Publicado en Lisboa, por Typographia Universal. Imprensa da Casa Real, en 1903, bajo el título de “EPISODIOS DA GUERRA PENINSULAR. Acção de Puebla de Sanabria (10 de agosto de 1810)”. Dedicado a su amigo el General don Máximo Ramos y Orcajo, Jefe del Estado Mayor de la Capitanía General de Castilla la Nueva.
Traducido del portugués por Linsy Oflodor.
Cuando Massena se preparaba en Ciudad Rodrigo para invadir Portugal, se disponía Wellington la defensa, levantando calladamente las célebres líneas de Torres Vedras, haciendo fortificar toda la amenazada frontera e intimando a los habitantes de Beira y de Extremadura, para abandonar aquellas tierras ante la aproximación del enemigo y recogerse dentro de las líneas, dejando devastadas las cosechas y arrasados muchas haciendas, para que los invasores no hallasen nada aprovechable.
Tenía Wellington su cuartel general en Celorico, el de Beresford, general en jefe de las tropas portuguesas, que comandaba la Segunda línea, de Fornos d’Algodres había pasado para Lagiosa. Mientras, al Norte, en Traz-os-Montes, los Cuerpos de Milicias guardaban la frontera.
En su antigua organización, el Ejército portugués se componía de tropas de línea, milicias y ordenanzas, asemejándose al actual[1] Ejército alemán, con sus landwehr y landsturm.
Beresford hizo que la disciplina fuese rigurosa en las milicias y ordenanzas, haciendo que se sometiesen durante la guerra, a las mismas leyes y reglamentos de las tropas de línea, logrando así el general británico, llegar a disponer de 400.000 portugueses sobre las armas.
Los milicianos del Minho estaban a las ordenes del Brigadier británico Miller; los de Beira-Alta y Traz-os-Montes estaban mandados por el general Silveira[2]. Las otras provincias estaban a las ordenes del coronel portugués Lecor y del coronel británico Trant.
Era Comandante general de Milicias, el general portugués Manuel Pinto Bacellar, quetenía su cuartel general en Lamego.
Preparado el Ejército anglo-luso para la defensa, se dio el primer encuentro entre las fuerzas del mariscal Ney y las avanzadas del británico Crawford, que inquieto y fogoso ansiaba batirse, por lo que pasó extemporáneamente a Côa, llevando 4.000 hombres, siendo 1.200 portugueses. Enfrente estaban Ney y 10.000 franceses, al que sin embargo opuso brillante resistencia, aunque se vio obligado a retirarse casi en derrota. Esta operación trastocó los planes de Wellington, que vigilaba la plaza de Almeida, a la que a fines de julio, Massena puso cerco, logrando la rendición el 27 de agosto.
Al tiempo que Massena intentaba la invasión por este punto, el Segundo y Octavo cuerpos franceses se desplegaban hasta Coria, recorriendo la caballería los puestos avanzados de nuestra frontera Este. Por el Norte, la división Bonnet, desde Astorga amenazaba Galicia y el Minho, mientras la división Serras, en Benavente, amenazaba Traz-os-Montes.
Algunos destacamentos de la división Serras, tratando de avituallarse, avanzaron por el camino de Bragança, oponiéndose a su marcha el general Silveira, que se dirigió a su encuentro sobre la villa de Puebla de Sanabria, donde los franceses habían entrado el 29 de julio, llegando los portugueses, al amanecer del siguiente día 30. Silveira con sus dos Brigadas de milicias y 200 del 12 regimiento de caballería, cercó el castillo de Sanabria el 3 de agosto, obligando a los franceses a capitular el siguiente día 10. Los franceses entregaron sus armas personales, 9 piezas de artillería de gran calibre y un Águila perteneciente al batallón suizo que allí se rindió.
Los siguientes documentos avalan históricamente las circunstancias de la acción de Puebla de Sanabria, tan honrosa para el mariscal Silveira, y los milicianos y tropas a su mando, siendo estos últimos, los que más brillantemente se mencionan en la orden del día en que el mariscal Beresford participa al Ejército el resultado de tan brillante acción.
“Illmo. e Excmo. Sr.
