Hemos hallado en un viejo periódico gallego, cuya cabecera es: "GALICIA NUEVA. Periódico regional. Primer diario de Villagarcía. Año II. Miércoles, 29 de Abril de 1908. Núm. 339", un artículo que trata de aquellos jóvenes universitarios que lucharon en la epopeya anti-napoleónica. Su contenido literal, es el siguiente:
" LOS LITERARIOS DE SANTIAGO EN LA INDEPENDENCIA"
Próximo a celebrarse el centenario de la épica lucha por la independencia española, parece muy del caso, dar una ligera idea del movimiento patriótico iniciado en Galicia en el año de 1808, encarnado entre otros hechos en la organización del batallón literario y cuyas hazañas aun hoy se recuerdan con verdadero orgullo por el elemento escolar.
En efecto, como consecuencia de un acuerdo, que hizo público, en una reunión celebrada en los claustros de la Universidad, y convocada por la junta que presidía el excelentísimo señor don Rafael de Muzquiz, arzobispo de Compostela, se determinó cooperar al precitado movimiento patriótico, contando con la ayuda de los estudiantes, que desde luego se apresuraron a acudir al llamamiento, dando por resultado que se alistasen en las filas de la brillante compañía, que recibió el dictado de Batallón literario.
Para organizar esta batallón era necesario que un hombre de condiciones se pusiese al frente, y con gran regocijo, fue nombrado el marqués de Santa Cruz de Rivadulla, que a la sazón era coronel del ejército.
Pero esta organización no podía hacerse faltando los recursos, y el pueblo atento siempre a cuanto al batallón se refería no escatimó el modo de otorgar subsidios, que unidos a las cantidades depositadas por la Universidad y por el subsodicho marqués, dieron una suma considerable.
En cuarenta y dos días se ordenó el batallón, que constaba de mil doscientas plazas y en fecha 16 de Julio se le dieron las oportunas órdenes para que saliese a incorporarse a las tropas que mandaba don Joaquín Blake.
Antes de salir a operaciones tuvo lugar en la catedral el solemne acto de bendición de la bandera (actualmente se conserva en una vitrina de la Biblioteca de la Universidad, estando formada por franjas azules y blancas, que son los colores de la bandera gallega, llevando en el centro dos escudos cubiertos por la corona real, ostentando unos de los escudos las armas de la Universidad y las del antiguo reino de Galicia, y el otro la Cruz de Santiago. Teniendo la siguiente inscripción:
«AUSPICE DEO: PRO LIBERTATE
REGIS:
PALLADIS LEGIO:ANNO MDCCCVIII»
Por el arzobispo de la archidiócesis, do en semejante acto dirigido una hermosa arenga a los literarios, encomiándoles el concepto de la patria que tan admirablemente sentían aquellos valientes hijos de Minerva.
El 18 de julio salía en medio de víctores y aclamaciones a campaña el batallón literario, llevando todos sus individuos la distinción de cadete. Unidos al ejército de Blake, formaron la vanguardia en unión de los voluntarios navarros.
Ennumerar las acciones en que tomó parte, sería inacabable; basta recordar que se batió con verdadero entusiasmo en Zornoza, haciendo una retirada honrosa en extremo hacia Balmaseda, por cuyas calles entraron con bandera desplegada y a tambor batiente.
En la vencida de Espinosa de los Monteros, fueron los últimos en abandonar el campo, y sin cansancio alguno, en el mismo día cubrieron la retirada del Ejército, de igual manera que tres días después ayudaron la emprendida a León.
Una gran prueba de valor temerario, la dieron cuando entraron disfrazados en La Coruña a reconocer las baterías y el ejército, a pesar de estar allí el mariscal Ney.
En donde sufrieron un número considerable de bajas, fue en la desastrosa batalla de Alba de Tormes al fin de la cual quedó reducido el batallón a unas cien plazas.
En 1810 el general Castaños dio orden para que cesase el Real Batallón literario, destinando a los pocos individuos que quedaban con vida, de oficiales a los Cuerpos militares.
Uno de los miembros de este batallón que más se distinguió, fue un joven de 18 años, José Ramón Rodil, alumno de Teología, el cual se cubrió de gloria en las guerras civiles, llegando hasta capitán general y desempeñando entre otros cargos, los de Inspector de las Milicias provinciales, Ministro de la Guerra y Presidente de las Cortes.
Para conmemorar el acontecimiento histórico de la formación del batallón de referencia hay en la fachada del convento de San Payo que dá a la plaza llamada de los Literarios, en la vieja ciudad del Apóstol, una lápida que dice así:
![]() Placa al Batallón Literario de Santiago de Compostela, ubicada en la Plaza de la Quintana | DEL BATALLÓN LITERARIO DE 1808 LOS ESCOLARES COMPOSTELANOS DE 1896 Y LOS AYUNTAMIENTOS DE 1822, 1865 Y 1896»
Rafael López Ayora |