| Magazos | 18/02/1809 | Granada, Pedro. Reverendo | Célibe | 3 |
| Magazos | 18/02/1809 | Fernández, Nicolás | Casado | 4 |
| Magazos | 18/02/1809 | Fernández, Francisco | Soltero | 5 |
| Magazos | 18/02/1809 | Nabeyras, Pedro | Casado | 6 |
| Magazos | 18/02/1809 | Campo, Francisco | Casado | 6 |
| Magazos | 18/02/1809 | Gómez, Antonio | Casado | |
| Magazos | 18/02/1809 | Pernas, José | Viudo | |
| Magazos | 18/02/1809 | Cervo, Nicolás de | Casado | 6 |
| Magazos | 18/02/1809 | Albo, Antonio | Casado | 6 |
| Magazos | 18/02/1809 | Fernández, Pedro | Casado | |
| Magazos | 18/02/1809 | Fernández, Antonia | Casada | |
| Viveiro, S. Pedro | 18/02/1809 | Fernández de Roxas, Francisco | Soltero | 7 |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Formoso, José | Casado | |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Díaz Gaioso, D. Jacobo | 9 | |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Basanta, María | ||
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Miranda, Manuela | 9 | |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Maseda, Manuel | Casado | 9 |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Varela, Juan | Casado | 9 |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Varela, Juan. El nuevo | Casado | 9 |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Fernández, Juan | Casado | |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | López, Andrés | Casado | |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Míguez, Andrés | Casado | |
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Martínez, Jerónimo | ||
| Viveiro, Santiago | 18/02/1809 | Rodríguez, José | Casado | |
| Galdo | 19/02/1809 | Moreiras, Francisco | Casado | |
| Galdo | 19/02/1809 | Salgueiro, Miguel | Casado | |
| Galdo | 19/02/1809 | Cernas, Nicolás | Casado | |
| Galdo | 19/02/1809 | Cao, Francisco | Casado | |
| Bravos, Santiago | 19/02/1809 | Blanco, Vicente | Soltero | 8 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Cociña, Juan da | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Sanjurjo, Juan | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Ribeira, Domingo da | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Sánchez, Vicente | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Regal, Roque | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | González, Francisco | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Frade, Manuel | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Frade, José | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Castro, Vicente | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Hermida, Ignacio | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Outeiro, Francisco | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Martínez, Caetano | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Cociña, Nicolás | Soltero | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Insua, Domingo da | Casado | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | San Pedro, Alonso | Soltero | 10 |
| Celeiro, Santiago | 19/02/1809 | Fdez. Nonide, Cosme | Casado | 10 |
1.- En la partida de defunción de Bernardo Cabanas, muerto en Puente Segade, se nos informa que su muerte acaeció “en batalla que contra los franceses dieron en esta parroquia los naturales” [6]. Se está refiriendo al encuentro militar en Puente Segade.
2.- El día 20 entierran en la parroquia de Mañón a un hombre desconocido, de una edad comprendida entre los 50 años, que había muerto en el ataque del día 17, de él se desconoce todo salvo que “ tenia vestido botines y chaqueta de burel blanco y calzones de burel negro ”.
3.- En el libro de defunciones de la parroquia de Magazos hay una nota marginal que dice literalmente lo siguiente: “Difuntos en el dia de la entrada de Vivero ( que fue en el diez y ocho de febrero de 1809). Los Franceses en varias casas y sitios que se escapaban a su furor”.
Del Reverendo Padre Pedro Granada se nos dice: “religioso del orden menor de San Francisco muerto el mesmo dia en el lugar da Asper ” [7]. El Padre López en su relación de los hechos afirma que cuando los franceses atraparon al Padre Granada “lo asieron de la mano, lo pusieron arrimado a una pared, vuelta su espalda hacia ellos, y sin más prevención ni espera le tiraron tan de cerca, que solo tuvo tiempo para pronunciar una sola vez el dulcísimo nombre de Jesús”
5.- Muerto el día 18 “en su propia casa por las armas francesas”. Aparte de los tres hijos menores de edad que deja pierde otro, Francisco Fernández “murio en casa de su padre, soltero, hijo de Nicolas Fernandez tambien muerto en dicho dia ” [8].
6.- De Pedro Nabeyras se nos dice que fue “muerto en dicho dia (18 de febrero) por los franceses; que se habia refugiado en un zarzal”. Francisco do Campo muere “a manos de los franceses Francisco do Campo cerca de su casa, que se escapaba de ella por temor”. Nicolás de Cervo “murio de un balazo (junto a su casa en el dia en que entraron en Vivero las tropas francesas) disparado por ellos”. Antonio Albo murió “de un balazo disparado por los franceses; se habia refugiado en una guerta junto a unos arboles” [9].