Ya tuve el honor de participar a V. Exª que habiendo sido evacuada Puebla de Sanabria por los españoles, entraron en ella los Franceses a las 11 horas del día 29 pasado. El día 30 al amanecer llegaron a la vista de aquella plaza nuestras avanzadas, y el coronel Wilson con un escuadrón de caballería; y yo que marchaba con una brigada de Milicias, no teniendo noticias del general Taboada, ni de tropa alguna Española, dejé las avanzadas sobre Puebla, y me retiré: el día 1 supe que el general Taboada estaba en las Portillas y me pedía que lo socorriese, pues se hallaba con poca gente: El día 3 al amanecer cerqué la Puebla con dos brigadas de Milicias y 200 caballos; inmediatamente entramos en un fuerte arruinado enfrente de la misma plaza, que los enemigos no defendieron y seguidamente en el primer recinto de la plaza. El enemigo se retiró al segundo, que era el Castillo: su fuerza se piensa puedan ser400 hombres de infantería, pues 50 caballos salieron de la plaza por el camino de Monboy, al tiempo que nosotros nos aproximábamos a la plaza. Sería natural que hoy en la mañana se rindieran , una vez que no serán socorridos por fuerzas que pudieran obligarme a retirarnos. El general Taboada se me vino a unir con 800 hombres de infantería.
Dios guarde a V. Exª. Quartel general de Pedralva 4 de agosto de 1810.
Francisco da Silveira Pinto da Fonseca (rubricado)
Illmº e Exmº.Sr. Mariscal Beresford.”
“Illmº e Exmº Sr.
Tengo el honor de participar a V. Exª que, a las diez horas de esta mañana, fue atacada mi avanzada de caballería por un escuadrón de caballería francesa; el resultado fue de 40 caballos tomados a los enemigos, treinta y tantos prisioneros y los más muertos en el campo de batalla, a excepción de dos oficiales y un soldado que pudieron escapar. Los caballos y los prisioneros, algunos están tan heridos que no pueden escapar; los prisioneros que puedan marchar, los envío para Porto; de nuestra parte tuve solo un oficial, un sargento y dos soldados heridos. Tengo la mayor satisfacción en decir a V. Exª que esta acción fue ganada por el capitán Francisco Teixeira Lobo; y así justifico la justicia que suplico a V. Exª a favor de é, nuevamente lo recomiendo a V. Exª, e igualmente lo haré de aquellos oficiales de los que pueda dar detalle circunstanciado. Se que mañana voy a ser atacado y si nos es con fuerzas que me obliguen a la retirada, las que están dentro del Castillo de Puebla serán tomadas. Remito a V. Exª una carta interceptada en las inmediaciones de Salamanca, donde dice que los franceses acuden a Madrid, por haber tenido un levantamiento popular. En la margen izquierda del Douro[3], las partidas enemigas que hay, no intentan ni pueden intentar el pase del mismo, con todo voy a fortificar aquellos puntos con los regimientos que V. Exª mandó para Moncorvo y unir esta tropa a la que ya tenía destacada.
Dios guarde a V. Exª.
Quartel general del Campo enfrente de Puebla de Sanabria, a las 6 de la tarde del 4 de agosto de 1810. De V. Exª subdito muy obediente.
Francisco da Silveira Pinto da Fonseca (rubricado)
Illmº y Exmº Sr. Mariscal Beresford”.
“Illmº y Exº Sr.
Tengo el honor de comunicar a V. Exª que el mariscal de campo Silveira, sabiendo que el enemigo había entrado en Puebla de Sanabria con una fuerza de poco más o menos 400 infantes, avanzó hasta aquel lugar y el día 3 del corriente, por la mañana, tomó posesión de un fuerte arruinado cerca de la población, y a continuación de la primera linea defensiva del recinto de la plaza, retirándose el enemigo al interior del castillo. Y con mucho placer comunico a V. Exª que por una carta que acabo de recibir de dicho Mariscal de Campo, con fecha 4 de los corrientes, me informa que habiendo sido atacada su avanzada de caballería, a las 10 horas de la mañana del aquel día, por un escuadrón de caballería francesa, tuvo como resultado que se tomaron 40 caballos a los enemigos, treinta y tantos prisioneros, quedando la mayoría restante muerta sobre el campo de combate, a excepción de dos oficiales y un soldado que se pudieron escapar, quedando algunos prisioneros y caballos tan heridos, que no pudieron vivir, remitiendo para Porto el resto de los prisioneros que pueden marchar. De nuestra parte hubo solo un oficial, un sargento y dos soldados heridos. El general alaba mucho al capitán Francisco Teixeira Lobo, del Regimiento nº 12 de caballería, que mandaba esta avanzada, cuya conducta merece no solamente elogios, sino una honrosa recompensa: y yo publico en la orden del día, su nombramiento como Mayor graduado del Regimiento 12, por su comportamiento en esta acción.
