de la obra de D. Rafael PALACIO RAMOS, Un Presidio Ynconquistable. La fortificación de la bahía de Santoña entre los siglos XVI y XIX, Santander, Ayuntamiento de Santoña - Mº de Defensa, 2004, 397 pp.+8 pp. láms.
Fueron los franceses quienes llevaron a la práctica en el transcurso de la Guerra de la Independencia la idea crear una verdadera plaza fuerte en Santoña. Su configuración física la hacía casi inexpugnable, y su facilidad para acoger embarcaciones de todos los portes permitía recibir recursos continuos y acoger escuadras que aseguraran el control del Cantábrico Oriental. Pero debido a su carácter aislado, no se realizó una intervención decidida en su suelo hasta que las tropas galas se vieron obligadas a hacer frente a una resistencia que incluía la presencia de tropas enemigas (regulares o irregulares) nutridas y organizadas.
El 13 de noviembre de 1808, y coincidiendo con la ofensiva que trajo al propio Napoleón Bonaparte a España, los galos enviaron tropas e ingenieros para tomar Santoña (que se encontraba prácticamente inerme) y ponerla en estado de defensa. Sin embargo, tampoco hicieron honor a la importancia del enclave, y sólo dejaron bajo el mando del jefe de batallón Balthazar una exigua guarnición compuesta por una compañía de infantería y veinte unidades de caballería [1], que abandonó la plaza, por lo que a finales de 1808 volvió a manos españolas [2], pero que un año más tarde ya había sido ocupada junto con Laredo por las tropas francesas [3].
En estos primeros momentos de ocupación los franceses se limitaron a establecerse en torno al casco urbano (que aspilleraron y rodearon con una línea de trincheras) y a ocupar las fortificaciones existentes en el Encinar y en la parte sur del monte (baterías de San Carlos y San Martín) [4]; en cuanto al istmo de Berria, sólo orientaron en su dirección algunas piezas [5]. Respecto a Laredo, la debilidad de las fuerzas de ocupación quedó de manifiesto en marzo de 1810, cuando el guerrillero López Campillo las cercó en la Atalaya con tan sólo 44 hombres[6].
En julio de 1810, huyendo del avance francés hacia Santander, de donde había salido sin un cartucho, una expedición de 1.000 hombres al mando de Porlier desembarcó en Noja y, a través del istmo de Berria, sorprendió a la escasa guarnición ocupante (que huyó a Laredo) y tomó Santoña [7]. La flota que transportaba a las fuerzas de “El Marquesito”, al mando del comodoro inglés Mends, estaba compuesta en sus orígenes por treinta y cinco transportes y ocho fragatas, pero una tempestad la dispersó y las fragatas se refugiaron en el fondeadero del Fraile, desde donde el británico pudo comprobar las bondades de la bahía santoñesa[8].
Ante las evidentes pruebas del interés estratégico de Santoña, a principios de 1811 el propio Napoleón tomó cartas en el asunto solicitando un informe sobre el puerto al Ministro de la Marina, vicealmirante Conde de aprovisionarla de vitualla Decrès Faites-moi un rapport Sur le port de Santoña, situé Sur la côte d’Espagne, entre le Pasaje et Santander [...] Quel interêt ce port peut-il avoir sous le point de vue maritime?[9], al tiempo que le ordenaba armar varias embarcaciones para s y municiones: 100.000 cartuchos de infantería, 20 toneladas de pólvora, 5 afustes de a 24, 500 útiles de pioneros y 100.000 raciones de galleta (suficientes para dos meses). El objetivo era hacer posible, ante un hipotético ataque inglés, la resistencia de la plaza hasta que llegara el socorro de Caffarelli.
La llegada a marchas forzadas desde Vitoria de 4.000 soldados obligó a Porlier a huir a Logroño. Al mando de la unidad estaba el general Caffarelli, Jefe del Ejército del Norte, quien advirtió seriamente a París de las condiciones de la plaza como llave para asegurar el control de la costa cantábrica peninsular[10].
A finales de mayo de 1811 Santoña tenía un Estado Mayor comandado por el general Caffarelli y compuesto por el Comandante de Armas jefe de batallón Balthazar, el coronel de Ingenieros Gabreil Breuille (asistido por los capitanes Pédémonté y el citado Caudé) y el teniente Dunoyer como Comandante de la Artillería [11].
Las tropas se encuadraban en el 6º Batallón Auxiliar (mandado por el jefe de batallón Ponteney y compuesto por 418 soldados), un destacamento del 3º Batallón del Regimiento de Marcha del Ejército de Portugal (al mando del capitán Guesuel, con 251 hombres), otro destacamento del 5º Regimiento de Artillería de la Marina al mando del teniente Dunoyer (que en este caso aparece como Runoyu, con 41 efectivos), los 31 miembros de la 4ª Compañía de Aprendices Cañoneros Marinos con su capitán Voiture, y los 167 componentes de la 1ª Compañía de Pioneros al mando del capitán Lescot. En total, 908 entre oficiales y tropa [12], número no muy elevado si tenemos en cuenta la importancia estratégica que el enclave tenía para los franceses.
Vous voyez par mes dispositions que mon intention est que Santoña soit occupée d’une manière serieuse [13]. El Emperador configuró las líneas maestras de lo que sería la plaza, siempre fue firme defensor de la importancia estratégica de Santoña y demostró en sus escritos conocer perfectamente los proyectos y obras ejecutadas. En primer lugar dispuso para la primera defensa tres morteros, más quince cañones de mediano calibre en el frente marítimo y otros quince menores en el de tierra, un oficial de Estado Mayor para que oficiara de Comandante de Armas, un batallón de 600 hombres sólo para encargarse de las fortificaciones, 120 artilleros procedentes de varias guarniciones y la 1ª Compañía de Pioneros (150 soldados) venida desde Burgos.
Como Napoleón había ordenado a su jefe de Estado Mayor que uno de sus oficiales portara personalmente estas órdenes y asistiera al comienzo de los trabajos, se trasladó a Santoña el capitán Galbois, quien se familiarizó con el lugar (Fig. 11) y realizó un informe acerca de las múltiples ventajas de Santoña en el que se repetían los factores ya conocidos, pero al que añade el dato de la existencia de una fábrica de anclas qui approvisionnait tous les vaisseaux de la marine Royale Espagnole. En resumen, estimaba que la presqu’île de Santoña offre tout ce qu'on peut désirer pour en faire une bonne place de guerre; la tesis era igualmente aplicable a su potencialidad como beau port Militaire, un excellent port de Construction et une école de Navigation, tant dans la rade intérieure qui est très vaste, que dans la rade extérieure [14]. Las funciones de Capitán de Puerto las venía llevando a cabo Francisco de la Pedrosa, Lieutenant de Vaiseau de la Marine Royale Espagnole[15].
