La oficina del Nuncio en Madrid, informaba puntualmente de cuanto venía sucediendo en España, y esa es la razón de los informes que se conservan en el Archivo Secreto del Vaticano, y que vamos a exponer íntegramente.
Dice el primero, emitido el día 30 de septiembre de 1815:
“El día 18 del corriente ha sucedido en Galicia un acontecimiento bien digno de ser relatado.
Un cierto Mariscal de Campo Don Juan Díaz Porlier, sobrenombrado El Marquesito, condenado en el castillo de San Antonio en Galicia por delitos de Estado, obtuvo gracias a la generosidad de S. M., la gracia de poder ir a los baños en un pueblo vecino al Castillo, bajo la palabra de honor. Con tal pretexto intentó reunir algunos Oficiales de sus ideas.................
Batallones de la Coruña y del Ferrol para ponerse a su cabeza y ocupar la Coruña, marchando a Santiago, capital de Galicia, y finalmente poner toda la provincia en revolución contra el Soberano, proclamando la abolida Constitución de las Cortes extraordinarias, y hacerse el defensor y protector de las libertades, de ética liberal. Unido a unos 800 hombres de su partido, marchó el día 19 a la Coruña, fue fácil sorprenderla, y arrestar a todas las legítimas autoridades de aquella Plaza.
Pensó luego en dirigirse a Santiago; mas prevenido el Gobierno se le opuso con las tropas de la guarnición. A mitad del camino, mientras el Porlier estaba en una pequeña casa conferenciando con sus oficiales, los Sargentos de su tropa hicieron también una reunión, y visto el mal que iba a suceder, y la infamia que caería sobre ellos, determinaron sorprender a Porlier y a sus oficiales, como así ocurrió, y después les condujeron en triunfo a Santiago, donde fueron puestos en la Cárcel de la Inquisición. Se contaron 33 oficiales encarcelados, la mayor parte de familias gallegas.
Cosa de tres días lo que duró el fuego, luego se apagó la chispa que podía producir el fuego.
En estas circunstancias se ha conocido el espíritu de aquella población fidelísima a su Rey, incluso la de la Coruña, señalando expresamente contra el jefe revolucionario Porlier, que pagará su gran felonía.
Con esto podrá medio entenderse los sucesos descritos en las dos Gacetas extraordinarias que tengo el honor de incluir a Vuestra Eminencia.
P.D.Hoy por una carta de Lugo he sabido que el día de la sorpresa, una compañía de soldados de Marina, revolucionarios, traían arrestado a Monseñor de Azpeitia, último digno Auditor de Cámara de la Nunciatura, que se mantuvo muy atrevido y dijo que no se guiaba por la Constitución, fue intimidado y llevado prisionero al Castillo de San Antón. Se comportó con toda la firmeza de su carácter. Afortunadamente pudo ocultarse la Estafeta durante el arresto del Porlier. Los soldados se dispersaron, muchos por que crecía la conmoción del Pueblo contra deellos.
Monseñor Vescoro se fue inmediatamente para la Catedral donde se cantó un solemne Te Deum, y desde el púlpito exhortó calurosamente al Pueblo a mantenerse fiel a Dios y al Rey, y así toda la tristeza se convirtió en alegría con respuestas de ¡Viva el Rey!