Dios guarde a V. Exª.
Quartel general de Lagiosa, 8 de agosto de 1810.
W. C. Beresford (rubricado)
Illmº y Exmº Sr. D. Miguel Pereira Forjaz”
“Lisboa 17 de agosto 1810
Mi General
Acabo de recibir sus cartas del 14, y le felicito por los felices sucesos de nuestras tropas en toda la parte de la frontera; la verdad es que no se pueden comprender las acciones de los franceses y la manera en que fue cercada Puebla; todo me confirma la idea que tengo hace mucho tiempo, de que hay que tratarles como ellos han tratado hasta el presente a otras Naciones. Estoy muy preocupado con la falta de víveres que llevan sufriendo por el lado de la Beira Baixa; tenía que haber sido informado y hubiese solicitado remesas mayores, en este momento considero que la cosa está remediada, sin embargo recelo para un futuro y comienzo de nuevo a solicitar más amplios abastecimientos. El gran problema para todo es la falta de dinero; deseo ardientemente que desde Inglaterra se pueda subsidiar como ya tengo solicitado, bien por préstamo o por aumento de los impuestos. Una de estas dos cosas es absolutamente indispensable. Recibí a su representante con respecto al asunto de las propuestas, que yo presentaré de mano propia. Francisco de Mello va a partir para servir como voluntario en el Ejército, como os anuncio. Pudiendo así acomodarse a lo que tanto ansía. Me anuncian que el telégrafo de Celorico pasó para la Guarda; si a Lord Wellington conviniese, podría colocar otro en Celorico para no interrumpir la cadena hasta aquí. Considéreme siempre su más humilde siervo.
Miguel Pereira Forjaz (rubricado)
A Su Exª el Mariscal Beresford”
“Illmº y Exmº Sr.
Con el mayor placer le escribo a V. Exª para que lo transmita a Sus Excelencias los Señores Gobernadores del Reino, que se ha entregado un batallón suizo que se hallaba en el castillo de Puebla de Sanabria, a las tropas comandadas por el Mariscal de Campo Francisco da Silveira Pinto da Fonseca, como se observa en la carta adjunta. Sus Excelencias verán que las condiciones son de enviarlos prisioneros a Coruña, y no servir más contra los aliados, y yo no puedo dejar de aprobar plenamente lo que hizo al respecto el Mariscal Silveira. Para nosotros son las mismas que para otros prisioneros de guerra, o se hubiesen rendido a discreción, y las circunstancias del Mariscal Silveira eran críticas. El enemigo mandado por el general Serras, avanzaba con fuerza superior, estando a la vista de nuestros puestos avanzados. La conducta del mariscal Silveira merece todos los honores, tanto por la inteligencia y osadía con que inició la empresa, como por el modo y prudencia con que prosiguió y la finalizó, retirándose en buen orden a la vista del enemigo. Sus Excelencias comprenderán que este suceso tiene las más felices consecuencias en esta parte de la Península. Por una carta posterior de 11 del corriente, el Mariscal Silveira me informa que la guarnición del castillo de Puebla de Sanabria era un batallón suizo, compuesto de 400 hombres, incluidos 9 oficiales, y que la fuerza del general Serras era de 500 hombres, a los cuales se añadían más de 800 de caballería. El mariscal Silveira indica que desde aquella guarnición envio para Porto 60 desertores que se habían pasado del ejército enemigo.
Dios guarde a V. Eª
Lagiosa 14 de Agosto de 1810.
W. C. Beresford.
Illmº y Exmº Sr. D. Miguel Pereira Forjaz”
“Illmo. y Exmº Sr.
Doy parte a V. Exª que la guarnición de Puebla de Sanabria, compuesta del batallón Nº 3 Suizo, en este momento se rindió por capitulación, siendo la principal condición la de ser conducidos a Coruña para pasar a su País, cuando hubiese ocasión, sin poder volver a tomar las armas contra las tres naciones aliadas. El general Serras está a la vista de mis avanzadas, tiene más de 800 caballos y 4000 infantes. Yo voy a cubrir Bragança por las montañas inmediatas. Así que pueda, remitiré a V. Exª la capitulación y el detalle de todo lo sucedido.