En cuanto a su informe sobre la marcha de las obras, no podía ser más negativo, pues aunque se había enviado mucha artillería, no había dinero, ni herramientas, ni oficial de ingenieros para dirigir las obras, y sólo 68 soldados de guarnición. Galbois, aunque las refleja en sus planos, no detalla sin embargo las fortificaciones realizadas (dos baterías en la playa del Encinar), emprendidas (un gran recinto abaluartado en la base del monte para defender el frente de tierra) o proyectadas (el conjunto fortificado del Rastrillar).
La llegada inmediata del general Caffarelli y de Jean-Baptiste Bessières alivió la situación al traer refuerzos, más artillería, las herramientas precisadas y 25.000 francos; además el 10 de mayo se hizo cargo de las fortificaciones el coronel de Ingenieros Gabriel Breuille. Sin embargo, no se había destinado un Comandante de Artillería, por lo que se encargaba de realizar estas funciones un oficial de la Marina, y Galbois avisaba que se precisarían 30.000 francos al mes para mantener el alto ritmo de actividad requerido[16].
Breuille dio un nuevo impulso a los trabajos[17]. Le asistían españoles como el ingeniero Conde de Caudé (quien con el grado de capitán trabajaba en las obras de fortificación), y también contaba con la total colaboración del marqués de Chiloeches, de gran ascendencia en la comarca[18], por lo que podía emplear ochocientos obreros diarios (la mayor parte vecinos) y utilizar las tropas liberadas para hostigar al guerrillero Juan López Campillo.
Para todo ello Napoleón dispuso el envío tanto de víveres [19] como de fondos, 100.000 francs pour solder la garnison de Santoña et 50.000 francs pour les travaux de génie, qu’on ne perde pas de temps et qu’on pousse les travaux avec la plus grande activité [20], aunque tendrían que ser las propias localidades donde se asentaban las tropas quienes afrontaran las mayores cargas[21].
Santoña concentraba por su disposición física los dos tipos de frentes en que se dividía la defensa: el marítimo en su parte sur y el terrestre al norte y oeste, y cada uno exigía un tipo distinto de obras de fortificación y de artillería[22], aspecto éste para el que no se ahorraron esfuerzos: Por ejemplo, en 1840 se supo que durante la Guerra de la Independencia los franceses habían llevado a la zona de Santoña unos cañones de hierro batido de La Cavada que en las pruebas efectuadas habían dado rendimientos extraordinarios[23].
Los trabajos se realizaban a marchas forzadas, y ya en junio de 1811 se habían establecido las dos líneas de defensa fundamentales a base de baterías de campaña, formadas de arena y madera[24]. En el frente marítimo (defendiendo la canal y bahía), y junto a las preexistentes baterías de San Martín, San Carlos y San Felipe, se habían concluido y armado fuertemente las de Caffarelli e Ystrie.
Por lo que tocaba a la defensa terrestre o del istmo, ya se habían terminado y armado las baterías de Wagram (en Berria, con cinco cañones de hierro de a 18 y bautizada en honor del mariscal Luis Alejandro Berthier, Príncipe de Wagram [25]), Berria (realmente un atrincheramiento con empalizada similar al existente en el siglo XVIII, dotado con una pieza de a 15), del Dueso (al pie de la población) y Rouget, emplazada sobre la falda noroeste del monte (con cuatro cañones de hierro de a 36). Sin embargo, éstas no eran sino complementos del gran Fort Napoléon o Impérial, un gran complejo defensivo que se había comenzado y que ocuparía toda la base este de la montaña. Tampoco se había descuidado la protección de la aldea del Dueso frente a un posible golpe de mano, para lo que se habían realizado varias líneas de trinchera entre las viviendas, la iglesia y el camino a Santoña [26].
Este esfuerzo constructor requería gran cantidad de materiales, muchos de ellos requisados en la propia comarca. Al ser obras de campaña, la madera era esencial, tanto para empalizadas y blindajes como para plataformas de artillería. Esenciales eran también la cal, el carbón y el hierro, así como herramientas de todas clases[27]. Los frondosos montes poblados de encinas se vieron muy afectados al ser talados en su práctica totalidad; sobre todo la ladera oeste (el Dueso) vio desaparecer viñas, casas y arbolado, y el Gromo quedó desprovisto de vegetación [28].
En enero de 1812 Gabriel Breuille realizó una detallada descripción del estado de la plaza, tanto en lo que tocaba a las condiciones del puerto y bahía como a las fortificaciones y establecimientos militares. Tras siete meses y medio de trabajos y 230.000 francos gastados, pensaba que Santoña se iba acercando al ideal de fortaleza inexpugnable exigido por Bonaparte. Los esfuerzos mayores se habían centrado en la consolidación del Fort Impérial y baterías anexas, pero asimismo se habían levantado el reducto de la Cruz (sobre una eminencia arenosa cercana a la fábrica de anclas) y el del moulin (junto a la aceña de Tarancones), y comenzado una línea de baterías entre San Martín y San Carlos (las de Galbans). Para impedir el paso a la rada, ese esquema se remataba con el reforzamiento de las condiciones ofensivas y defensivas de la punta del Rastrillar [29] (Fig. 12).
Como es lógico en una gran plaza de guerra, además de las fortificaciones hubieron de instalarse en Santoña varios servicios auxiliares. La premura de tiempo y lo insuficiente de los fondos obligaron a hacerlo por lo general en viviendas y edificios particulares; los oficiales se alojaban en las residencias privadas de mayor calidad. En la villa, se utilizaban como cuarteles la Casa Consistorial y tres casas particulares; en el Dueso se construyeron barracones y un cuartel aprovechando los escombros de dos viviendas. La iglesia de esa aldea se convirtió en almacén de víveres y artillería. En fin, dos polvorines se emplazaron en el Fort Impérial y otro cerca de San Martín, aunque seguía faltando un gran almacén de pólvora permanente.
Un punto débil lo seguía constituyendo el armamento de las distintas baterías, que se juzgaba insuficiente tanto en cantidad y calidad como en número de artilleros. Mientras que en cuanto a cañones la situación no era mala (había 20 de a 36 libras, 13 de a 24, 11 de a 18, 2 de a 16 y 5 de calibres menores), se carecía casi por completo de obuses y morteros, indispensables para equipar convenientemente algunas baterías. Bernard había reclamado una escuadra de obreros y una compañía de Cañoneros de Tierra, toda vez que tan sólo se ocupaban de las piezas los 60 hombres de la 4ª Compañía de Cañoneros de Marina[30].