7.- El día 18 muere Francisco Fernández de Roxas, soltero, hijo de Nicolás Fernández de Roxas y de Vicenta Fernández de Cordido “fue muerto por los perfidos Franceses el dia que atacaron a Vivero”. [10]
8.- El día 11 de marzo se realizan las honras fúnebres por Vicente Blanco “mozo soltero y soldado”, vecino de Bravos y residente “en el burgo de Barcia”, muere el día 19 de febrero, se conoce la noticia por “ papeleta del Corregidor de la Villa de Vivero, en que dijo que en la mañana del diez y nuebe de Febrero de mil ochocientos y nuebe le havian pasado por las armas dichos franceses ”. [11]
9.- Don Jacobo Díaz era capellán de la capilla de la Misericordia y “despues de unos dias de enterrado en el campo, se traslado su cadaber a la capilla de la Misericordia el dia veinte de dicho mes y año en donde fue sepultado; su muerte fue repentina”. Manuela Miranda era la criada de Don Jacobo Díaz, era soltera y mayor de 70 años. El caso de Manuel Maseda es muy similar al de Don Jacobo Díaz, su muerte fue repentina y como el anterior “despues de algunos dias de muerto fue hallado enterrado en el Campo, y se le traslado a la capilla de la Misericordia”. La muerte de Juan Varela “fue violenta y repentina... tampoco pudo ser sepultado, por aver los Franceses arrojado su cadaver al Mar”. Lo mismo acontece con Juan Varela el nuevo, o lo que es lo mismo hijo del anterior “su sepultura fue la Mar a donde fue arrojado por las tropas Francesas”. [12]
10.- En las partidas de defunción de todos los vecinos de Celeiro, muertos el mismo día, se nos dice que su muerte fue repentina, nada más que eso. Pero si seguimos a Juan Donapetry la razón de tantos muertos en Celeiro se debe a que el cura párroco y el sacristán habían enterrado la mayor parte de las alhajas en un lugar que no quisieron decir “fueron bárbaramente asesinados por las tropas francesas, así como otras diez y siete personas indefensas”. [13]
La presencia de estas tropas en Viveiro, y el saqueo al que sometieron a la ciudad durante tres días significó la muerte de los anteriormente mencionados así como la destrucción de los libros sacramentales de la parroquia de Santiago de Viveiro, condenando con esta acción no sólo a los vivarienses sino a todos los investigadores históricos ya que los libros fueron quemados, también las tropas entraron en el Seminario de la ciudad provocando graves destrozos y el robo de alhajas y vasos sagrados.
Tras esos tres días de saqueo las tropas del general Mathieu retornan a Mondoñedo cargadas de botín. El día 23 serán las tropas del coronel Frení las que abandonen la ciudad con destino a Ferrol, quedando Viveiro bajo las órdenes del comandante Daries quien será el encargado de que retorne la paz a una ciudad asolada.
[1] Apuntes para la historia de Vivero. Impreso en Viveiro en el periódico “El Eco de Vivero” (1889) y basado en el relato de los sucesos escrito por el Reverendo Padre Franciscano José López. Esta será la obra que emplearemos para ver el discurrir de los hechos. Mostraremos los acontecimiento ahí narrados, corrigiendo y aumentando los datos en todos los casos que sea necesario .
[2] Apuntes...., pág. 23.
[3] Apuntes…, pág. 24.
[4] Archivo Histórico Provincial de Lugo. Protocolos Notariales. Ramón Fdez. Carril. Nº.2849-02.
[5] Apuntes...., pág. 12.
[6] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Mañón, Stª. Mª. Libro de Def. nº 3. Fol. 119 V.
[7] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Magazos, Stª Mª. Libro Def. nº 2. Fol. 119 V.
[8] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Magazos, Stª Mª. Libro Def. nº 2. Fol. 120.
[9] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Magazos, Stª Mª. Libro Def. nº 2. Fol. 121 y siguientes.
[10] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Viveiro, S. Pedro. Libro Def. nº 3. Fol. 294.
[11] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Bravos, Santiago. Libro Def. nº 4. Fol. 127.
[12] Archivo Diocesano de Mondoñedo. Viveiro, Santiago. Libro Def. nº1. Fol. 1 y siguientes.
[13] Donapetry, Juan. Historia de Vivero y su Concejo. Pág. 280.