Dios guarde a V. Exº.
Quartele general de Puebla de Sanabria a las 2 horas de la mañana del día 10 de agosto de 1810.
Muy obligado,
Francisco da Silveira Pinto da Fonseca (rubricado)
Illmº. Y Exmº Sr. Mariscal Beresford.”
“Illmº y Exmº Sr.
Tengo el honor de mandar presentar a V. Exª el detalle circunstanciado de la expedición sobre Puebla de Sanabria, y de mandar entregar a V. Exª, el Águila tomada al enemigo. Mis deseos son, Illmo. y Exmº Sr., bajo las sabias ordenes de V. Exª., tener ocasión de poder mostrar a V. Exª la voluntad que tengo de servir bien a Su Alteza Real. Dígnese V. Exª de aceptar mi veneración, respeto y sumisión.
Dios guarde a V. Exª.
Quartel General de Bragança 14 de Agosto de 1810.
De V. Exª subdito muy atento.
Francisco da Silveira Pinto da Fonseca
Illmº y Exmº Sr. Mariscal Beresford.”
Parte que al Illmº y Exmº Sr. Mariscal Beresford, comandante en jefe del Ejército portugués, dá al Mariscal de Campo, Francisco da Silveira Pinto da Fonseca, de la operación que hizo sobre la Puebla de Sanabria.
El día 29 de junio, a las 6 horas de la tarde, tuve noticia en Bragança de que a las 11 horas de la mañana habían entrado los enemigos en Puebla de Sanabria, que había sido evacuada por las tropas españolas que la guarnecían, mandadas por el General Don Francisco Taboada Gil, lo cual habíamos convenido si los atacantes fuesen superiores. A las 7 de la tarde del mismo día hice salir un escuadrón de caballería de esta Plaza, a fin de hacer un reconocimiento al mando del coronel Wilson. A media noche del mismo día, salí yo con una brigada de milicias por el camino de Avellada, siguiendo la misma marcha del escuadrón.
El día 30, de mañana se aproximó el coronel Wilson a Puebla de Sanabria, y reconoció que la fuerza que existía dentro de la Plaza era pequeña, porque parte de ella habíase retirado para Momboy, y no teniendo noticia del lugar a que se habían retirado la tropa española, me vino a dar parte, y nos recogimos ese día para esta Plaza, dejando partidas sobre el camino que de la Puebla se dirige a ella. El día 31 tuve noticias de que el general Taboada se había retirado sobre las Portillas de Galicia, donde se mantenía con parte de su gente. El día 1 de agosto participé a aquel General que el día 2 marcharía sobre Puebla de Sanabria, que bajase con su gente, a lo que accedió, pues estaba de acuerdo.
El día 2, a las 5 horas de la tarde, hice marchar un escuadrón para el pueblo de França, y que, descansando allí algún tiempo, de dirigiese por la noche para Pedralva, donde recibiría mis ordenes, y que la 2ª brigada de milicias siguiese el mismo camino. Que el 4º escuadrón y la 1ª brigada fuesen a descansar al pueblo de Varge, y al amanecer estuviesen en el de Lobismos, delante de Pedralva, donde recibirían mis ordenes. Yo me dirigí a Pedralva, donde poco después llegó el 1º escuadrón, que aquella misma noche envié colocar ante Lobismos. Poco después, mandado por el general Taboada, llegaron su ayudante y el Coronel de Benavente, dándome parte de haber llegado el mismo General con 800 a 1000 hombres de infantería, que creían que el enemigo estaba fortificado en Momboy, concluimos que al amanecer del día 3 nos adelantaríamos sobre Puebla de Sanabria, llevando por mi izquierda la fuerza española. El día 3 al amanecer estábamos al lado de la Puebla, y entonces se vino a unir conmigo el general Taboada: inmediatamente mandé entraren la fortaleza algunos cazadores, situado enfrente de la Puebla, que había sido evacuado y desde donde empezaron a hacer fuego de fusilería sobre la Plaza: mandé pasar la caballería al otro lado del río Sera, y que situase avanzadas sobre el camino que se dirige a Momboy: en ese instante entraron tropas españolas y portuguesas