A principios de 1812 la plaza ya contaba con un Estado Mayor General y con cerca de 1.600 soldados. El núcleo principal lo constituían el 7º Batallón del Regimiento de Marcha del Ejército del Midi (1.000 hombres) y el Batallón de Marcha del Regimiento de Bellisle (cerca de 360 efectivos) [31].
El Comandante General de la Artillería era el jefe de batallón Bernard. El Estado Mayor del Cuerpo de Ingenieros estaba formado por un coronel (Breuille), un capitán (Pédémonté) y un sargento mayor secretario y delineador (Cambois), mientras que la compañía la formaban un total de 167 zapadores al mando del capitán Campy[32]. Tal concentración de oficiales de alto nivel social e intelectual propició incluso la creación de una célula masónica, llamada El Gibraltar del Norte[33].
La carencia de obreros se desvelaba como uno de los más graves problemas para el desarrollo de los trabajos de fortificación. Breuille apenas podía contar con 420 diarios (y casi todos lugareños, que cobraban tres veces más que los soldados franceses), pues la tropa que no se empleaba en las guardias tenía que realizar a menudo largas salidas por toda la provincia [34].
También se adolecía de materias primas, pues si bien el monte de Santoña proporcionaba la piedra precisa, ya hemos visto que los comarcanos no eran suficientes para atender la gran demanda de madera, carbón y cal para edificios, empalizadas y pilotajes; por ello, mientras que en el país se habían contratado 3.000 carros de carbón, se esperaba la llegada de 4.000 troncos para empalizadas. Abandonada ya la idea de convertirlo en hospital, Breuille solicitaba insistentemente permiso para demoler el convento de Montehano, le seul moyen de se procurer et à bon marché quantité de matériaux.
Otro grave inconveniente era la escasez de fondos, una constante que suponía un peligro cierto para el avance de los trabajos. De mayo de 1811 a enero de 1812 se habían concedido por parte de Thouvenot (gobernador de Guipúzcoa), el Príncipe de Wagram, el duque de Istria y el propio Bonaparte 360.000 francos, pero realmente sólo habían llegado 226.624 [35]; incluso cuando Napoleón dispuso en septiembre el pago de 60.000 francos al mes, se realizó un único envío, y por la mitad de esa cantidad. El 4 de enero de 1812 Berthier ordenó el envío de 125.000 francos, pero sólo se recibieron 30.000, por lo que a finales de febrero quedaba en caja la ridícula suma de 2.098 francos[36].
La situación cambió de manera drástica. Un mes más tarde el total recibido se había elevado hasta los 321.624 francos, llegados desde Santander, Burgos, Bilbao y Bayona[37]. El 18 de marzo llegaron otros 100.000 francos enviados por Berthier, que unidos a otros varios ingresos elevaban la cifra total destinada a la plaza a 451.624 francos, de los que quedaban en caja nada menos que 128.406 [38].
Estas inyecciones económicas permitirían, siempre bajo la dirección de Gabriel Breuille, completar el esquema defensivo mediante varias baterías en la punta de Galbanes y en sus inmediaciones pero a nivel más bajo, y otra batería en el extremo del Puntal. No se olvidaba en estos planes la construcción de un polvorín permanente en el Dueso, de una escollera desde San Martín hasta la punta de la Cruz y de un muro terraplenado que rodearía la villa desde este punto hasta el reducto del molino para evitar desembarcos enemigos en las marismas[39].
Proyectó también Breuille sendos fuertes en Argoños (el futuro del Gromo) y en el bajo del Pitorro, que de haberse realizado hubiera supuesto una costosísima pero muy interesante obra de ingeniería que cerraría la entrada por la canal. Habría exigido profunda cimentación, amplios rellenos y grandes obras de cantería (112.000 metros cúbicos de piedra, calculaba), tales que Napoleón lo paralizó por impracticable o, du moins d’une execution difficile et dispendieuse[40]. Se trataría de un poderoso fuerte alargado sobre un eje norte-sur de 168 x 66 m; sus frentes norte, sur y este serían acasamatados, con orden superior a barbeta (29 cañones en cada orden); su frente oeste (un grueso muro para conjurar el empuje de las arenas) albergaría la entrada, y su espacioso interior acogería dos cuerpos de edificios a prueba para albergar una guarnición de 200 soldados.
Pero ya hemos visto que el propio emperador estaba sumamente interesado en la plaza de Santoña. Es por ello que ordenó a Berthier le remitiera copia de las memorias con los trabajos efectuados, los estudios proyectados y los planos levantados para evaluar lo realizado y estudiar las necesidades y los trabajos futuros, que para Breuille exigirían la altísima suma de 1.637.000 francos [41].
Su respuesta no fue en modo alguno complaciente. El 26 de febrero de 1812 Napoleón emitió una Orden en la que se mostraba especialmente crítico con el frente marítimo, exigiendo que se concentrara la artillería en San Carlos y San Martín: Il est enfin nécessaire de fixer l’attention du Comité, Sur cette Place […] Tous ces travaux me paraissent mal conçus; on a inutilement multiplié les batteries à l’infini et disseminé ses moyens […] Il y a deux points essentiels à défendre; ce sont les Batteries de Saint Charles et de Saint Martin […] Je pense qu’il faut à S. Charles six pièces supérieures à 24 et 8 à S. Martin. Il faut que ces batteries soient fermées à la gorge par des petites Tours […] La Batterie Saint philippe est inutile à armer[42].
De igual manera, y para facilitar el emplazamiento en las riberas sur y oeste de las dependencias del arsenal, dispuso la desaparición de las baterías del Encinar (Ystrie y Caffarelli) y su sustitución por un fuerte cerrado en la punta de la Cruz. Como era fundamental que ningún destacamento pudiera desembarcar en las caletas de los acantilados y sorprender a la guarnición aprovechando la noche, ordenó también la construcción de pequeños fuertes a lo largo de la costa este y norte [43]
Impelido por la disposición imperial, el Comité central des fortifications estudió el caso y en marzo presentó una instrucción al Ministro de la Guerra en la que trató de dar forma a los deseos de Napoleón[44]. A su vez, estas disposiciones le fueron transmitidas a Breuille para que redactara un proyecto ajustado a las nuevas órdenes. Éste, dolido por las críticas y temeroso del peligro que suponía la desconfianza real, solicitó inmediatamente que se enviara a un officier du Génie dont les connaissances lui assurent toute la confiance de l’Empereur, o al menos que se le permitiera portar personalmente su traza para répondre à toutes les questions et objections qui naitrons naturellement d’un travail aussi compliqué et qui ne peuvent être toutes prévues dans un mémoire[45].
