BANDO DE LA ROMANA A LOS ESPAÑOLES

La Junta Central ante la amenaza de la cercana presencia de Napoleón hubo de desplazarse de Aranjuez hasta Talavera y desde allí proseguir en su periplo itinerante a Trujillo y Sevilla, donde se establecería el 17 de diciembre de 1808 y, prevista la formación de una comisión ejecutiva que se ocupase de lo que era Gobierno, dejaban fijada la fecha de la apertura de Cortes para el 1 de marzo de 1810. Se nombró también una comisión para estudiar, elaborar y proponer el Reglamento por el que debería de llevar a cabo sus trabajos, resultando elegidos Castañeda, el marqués de Campo-Sagrado, el conde de Gimonde, Jovellanos y Valdés. La Romana publicó el siguiente bando, con el que pretendía enterar a los españoles de cuales eran las intenciones de los franceses y lo que se esperaba de su amor a la independencia nacional. El bando decía:

Soldados

En Dinamarca penetró nuestro oído la voz augusta de Fernando, y obedecimos hasta su eco. La Patria invocó nuestro socorro, y una Nación generosa, surcando procelosos mares nos conduxo hasta unirnos con los valientes compatriotas, de quienes nos havia alejado la atroz perfidia, y la vil prostitución de un Privado: á vuestra frente he resistido desde entonces los mortales golpes con que el tirano Napoleón pretendió anonadar nuestra existencia: sufristeis conmigo el abatimiento que su incomparable fuerza difundió en la Nación entera, y en la Europa toda; pero vosotros sin mas auxilios qe vuestro valor; sin mas armas que vuestros brazos, sin mas municiones qe vuestra inimitable constancia; sin mas estímulos qe vuestro heroico patriotismo; sin mas divisa qe la de Español, y sin mas ambicion que la inspirada pr vuestro honor y fidelidad, haveis disputado las primicias del triunfo, y haveis puesto vuestros nombres al nivel de los hombres, nacidos para admiración.

Galicia queda cubierta de cadáveres franceses: ni la antigua Cartago, ni la reciente Francia puede comparar sus marchas con las incesantes, qe en seis meses de desnudez, hambre y miseria haveis hecho por los impenetrables Alpes de Castilla, Galicia y Asturias en la estación mas irresistible á sus rigores.

¡Inmortales guerreros! No haveis dado ruidosas batallas; pero haveis aniquilado el mas soberbio Exército del Tirano: auxiliando el patriotismo nacional, sosteniendo la noble fermentación, fatigando las tropas enemigas, destruyéndolas en pequeños combates, y reduciendo su dominación al terreno qe pisaban, haveis cumplido las mas altas obligaciones del soldado, y os devo yo el premio a qe han aspirado las fatigas, los cuidados, y las meditaciones, que me han ocupado como General.

La Patria ha ignorado por mucho tiempo vuestras mejores servicios; pero las acciones de Villafranca, Vigo, Campos de Lugo y Santiago, San Payo, donde ha brillado vuestro valor, os liberarán de qualquiera nota contraria por haver reusado batallas funestas, y os harán temibles á unos enemigos, qe han sido vencidos y arrollados, quando la superioridad de sus fuerzas no es un obstáculo absolutamente inaccesible á vuestro valor.

Si ¡bravos Españoles! Al contemplaros en este dia, me falta la serenidad q.e me ha sobrado a vuestra frente. No soy ya vuestro General... Su Majestad me separa de vosotros para ocupar un lugar en la Suprema Junta Central: si no fuera esta su irresistible voluntad, nadie me apartaria de vuestro lado, ni me haria renunciar del derecho qe tengo de participar de vuestras futuras victorias, vaxo las ordenes del nuevo Gefe y Generales q.e os mandan: Recibid, soldados, la ultima voz de vuestro General, y contad desde hoy con el amor y gratitud paternal de vuestro compatriota y compañero de armas:=

El marqués de la Romana.