dentro del primer recinto de la Plaza, haciéndolo bajo el fuego enemigo que se recogió sobre el segundo recinto y Castillo. Todo el día se pasó haciendo fuego de parte a parte: Mandé un parlamentario a la Plaza, intimando al Gobernador que se rindiese, a lo que respondió, que tenía gente y municiones para defenderse hasta el último extremo, y que esperaba muy pronto ser socorrido por las tropas del Mariscal Massena. El día 4 a las 10 horas de la mañana una avanzada de caballería fue atacada por un escuadrón de caballería enemiga, compuesto de unos 65 a 70 caballos, el escuadrón que mandaba el capitán Teixeira, sería de igual número, aunque se le había unido una partida del 4º escuadrón, mandado por el alférez Manuel Gonçalves de Miranda. El resultado de esta acción se muestra en la copia nº 1, que es el parte que me dio el citado capitán Teixeira; el nº 2 se refiere a las pérdidas que tuvimos y el nº 3muestra las pérdidas del enemigo. Se siguió haciendo fuego sobre la Plaza todo el día, tomándose una casa pegada a las puertas, desde donde se intentó abrir un pasadizo hacia la Plaza, mas como el enemigo nos podía batir, fue muerto un soldado del regimiento de Villa Real. Las puertas de la Plaza fueron quemadas, aunque el enemigo las había tapado por detrás con grandes piedras. El día 5 establecimos una batería desde la que hicimos algunos tiros con una pieza de a 3 y un obús, aunque éste se inutilizó a los primeros tiros. El día 6 había mandado traer de Bragança una pieza de calibre 6, pero al ser de hierro y deteriorada, poco efecto pudo hacer. A las 9 horas de la mañana me dio parte la avanzada, que se le habían unido 100 hombres de infantería española, mandados por Don Juan de Vigarte Mendía, y treinta y tantos caballos de una guerrilla mandada por Don Juan de Agirse, diciéndome que el enemigo se acercaba con fuerzas. Mandé entonces que la caballería se apostase tras del pueblo de Outeiro, y el resto de las tropas las coloqué sobre el río Sera, haciendo adelantar por mi derecha e izquierda un cuerpo de Cazadores do Monte que se colocaron en una eminencia a la derecha del río. La tropa española vigilaba la Plaza, y el resto se mantenía en mi flanco izquierdo. El enemigo venía con una fuerza de 400 caballos y de 3 a 3.500 infantes. Hizo alto en el pueblo de Outeiro, a menos de un tiro de fusil de nuestra avanzada, y luego que el general Serras reconoció nuestra tropa, se puso en retirada para Momboy, lo que hizo precipitadamente. Nuestra vanguardia se adelantó a Outeiro y sus avanzadas lo hicieron hasta el pie de Austrianos, a la vista del enemigo, que esa noche se retiró hacia Momboy. El día 7 se continuó haciendo fuego sobre la Plaza, a lo que esta respondía con bastante fusilería y pocos tiros de artillería. El día 8 llegó una pieza de a 12, que mandé traer de Bragança, y que empezó a hacer fuego, pero siendo también de hierro, poco daño hizo. Tuve noticia de que el general Serras había sido reforzado con dos batallones italianos, venidos de Benavente, León y Astorga, y con 600 caballos que habían pasado por Zamora el día 5. El día 9 estalló una mina que se había hecho junto a las puertas de la Plaza, aunque el efecto fue pequeño, pues solo echó abajo la parte frontal exterior. Después de esto, el general Taboada hizo una intimación a la Plaza, que el Gobernador acogió aceptando una reunión, que se realizó aquella noche en el arrabal de la Plaza, y para responder a las últimas proposiciones, pidió una hora de tiempo, que se le concedió, acabada la cual dio su respuesta, concluyendo en una capitulación a la una de la madrugada, conforme a la copia nº 4. La relación nº 5 muestra la pérdida que tuvimos hasta aquel día, de muertos y heridos; y la nº 6 la que tuvieron los enemigos, de muertos y heridos dentro de la Plaza. En la mañana del día 10, salió la guarnición francesa y depuso las armas en la explanada enfrente a nuestra tropa. 