Su petición fue atendida, pues meses después llegó el general de brigada del cuerpo de Ingenieros Gavir d’Abadie para ocuparse de la dirección de las obras [46]; también se anunció la llegada de dos oficiales más de Ingenieros, el jefe de batallón Roux la Mazenère y el capitán Foucaud. Sin embargo, Breuille continuó prestando sus servicios en la plaza, enviando las memorias de actividad y manteniendo correspondencia directa con el ministro y demás generales en jefe [47].
Para evitar la brutal dispersión de fuerzas que hubiera supuesto la construcción de reductos o torres, se escarparon los acantilados empleando pólvora, martillo y cincel hasta una altura mínima de 15 pies, aunque era difícil escarpar algunos puntos entre la Sierra y el Nespral; además, se levantaron muros y se colocaron cuerpos de guardia en los lugares más accesibles (las puntas del Fraile y La Atalaya) para hacerlos totalmente inabordables: se juzgaba que con sólo 8 hombres se podría guardar toda la costa[48]. Del mismo modo, se estudió con la Marina la manera de construir las dependencias precisas para el arsenal a salvo de un ataque, aprovechando el fuerte de la Cruz a modo de ciudadela.
Si bien el informe del Comité de fortifications ponía de relieve la importancia de la batería de San Martín, llave de la bahía, el puerto y la propia villa (y para reforzarla se construyó una batería de campaña en la eminencia superior), no se desmantelaron las baterías de Galbans ni el resto de las ubicadas entre aquella fortificación y la de San Carlos.
El 15 de junio de 1812 se produjo el relevo en el mando, y el general de brigada Charles-Malo-François, conde de Lameth pasó a ser el nuevo Gobernador en Jefe de la presqu’île et de l’arrondisament de Santoña[49]. Para esta fecha, la conclusión de las baterías Rouget y de Berria y el rápido avance de las obras en el Fort Impérial permitieron la demolición de la batería Wagram[50].
Parece que Lameth, además de órdenes, trajo consigo algo más tangible: fondos, 37.000 duros decían los medios nacionales[51], que no imaginaban las consecuencias que sobre Santoña traerían los inmediatos acontecimientos bélicos.
Ante el radical cambio de escenario que suponía el abandono de Cantabria y el sitio de Santoña el Comité realizó un nuevo informe, que debía servir para que el recién llegado Lameth conociera los supuestos de defensa de la plaza[52]. En primer lugar, se hacía hincapié en la necesidad de mantener abiertas las comunicaciones terrestres, tanto para facilitar el socorro de un ejército amigo como para utilizar los recursos que ofrecían los territorios inmediatos; como sólo había una entrada por tierra, la consecuencia más lógica e inmediata era la fortificación de las dos alturas que dominaban el paso desde Argoños, construyendo sendos reductos en el Brusco y el Gromo: Occuper la sommité de Brusco par une tête d’Ysthme […] On a de plus proposé de placer une redoute Sur la sommité ou la pointe d’Arenilla, se retranchant aux collines d’Argonos[53].
También se debía aumentar la defensa del puerto mejorando el baluarte de la Cruz (revistiendo de piedra seca la escarpa y la contraescarpa) y construyendo una batería en el extremo del Puntal. Para defender la entrada a la rada de los navíos enemigos se tendió una estacada reforzada con hierros [54], posteriormente sustituida por una cadena de hierro entre el banco del Pitorro y la punta de San Martín[55].
El proyectado reforzamiento del monte Rastrillar (que al ser una posición abandonada a su propia suerte precisaba grandes atenciones) no pudo realizarse efectivamente puesto que los franceses fueron desalojados el 20 de septiembre del monte y del mismo Laredo, tras duros combates que culminaron con la rendición del gobernador del puesto, los 144 soldados de la guarnición con su comandante y 5 oficiales, y la toma de los 10 cañones emplazados [56].
Por último, para conjurar un golpe de mano desde embarcaciones menores se debía rodear toda la población de un foso murado. Para su construcción Breuille utilizó las paredes de algunas viviendas enlazadas entre sí con las piedras procedentes de desarmar las tapias de las abundantes huertas de la localidad [57].
Una de las primeras disposiciones de Gavir d’Abadie fue la realización de detalladas mediciones topográficas[58], que hicieron posible la ejecución de nuevos planos [59]. Una vez instalado en Santoña expuso en una extensa Memoria la importancia de la plaza y el estado de sus fortificaciones. D’Abadie distinguía entre las obras precisas para asegurar la posesión de Santoña y evitar el incendio de los establecimientos navales en el caso de que se estableciera arsenal y astillero, y las que requeriría como simple posición militar. En el primer caso, las obras se extenderían a los montes de Brusco y Gromo, pero en el segundo bastaría con construir un reducto en el Puntal y otro en la falda oeste del monte, armar cuatro lanchas, cerrar la villa, instalar hornos para balas rojas y completar el desarrollo del Fort Impérial [60].
Un total de 86 bocas de fuego defendía la plaza. En cuanto a cantidad, la mayor parte se ubicaba en el Fort Impérial (25 piezas) y en las lunetas y obras exteriores (otras 22 piezas), mientras que las distintas baterías del frente marítimo (incluido el reducto del Puntal) montaban otras 39. Su potencia se distribuía empero de manera diferente, pues los mayores calibres montados (36 libras) se concentraban en las baterías costeras de Galbans, San Martín Caffarelli e Ystrie (12 en total), en el reducto del moulin (2) y en las de Rouget (2) y del Mamelon (4 cañones), sobre la playa de Berria y la más avanzada de las obras del istmo. Por el contrario, en la plaza de armas del Fort Impérial estaban mucho más repartidos entre cañones de medio y pequeño calibre, carronadas, obuses y morteros, siendo las piezas mayores 4 de a 24 [61]. En septiembre se recibió con alivio la llegada de dos transportes con alimento y numerario; los españoles comentaban con envidia que repartieron los fondos entre los tres mil soldados de que constaba la guarnicion, dando a cada uno dos napoleones de a cinco francos[62].
Napoleón insistía a su Ministro de la Guerra: Je vous recommande Burgos et Santoña [63]. En enero de 1813 los galos realizaron una amplia ofensiva que permitió, además de una nueva (y breve, de sólo diez días) ocupación de Santander [64], la toma de Laredo, operación que contribuyó a acrecentar la posición de Santoña y que permitió hacer frente al bloqueo en mejores condiciones. El Rastrillar se reforzó y se establecieron nuevas comunicaciones con Santoña, dejando como guarnición un destacamento del 130º de Ligne ,170 italianos [65] bajo el mando del capitán Perismet con el cargo de Ayudante de Plaza[66].