417 hombres perdieron los enemigos en Puebla de Sanabria, entre muertos, prisioneros y algunos que durante el tiempo del asedio pasaron para nuestro Ejército. Perdieron 60 dragones, e igual número de caballos, contando los muertos y prisioneros como figura en la relación nº 3, todas las armas, y las pocas municiones que tenían, y un Águila, estandarte del batallón. La Puebla de Sanabria estaba fortificada con 9 piezas de bronce de gran calibre. Cedí todo a la tropa española, a excepción del Águila, por considerar que sería aceptada por el Illmº e Exmº Sr. Mariscal Beresford. El valor, sangre fría, celo y actividad que en toda esta expedición mostró el general D. Francisco Taboada Gil me sirvió de ejemplo, igualmente su Estado Mayor y el Coronel de Benavente: los demás oficiales y tropa que vi me mostraron el celo con que se emplearon en defensa de la causa común. Toda la caballería y tropa de milicias se portó muy bien, entre estos tuvieron ocasión de distinguirse, en la caballería el capitán D. Francisco Teixeira Lobo, los alféreces Manuel Gonçalves de Miranda, Álvaro de Moraes Soares que servía de Ayudante, Manuel Malhada Falçao, que fue levemente herido, Antonio Caetano Pavão; distinguiso mucho el Sargento de la 5ª compañía Domingos José; el de la 1ª, Manuel Borges, y el soldado de la 8ª, Manuel Antonio Marcelleiro que me seguía, que mató 5 franceses. En las Milicias tuvo ocasión de distinguirse el Mayor de Villa Real, Antonio da Motta que fue de los primeros que entró en la Plaza al frente de dos compañías de su Regimiento, mostrando mucho valor, por lo que los recomiendo a Vª Exª como dignos de recompensa. Mi Estado Mayor y oficiales a ellos unidos, cumplieron con sus deberes. Luego, después de la salida de los prisioneros de la Plaza, di orden a mi vanguardia para que se retirase, lo que comenzó a realizar al tiempo que el general Serras nos venía a atacar con una fuerza de 700 a 800 caballos y de 4 a 5.000 infantes, con 2 piezas de artillería, conforme a los partes que en la antecedente noche me habían dado las avanzadas: en ese tiempo llegó de Lamego el coronel Wilson, a quien encargué la retirada de la caballería sobre el camino de Campica, y yo me retiré con la infantería sobre las alturas de Calabor, con la intención de esperar allí al enemigo, si su caballería me siguiese en terreno tan inútil. El general Taboada con la tropa española se retiró hacia las Portillas. El enemigo nos siguió hasta Pedralva, con gran numero de caballos, adelantándose allí un piquete de 50 caballos hacia el camino de Campica, y algunos cazadores sobre la vanguardia de la infantería. Se verificó nuestra retirada sin pérdida alguna de bagajes, municiones u hombres, a excepción de dos soldados de caballería que habiéndose extraviado, acabaron siendo muertos por el enemigo, el cual inmediatamente se retiró sobre la Puebla de Sanabria y a continuación sobre Momboy. Tal fueron los detalles de la operación sobre Puebla de Sanabria; a excepción de pequeños acontecimientos y de las operaciones de la tropa española, que se portó muy bien en todo, y serán anunciados en detalle por el general Taboada que los mandaba y hacía mover. Espero merecer la aprobación del Illmº y Exmº Sr. Mariscal Beresford, pues mis fines fueron siempre no ser batido por fuerza superior, y poco a poco acostumbrar al fuego a las tropas que tenía la honra de mandar, siendo pocas las que han tenido ocasión de entrar en él.
Quartel General de Bragança, 14 de agosto de 1810.
Francisco da Silveira Pinto da Fonseca.”
Copia nº 1. “Illmº y Exmº Sr.