El Emperador seguía velando desde la metrópoli por la suerte de las dos únicas plazas fuertes con verdadera condición de tales que le quedaban en el norte peninsular: Rappelez au Roi les instructions que vous lui avez envoyées Sur la nécessité d’approvisionner Burgos et Santoña et de former des magasins…[67] El bloqueo no frenó el ritmo de los trabajos de fortificación, antes al contrario, pues a principios de 1813 unos 300 obreros trabajaban intensamente en las fortificaciones del Brusco, Gromo, Mazo y Rastrillar[68].
Como respuesta a la toma por los galos de Castro Urdiales el 11 de mayo, las fuerzas sitiadoras de Santoña se incrementaron hasta los 4.000 soldados, 2 batallones del regimiento de Vizcaya y 3 del de Cantabria (cuyo origen fue el 2º Batallón de Tiradores de Cantabria). Por contra, la guarnición para Santoña y Laredo se mantuvo relativamente estable durante los últimos meses de la guerra, de este modo, si a primeros de julio de 1813 los efectivos alcanzaban las 1.674 personas, en octubre la cifra había aumentado hasta los 1.990 soldados, prácticamente igual a la existente el 24 de febrero (1.981) y el 10 de marzo de 1814 (1.944)[69].
Por tanto en ese mes, y ajena a la pésima situación de las armas imperiales en toda Europa, Santoña seguía siendo ejemplo de actividad, tal y como subrayaban en sus informes los responsables de la plaza al mariscal Nicolás Soult, comandante en jefe de l’armée des Pyrenées y duque de Dalmacia. Lameth exponía los logros conseguidos bajo su mando y detallaba sus disposiciones para artillar convenientemente la rada y el istmo [70]. Por su parte Breuille, confiado de la importancia de su labor y quizá deseoso de ver premiados sus esfuerzos, no dudó tampoco en hacer mención expresa a todo lo avanzado desde mayo de 1811 (fecha en que dio comienzo la forteresse de Santoña), a pesar de que el bloqueo sembró los trabajos de fortificación de numerosas dificultades. También debió tener participación en estos logros d’Abadie, quien al parecer ocupó el cargo de Comisario de Guerra Adjunto de la plaza, lo que conjuró cualquier tipo de conflicto con Breuille [71].
Realmente sólo hay que examinar los informes de un año antes para comprobar lo ejecutado[72]. Entre septiembre de 1812 y septiembre de 1813 se habían construido los fuertes del Mazo y Gromo, el pequeño fuerte del Brusco, las baterías del Águila y Puntal y reformado o restablecido las de San Martín, Caffarelli, Ystrie, la Cruz y Rastrillar; en San Carlos se habían levantado un cuerpo de guardia y un horno para bala roja; sobre el extremo del monte del Brusco y mirando a la playa de Noja se había llevado a cabo un cuerpo de guardia aspillerado; la población se había cerrado con un muro de piedra (que se reforzaba con un camino cubierto empalizado a lo largo del límite con la marisma); en toda la zona del Fort Impérial se había trabajado seriamente, mejorándose toda la obra con la construcción de nuevas baterías, flechas y caponeras tanto en la propia plaza de armas como en los sectores exteriores (especialmente sobre el Camino Real) [73] (Fig. 14).
Todas estas obras habían supuesto un gran costo económico, pues ya se llevaban empleados en Santoña 700.000 francos[74] y estaban aún pendientes otros 85.000, que aunque comprometidos en marzo por el Ministro aún no se habían ingresado en la Caja de Ingenieros [75].
En febrero de 1814 se atacaron decididamente las obras exteriores. El regimiento de Monterrey conquistó la batería del Puntal el día 13 de febrero, las unidades de voluntarios de Toledo, León y Bureba el Rastrillar y la propia villa de Laredo el 21, y los batallones 2 y 3 de los Tiradores de Cantabria y los 2 y 3 del de Vizcaya ganaron el reducto del Brusco (el 25) y el fuerte del Gromo a costa de grandes pérdidas (el 26). En el transcurso de estas acciones murieron el coronel Artola, su ayudante Abrisqueta y el día 26 el propio Diego del Barco, herido por el casco de una granada en el asalto al Gromo [76] y a quien sucedió el coronel Juan José San Llorente [77].
La toma del Brusco ejemplifica la violencia e intensidad de los combates habidos en estos puntos avanzados. El puesto estaba defendido por 50 hombres del 130º Regimiento de Infantería al mando del teniente Pison. Los españoles lo sometieron a un intenso tiroteo cuatro días con sus noches; por fin lograron abrir una amplia brecha en la muralla e intentan el día 24 un golpe de mano, que fracasó y dejó sembrado de cadáveres la zona. El 25, sin víveres ni municiones y con los enemigos formando para un nuevo asalto, Pison ordenó cargar a la bayoneta y dirigirse al fuerte del Gromo, adonde logró llegar con todos sus efectivos heridos de mayor o menor consideración [78].
Al fin, sólo quedaba la propia plaza de Santoña, pero su expugnación no parecía en modo alguno fácil: tal y como reconocían los mismos españoles, su configuración física, sus fortificaciones dotadas de nutrida artillería, su guarnición y las embarcaciones armadas que contenía su rada convertían la empresa en sangrienta y muy arriesgada[79].
En marzo, y ante lo evidente de la derrota de las armas imperiales, se convino un armisticio provisional para pactar los términos de la capitulación [80], armisticio que recogía entre otras condiciones las del cierre del puerto y el dejar expedito el paso por mar frente a la plaza, sin temor a los corsarios [81].
El documento de capitulación ya estaba redactado el 26 de marzo; pero Wellington, quizá celoso por el peso de la intervención española, se negó a ratificarlo poniendo como excusa la cláusula de que los sitiados tornarían a Francia bajo palabra de no volver a entrar en combate en la guerra [82]. Al fin, tras la abdicación de Napoleón la capitulación de Santoña pasaría a ser el Punto Quinto del Tratado que ratificaba el final de la guerra y que suscribieron el duque de Ciudad Rodrigo por parte inglesa, el duque de la Albufera por la española y el de Dalmacia por la francesa [83]:
La ciudad y los fuertes de Santoña serán evacuados por las tropas francesas y entregadas a las tropas españolas. La guarnición francesa se llevará todo aquello que propiamente le pertenezca junto con las armas, artillería y otros efectos militares, cuya propiedad original no ha sido del Gobierno español. El marqués de Wellington determinará si la guarnición francesa de Santoña debe volver a Francia por mar o por tierra. En cualquiera caso el paso a la guarnición deberá ser asegurado y respetado, y será dirigida a una de las plazas o puertos más inmediatos al ejército del duque de Dalmacia. Los buques de guerra y otros que se hallan ahora en Santoña, pertenecientes a la Francia, se les permitirá volver a Rochefort con pasaportes al efecto. El duque de Dalmacia mandará un oficial para comunicar al general comandante de Santoña los términos de la presente convención, y los motivos que la han ocasionado…
Si en 1811 era Napoleón quien desconfiaba de las verdaderas razones por las que los británicos pretendían hacerse fuertes en Santoña, a finales de 1813 la idea de que el Gobierno inglés quería apoderarse de alguna plaza cantábrica y convertirla en otro Gibraltar planeó insistentemente entre los españoles. Incluso después de que Wellington entregara San Sebastián y Pamplona, el propio Ministro de la Guerra le acusó de pretender apoderarse de Santoña [84].
De hecho, Santoña fue la última plaza del Cantábrico en ser abandonada por el ejército francés, ante la negativa de Lameth a entregarla a las autoridades inglesas de la zona y aguardar la llegada de las españolas [85]. Dentro de las negociaciones mantenidas, el 28 de mayo se rindieron Santoña y Barcelona; sólo lo harían más tarde Hostalrich, el 3 de junio, y Figueras, el 4 [86].
[1] CHURIAQUE DE LA HERRERÍA, Facundo y CONDADO MADERA, Emilio, Hacia la Historia de Santoña, Santander 1992, pp. 247 ss.
[2] SÁNCHEZ GÓMEZ, Miguel Ángel, s.v. “Guerra de la Independencia” en VV.AA., Gran Enciclopedia de Cantabria, Santander 1985, V, p. 9.
[3] El periódico valenciano El Patriota confirmaba en su edición de 15-XII-1809 este extremo. Cit. en MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel y CUESTA DOMINGO, Mariano, “Noticias sobre Santander y su entorno en la prensa periódica durante la Guerra de la Independencia”, La Guerra de la Independencia (1808-1814) y su momento histórico, vol. I, Santander 1982, p. 220.
[4] Direccion de la Subinspeccion del Rl Cuerpo de Yngenieros de Castilla la Vieja. Relacion en que se manifiesta el estado de las Fortificaciones de la Costa de Cantabria, así como los conocimientos y observaciones hechas en su visita de Direccion, practicada ultimamente, por Ramón Calbet y Morenés. Valladolid, 1-III-1830. Biblioteca Municipal de Santander, Sección Fondos Modernos, ms. 331, f. 13.
[5] Pueden consultarse sobre el particular las Cuentas justificantes de suministros efectuados al ejército francés por la villa de Santoña en 1808 y 1809, noviembre de 1810, en Archivo Municipal de Santander, leg. A-72, doc. 105.
[6] Según BASOA OJEDA, Maximino, Laredo en mi espejo, Laredo 1932, p. 71, 30 infantes y 14 caballos.
[7] Descripcion politica y militar de la Villa de Santoña. Biblioteca Municipal de Santander, Sección Fondos Modernos, ms. 193, f. 10.
[8] Juan de la Carrera dejó constancia en su Diario de las entradas y salidas, en Santander, de las tropas…, Biblioteca Municipal de Santander, Sección Fondos Modernos, ms. 839, de que El 22 Setiembre de 1810 se dió bista ál comboy que pasó a Santoña, dicen de 42 Belas.
[9] Carta 17436, de 8-III-1811. PLON, Henri y DUMAINE, J. (eds.), Correspondance de Napoléon I publiée par ordre de l’Empereur Napoléon III, t. XXI, París 1867, p. 450.
[10] La Montaña y los montañeses en la Guerra de la Independencia, por Buenaventura Rodríguez Parets, Biblioteca Municipal de Santander, Sección Fondos Modernos, ms. 1469, doc. 2, ff. 2-3.
[11] Etat nominatif de l'Etat major de la Place de Santoña. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 4, doc. 2.
[12] Etat de situation des Troupes composant la Garnison de la Presqu’islede Santoña. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 4, doc. 3.
[13] Carta nº 17439, de 8-III-1811, dirigida al Príncipe de Wagram. PLON, Henri y DUMAINE, J. (eds.), 1867, pp. 452-453.
[14] Mémoire Sur la défense de la presqu’île de Santoña, et de les avantages qu'offre cette position considéré comme place de Guerre, comme Port Militaire et comme Port de Construction, de 3-VI-1811. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 2bis.
[15] MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel y CUESTA DOMINGO, Mariano, 1982, pp. 269-270, se hacen eco de numerosos hechos bélicos protagonizados por estas trincaduras y las fragatas y goletas inglesas.
[16] Rapport á Son Altesse Sérénisime Monseigneur le Prince de Wagram et de Neuchatel, Sur la situation de la Presqu'ysle de Santoña. Par le Capitaine Chevalier Galbois. Galbois abandonó Santoña el 26 de mayo, y concluyó informe en París el 3 de junio. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 2.
[17] El primer informe de Breuille que conocemos data del 25 de mayo: Corps Impérial du Génie. Mémoire des travaux de fortification du Port et Place de Santoña, apostillé de l'état auquel ils se trouvent á l'époque du 25 mai 1811. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 1.
[18] Encargado de faire venir tout ce qui est nécesaire des villages les plus éloignés, sans avoir recours à la force armée. Monsieur le Marquis de Chiloeches rend tous les jours des nouveaux Services. Hasta febrero de 1811 fue Consejero y Diputado de la provincia ante el gobierno de Vitoria: AMS, armario A, leg. 14.
[19] J’ai ordonné un transport de biscuit à Santoña. Faites-moi connaître si cet envoi est parti. Carta al general Lacuée, Ministro de la Administración de la Guerra. Saint-Cloud, 4-V-1811. Cit. en MARURI GREGORISCH, José Luis, “Referencias a Santander en la correspondencia del Emperador Napoleón I (1802-1813)”, La Guerra de la Independencia (1808-1814) y su momento histórico, vol. I, Santander 1982, p. 340.
[20] Carta a Luis Berthier, fechada en Saint-Cloud el 29-VI-1811. Cit. en MARURI GREGORISCH, José Luis, 1982, p. 341.
[21] Véanse los recibos que contiene la carpeta Víveres suministrados a los franceses por las villas de Laredo y Santoña entre enero y junio de 1812. Archivo Histórico Provincial de Cantabria, sección Laredo, leg. 80, doc. 26.