Teniendo noticia a las 8 horas de la mañana del día de hoy, que un cuerpo de Caballería enemiga se aproximaba con el deseo de sorprenderme o atacarme, viendo la disposición de mis oficiales y soldados, resolví prevenirme del mismo, marchando con mi escuadrón por la Calzada Real que se dirige a Momboy y ordené al alférez Manuel Gonçalves de Miranda que marchase por la derecha aprovechando unas laderas y atacase al enemigo por la retaguardia. Encontré al enemigo poco antes de Outeiro, junto a un prado donde termina a la derecha la carretera y sin perder tiempo me arrojé sobre él espada en mano; al mismo tiempo que el alférez Miranda, con 30 caballos caía sobre la retaguardia, el enemigo sorprendido y desconcertado ante carga tan vigorosa, perdió el orden en que venía y toda la acción se tornó en una escaramuza individual, que se decidió en un momento a nuestro total favor. El enemigo, viendo el vigor con que era atacado, quiso huir dispersándose, mas ya era tarde: muertos o prisioneros todos quedaron en el campo, a excepción del comandante y cinco o seis soldados, que cuidando de salvarse, acabaron escapando. No puedo por mas que encarecer el valor de los oficiales y soldados en esta acción, todos ellos se comportaron de un modo que no es fácil distinguirlos; sin embargo, mi deber y mi honra me obligan a hacer especial mención del alférez Manuel Gonçalves de Miranda que con 30 caballos del 4º escuadrón, se arrojó vigorosamente sobre el enemigo; del alférez Antonio Caetano Pavão, y Manuel Machado Falcão, que combatieron valerosamente, acabando éste levemente herido en una mano. Entre los oficiales inferiores, el Sargento Domingos de la 5ª compañía y Manuel Borges, de la 1ª, merecen gran reconocimiento, así como algunos soldados que mostraron el más extraordinario valor, del que daré parte a V. Exª. El enemigo venía a atacarme con un pequeño escuadrón de 70 caballos, acabando muertos en el campo, dos oficiales y veintiocho soldados, no apareciendo otros por entre las malezas: Se tomaron 40 caballos, algunos bastante heridos y treinta prisioneros que envío a presencia de V. Exª. De nuestra parte, no hubo sino un alférez y un soldado heridos. En esta acción en que también tuvieron parte dos hijos míos, de los que no informo por ser hijos míos, dando idea de nuestros soldados.
Dios guarde a V. Exª Outeiro, 4 de agosto de 1810.
Francisco Teixeira Lobo, capitán.
Illmº y Exmº Sr. Francisco da Silveira Pinto da Fonseca.”
Copia nº 2. “Relación de las pérdidas que tuvo el escuadrón mandado por el capitán Francisco Teixeira Lobo en el combate del día 4 del corriente. Heridos, oficiales subalternos: Uno; Sargento: Uno; Soldados: Uno; 3. Muertos: Caballos: Uno.
Quartel General de Bragança, 14 de agosto de 1810.
Francisco Silveira.”
Copia nº 3. Relación de las pérdidas que tuvo el enemigo en el combate del día 4 del corriente, con el escuadrón mandado por el capitán Francisco Teixeira Lobo.
| Muertos | ||
| Oficiales | ............................................................ | 2 |
| Soldados | ............................................................ | 26 |
| Suma | ............................................................ | 28 |
| Prisioneros | ||
| Soldados | ............................................................ | 30 |
| Tomados | ||
| Caballos | ............................................................ | 40 |
| Muertos | ||
| Caballos | ............................................................ | 9 |
N. B. De los prisioneros heridos, murieron 7, antes de que pudieran llegar al hospital de Bragança. De los caballos tomados, 6 estaban heridos y en estado tan deplorable, que se abandonaron en el campo de Puebla.
Quartel General de Bragança, 14 de agosto de 1810.
Francisco da Silveira.”
Copia nº 4. CAPITULACIÓN HECHA POR LOS SÑR.S. GENERALES del Ejército Portugués y Español D. Francisco Taboada y Gil, Comandante de las tropas de S. M. C. Y D. Francisco da Silveira Pinto, de las de Portugal, con el Comandante del Batallón Suizo al servicio del Emperador de los Franceses, Mr. Joseph de Graffouied, que guarnecía la Plaza de la Puebla de Sanabria.
Artículo 1º. La guarnición saldrá de la Plaza a las cuatro de la mañana del día corriente, tambor batiente, y con los honores de guerra, entregando las armas en la puerta de la Plaza.
Artículo 2º. Se conservarán los equipajes y caballos a los Sres. Oficiales y a los soldados sus mochilas.
Artículo 3º. Entrarán las tropas Españolas en la Plaza esta noche y se entregarán las municiones para conceder reposo a la guarnición en esta noche.
Artículo 4º. En atención a componerse esta guarnición de tropa Suiza, y esta no ser de las circunstancias de la Francesa, se concede pase a Pesento de la Conena, para embarcarse a sus Cantones, bajo la palabra de honor de no tomar las armas contra las naciones aliadas.
Artículo 5º A los enfermos se les tratará con toda humildad y auxilios que sean necesarios.
Artículo 6º Serán conducidos por tropa de línea para su seguridad, para que no puedan ser molestadas sus personas, dándoseles habitación, sustento y bagajes precisos para el viaje.