[22] MORLA, Tomás de, Tratado de Artilleria para el uso de la Academia de Caballeros Cadetes del Real Cuerpo de Artilleria, dividido en tres tomos y otro de laminas, Que tratan de las principales funciones de los Oficiales de este Cuerpo en paz y en guerra. Escrito por Don Tomas de Morla. Segunda edicion, corregida Por disposicion del Excmo. Señor D. Martin Garcia y Loygorri, Director y Coronel General del espresado Real Cuerpo, t. III, Segovia 1816, pp. 403, 405.
[23] HERRERO FERNÁNDEZ-QUESADA, María Dolores, 1996, p. 140.
[24] Etat de situation des forts et Batteries de la Presqu’île de Santoña et de leur Armement. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 4, f. 4.
[25] Mayor General del Ejército de España. Breve biografía en CHESNEL, Compte de, 1865, I, p. 152.
[26] Una de las líneas, la que iba de uno de los frentes del Fort Napoléon al monte, presentaba un fossé de 8 pieds de large Sur 8 pieds de profondeur; et dont les terres forment un Parapet de six pieds de haut. On compte mettre de palisades au fond de ce fossé. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 1.
[27] En su informe de 25-V-1811 Breuille desvela el pedido a Bilbao de un gran número de carretillas. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 1.
[28] BRUNA Y GARCÍA, Ramiro de, 1894, realiza en las pp. 84-91 un interesante análisis de la parte que estas acciones de tala y desmonte tuvieron en los cambios litológicos producidos en la bahía.
[29] Mémoire Sur la Presquîle de Santoña, 11-I-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7.
[30] Tableau d’armement de la Place de Santoña avec indication du Matériel existant, et de ce qu’il faudrait pour le completter, le tout d’après la situation au 1er Janvier 1812, por Gabriel Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7a.
[31] Creemos que el informe oficial que envió a Napoleón (Rapport A S.M. l’Empereur et Roi, París, 7-II-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7b) es concluyente, a pesar de que CHURIAQUE DE LA HERRERÍA, Facundo y CONDADO MADERA, Emilio, 1992, p. 248, afirmen que eran el 28º Regimiento de Línea, el 130º Regimiento de Línea (formado por dos batallones y con 1.027 hombres), la 4ª Compañía de Cañoneros de Marina, la 1ª Compañía de Zapadores y quizás el 8º Escuadrón de la Gendarmería Imperial y el 1º Regimiento de Artillería de Marina.
[32] Situation du Personel du Génie dans la Place de Santoña à l’époque du 11 Janvier 1812, por Gabriel Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7a.
[33] FERRER BENIMELI, José A., 1984, pp. 335-386. Claro que también Luxemburgo era llamada en el XIX La Gibraltar del Norte: PIÉLAGO FERNÁNDEZ DE CASTRO, Celestino del, 1847, p. 35.
[34] Carta de Breuille al Ministro de la Guerra, de 2-II-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7c. La queja ante estas disposiciones del Comandante de la Provincia está presente en todos los documentos de esa época, también en la memoria sobre el estado de las obras de fortificación anexa.
[35] Mémoire des ouvrages de fortifications du port et Place de Santoña, appostillé... Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7c.
[36] Mémoire des ouvrages de fortifications du port et place de Santoña, appostillé de l’Etat auquel ils se trouvent à l’époque du 23 Fevrier 1812, por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7c. Acompaña al informe una carta dirigida al Ministro de la Guerra.
[37] Mémoire des travaux de fortification du port et Place de Santoña apostillé de l'Etat auquel ils se trouvent á l'Epoque du 22 mars 1812, por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 10a.
[38] Mémoire des ouvrages de fortification du port et place de Santoña, apostillé de l'Etat auquel ils se trouvent á l'Epoque du 3 Mai 1812, por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 2.
[39] À Son Altesse Sérénissime le Prince de Wagram et de Neufchatel, vice-condestable Major Général des armées en Espagne, á Paris. Santoña le 26 Janvier 1812. Service histórique de l'armée de Terre, Correspondance de l'Armée d'Espagne, Série C8, pièce 143. El habitual mal tiempo del invierno santoñés ayudaba poco a cumplir este objetivo.
[40] Ynstruction Sur la défense de Santona. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 12ª.
[41] Rapport A S.M. l’Empereur et Roi, por el Príncipe de Wagram. París, 7-II-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 7b.
[42] Ordre de l’Empereur daté de Paris le 26 février 1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 10ter.
[43] Gavir d’Abadie, en su Mémoire Sur la presqu’île de Santoña, de octubre de 1812, desvela que Bonaparte emitió el 6 de marzo otra Orden sobre la fortificación de Santoña, que no hemos podido consultar. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 16.
[44] Extrait des Registres du Comité central des Fortifications. Séance du 11 et 25 Mars 1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 11. Firma el documento Dejean, 1er Inspecteur Général du Génie.
[45] Carta de Breuille al Príncipe de Wagram, de 26-IV-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 1.
[46] A fin d’y travailler à la rédaction des projets demandés par l’Empereur. Carta de Gabriel Breuille al Ministro de la Guerra, de 17-V-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 3.
[47] En carta al Ministro de la Guerra, de 24-V-1812, Breuille le explica que ha recibido la orden del Príncipe de Wagram de corresponder directement avec Votre Excellence pour le service dont je suis chargé. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 4.
[48] Todos los oficiales del Estado Mayor de Santoña tenían orden de enviar a París sus observaciones y sugerencias sobre el estado de la plaza y sus fortificaciones. Esta valoración sobre los escarpes pertenecen a la Note relative aux Renseignements donnés par M. Le Colonel Balthazar Sur la Situation de la place de Santoña, s.f. (1813). Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 19.
[49] BLANCHE, Vidal de la, L’Évacuation de l’Espagne et l’invasion dans le Midi (Juin 1813-Avril 1814), París-Nancy 1914, I, p. 343. Lameth era un veterano de las guerras americanas y antiguo Presidente de la Asamblea Constituyente, emigrado a causa de las persecuciones revolucionarias y rehabilitado en su empleo militar en 1801. Su biografía en SIX, Georges, Dictionnaire biographique des Généraux & Amiraux Français de la Révolution et de l'Empire (1792-1814), París 1934, pp. 46-47, y su expediente personal en Service histórique de l'armée de Terre, Archives administratifs, 8 Yd 724.
[50] Mémoire des ouvrages de fortification du port et place de Santoña, appostillé de l’Etat auquel ils se trouvent à l´époque du 30 Juin 1812, por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 6.
[51] MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel y CUESTA DOMINGO, Mariano, 1982, p. 256.
[52] Ynstruction Sur la défense de Santona, Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 12ª. Este documento, sin fecha ni firma, es una ampliación de la pièce 11, realizada por el Secretario del Comité de Fortificaciones (très humible et très obéisant serviteur, una fórmula habitual en la época) y dirigida al Ministro de la Guerra. Antecede al informe una carta fechada en París el 31-VII-1812 (Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 12).
[53] Ynstruction Sur la défense de Santona (julio de 1812), Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 12ª.
[54] Mémoire des Ouvrages de fortification du Port et place de Santoña, appostillé de l’Etat auquel ils se trouvent à l´Epoque du 1er août 1812, por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 8.
[55] J’ai lieu de penser que cette chaine produira un grand effet moral Sur nos ennemis. Carta de Breuille al Ministro de la Guerra, de 4-IX-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 9.
[56] MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel y CUESTA DOMINGO, Mariano, 1982, p. 257.
[57] Mémoire des ouvrages de fortification du Port et place de Santoña, appostillé de l’Etat auquel ils se trouvent à l´Epoque du 20 octobre 1812, por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 13, doc. 11.
[58] Por ejemplo, el Plan de la forteresse et de la presqu’île de Santona, a escala 1:5.400 y firmado en octubre de 1812. Dépôt de la Guerre, L12, B3 546, en BLANCHE, Vidal de la, II, 1914, p. 603.
[59] Tableau de nivellement des principaux points de la presquîle de Santoña, pris au-desous de zéro de l’échelle de sonde, 30-X-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 15.
[60] Mémoire Sur la presqu’île de Santoña, Comprenant: La description topographique de la presqu’île et de ses environs; L’état de ses fortifications, avec un projet pour en accroître la résistance, de 46 ff. Santoña, 31-X-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 16.
[61] Répartition des Bouches à feu de la place de Santoña, por Gavir Dabadie, 31-X-1812. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 14
[62] MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel y CUESTA DOMINGO, Mariano, 1982, p. 267.
[63] Carta al general Clarke. Fontainebleau, 21-I-1813. Cit. en MARURI GREGORISCH, José Luis, 1982, p. 343.
[64] Sesión del Ayuntamiento de Santander de 22-I-1813. VAQUERIZO GIL, Manuel y RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Agustín, 1982, p. 852.
[65] Quienes arrestaron a su capitán que los arengaba a resistir y rindieron sin lucha la plaza cuando se aproximaron los españoles, el 21-II-1814. BLANCHE, Vidal de la, I, 1914, p. 345.
[66] Extrait d’une lettre du M le Général Caffarelli à S.E. Le Ministre de la Guerre. Vitoria, 27-I-1813. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 17. Perismet había tenido este cargo en Pancorbo, demostrando bravoure et activité. En marzo, abril y mayo un tal capitán Lotte firma gran cantidad de recibos de los suministros que proporcionaba el Ayuntamiento: Archivo Histórico Provincial de Cantabria ,sección Laredo, leg. 117, doc. 11.
[67] Carta al general Clarke, Ministro de la Guerra. Mayence, 23-IV-1813. Cit. en MARURI GREGORISCH, José Luis, 1982, p. 343.
[68] Breuille informa en un Rapport Sur la situation des ouvrages de Santoña, de 7-II-1813, que J’emploie tous les jours de 12 ou 14 cens ouvriers. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 18.
[69] DUMAS, Jean-Baptiste, 1907 p. 71. Son exageradas por tanto las noticias españolas de combates o descubiertas en los que participaban 2.000 o incluso 3.000 soldados franceses.
[70] Extrait de la lettre du Général Lameth au Duc de Dalmatie, de Santona le 20 septembre 1813. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 22, doc. 3.
[71] Nos hace suponer esto el hecho de que el 1-IV-1814 figure un Abadie con este cargo en el morganigrama de l’Armée d’Espagne; su grado y sus objetivos al ser destinado a Santoña parecen apoyar la hipótesis. DUMAS, Jean-Baptiste, Neuf Mois de Campagnes à la suite du Maréchal Soult. Quatre manoeuvres de couverture en 1813 et 1814 : I. Pampelune ; II. Saint-Sébastien ; III. Bayonne ; IV. Bordeaux, Orthez, Toulouse, París 1907, p. 86.
[72] Note des travaux de fortification exécutés à Santoña depuis le 3 septembre 1812, jusqu’au 20 septembre 1813, por Breuille, s.f. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 22, doc. 1.
[73] Mémoire des travaux de fortification exécutés dans la Place de Santoña, apostillé de l’Etat auquel ils se trouvent au 20 septembre de la dite Année [1813], por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 22, doc. 2.
[74] Copie d’une lettre adressée à S. Ex. Mr. Le Maréchal Duc de Dalmatie, Lieutenent général de S. M. par le Colonel du Génie Breuille, datée de Santona le 22 septembre 1813. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 22, doc. 4.
[75] Mémoire des travaux de fortification exécutés dans la Place de Santoña, apostillé de l’Etat auquel ils se trouvent au 20 septembre de la dite Année [1813], por Breuille. Service histórique de l'armée de Terre, Section Places étrangères, carton 376, pièce 22, doc. 2.
[76] Fallecimiento universalmente sentido, como oficial dotado de buenas prendas y de alto esfuerzo. QUEIPO DE LLANO, José María, Historia del levantamiento, guerra y revolución de España, BAE, Madrid 1953, p. 507.
[77] PRIDA Y LA CARRERA, Manuel de, Compendio de la Historia Antigua y Moderna de Santoña, Madrid 1850, p. 18.
[78] ANDOLENKO, Serge, Recueil d’historiques de l’infanterie française, París 1949, pp. 218-219.
[79] Diario Crítico General, vol. 302, de 9-III-1814. Cit. en MURIEL HERNÁNDEZ, Manuel y CUESTA DOMINGO, Mariano, 1982, pp. 289-290.
[80] Sesión de la Corporación Municipal de Santander, de 26-III-1814. VAQUERIZO GIL, Manuel y RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Agustín, 1982, p. 863.
[81] SIMÓN CABARGA, José, Santander en la Guerra de la Independencia, Santander 1968, pp. 254-255.
[82] QUEIPO DE LLANO, José María, 1953, p. 517.
[83] Sesión de la Corporación Municipal de Santander, de 4-V-1814. VAQUERIZO GIL, Manuel y RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ, Agustín, “Archivo Municipal de Santander. Documentación sobre la ocupación francesa de Santander (1808-1814)”, La Guerra de la Independencia (1808-1814) y su momento histórico, vol. II, Santander 1982, p. 864.
[84] BLANCHE, Vidal de la, I, 1914, pp. 52 ss.
[85] Papeles varios referentes á la conducta…, Biblioteca Municipal de Santander, Sección Fondos Modernos, ms. 393.
[86] QUEIPO DE LLANO, José María, 1953, p. 525.