Artículo 7º El comandante de la tropa Suiza, firmará las capitulaciones que serán copias para los generales Portugués y Español.
Artículo 8º Los Generales se obligan a cumplir todo lo estipulado en esta capitulación.
Quartel General de la Puebla de Sanabria, sobre la brecha a la una y media de la noche del día 9 al 10 de agosto de 1810.
J. de Graffouied. Chefe de Bm.”
Copia nº 5. “Cuadro de muertos, heridos y prisioneros de guerra, y extraviados que tuvo la división del Mariscal de Campo, Francisco da Silveira Pinto, en la expedición de Puebla de Sanabria, desde el día 2 del corriente en que salió de esta Plaza, hasta el día 10 en que se retiró.
| Muertos | ||
| Cabos y soldados | ............................................................ | 10 |
| Heridos | ||
| Capitán | ............................................................ | 1 |
| Subalterno | ............................................................ | 1 |
| Sargentos | ............................................................ | 3 |
| Cabos y soldados | ............................................................ | 26 |
| Extraviados | ||
| Soldado | ............................................................ | 1 |
Quartel General de Bragança, 14 de agosto de 1810
Francisco da Silveira Pinto da Fonseca. Mariscal de Campo”
“Orden del día
Su Exª el Señor Mariscal Comandante en jefe participa al Ejército que, hallándose el capitán del Regimiento de Caballería nº 12, Francisco Teixeira Lobo, comandando una avanzada de las tropas del señor General Silveira junta a Puebla de Sanabria, fue, a las 10 horas de la mañana del día 4 del corriente, atacado por un escuadrón de caballería enemiga, y el referido capitán con su tropa tuvo tanto acierto y valor, que resultó de este combate que tomaron 40 caballos y cogieron treinta y tantos soldados, acabando el resto muertos en el campo, a excepción de dos oficiales y un soldado, que pudieron escapar, habiendo de nustra parte, únicamente un oficial, un sargento y dos soldados heridos.
S. Excelencia, para recompensar los méritos, felicita con los mayores elogios a todos los que se hallaron en esta acción; y en virtud del poder que le confió S. A. R., promueve al referido capitán comandante, a Mayor graduado de su propio Regimiento.
Quartel General da Lagiosa, 14 de agosto de 1810
Mózinho. Ayudante General.”
“Orden del día
El Illmº y Exmº Señor Mariscal Beresford, Comandante en Jefe, hace saber al Ejército la brava conducta de una parte del Regimiento de Caballería Nº 12, bajo las directas ordenes del Sr. Mariscal de Campo Silveira; tiene ahora S. Exª la gran satisfacción de anunciar que este General acaba de apoderarse en el castillo de Puebla de Sanabria, del Batallón Suizo Nº 3, compuesto de 400 hombres que allí se habían refugiado para escapar a sus ataques en campos raso. El enemigo, a las ordenes del General Seras, avanzaba con fuerzas superiores, para salvar este Batallón sitiado por los Milicianos de Tras-os-Montes, y parte del Regimiento de Caballería; estos bravos milicianos animados por la conducta de su jefe el Señor Mariscal de Campo Silveira, no se intimidaron, y el enemigo al aproximarse solo pudo comprobar la entrega de su Batallón, que se hizo a su vista.
Tal fue la consecuencia de los acontecimientos con que el Señor Mariscal de Campo Silveira entró en esta empresa, y del valor y prudencia con que se condujo. Esta demostrado que los valerosos Milicianos de Tras-os-Montes no se olvidarán de la gloria de sus antepasados, y que están determinados a igualarlos, acordándose del año 1762, en que los Paisanos de esta Provincia batieron e hicieron retroceder un cuerpo de tropas regulares del enemigo.
S. Exª tiene el mayor gusto de hacer pública justicia al merecimiento del Señor Mariscal de Campo Silveira, y de sus bravas tropas, y ruega al mismo, que acepte sus agradecimientos, y desea que asegure de los mismos a los Oficiales y Soldados que se hallaron bajo sus ordenes, y que no dejare de comunicar a S. A. R. El Príncipe Regente Nuestro Señor, los merecimientos emanados de su conducta.
Mózinho. Ayudante General.”
[1] El autor se refiere al año 1903, momento en que escribe el relato.
[2] Francisco Silveira Pinto da Fonseca, quien más tarde sería galardonado con el título de conde Amarante.
[3] Río Duero.